52 Poemas buenos 

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COSMOS

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros
quién contiene a los creyentes y a los incrédulos
quién es el amante más majestuoso
quién, hombre o mujer, posee debidamente su trinidad de realismo
de espiritualidad y de lo estético o intelectual
quién después de haber considerado su cuerpo
encuentra que todos sus órganos y sus partes son buenos
quién, hombre o mujer, con la teoría de la tierra y de su cuerpo
comprende por sutiles analogías todas las otras teorías
la teoría de una ciudad, de un poema
y de la vasta política de los Estados
quién cree no sólo en nuestro globo con su sol y su luna
sino en los otros globos con sus soles y sus lunas
quién hombre o mujer, al construir su casa
no para un día sino para la eternidad
ve a las razas, épocas, efemérides, generaciones.
El pasado, el futuro, morar allí, como el espacio
indisolublemente juntos.

Autor del poema: Walt Whitman

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MUJERES APASIONADAS

Al atardecer, las muchachas entran al agua,
cuando el extenso mar se desvanece. En el
bosque
se sobresaltan las hojas mientras emergen cautas
y se sientan en la arena de la orilla. La espuma
dispone sus juegos inquietos en el agua remota.
Las muchachas tienen miedo de las algas
ocultas
bajo las olas, que enlazan piernas y espaldas:
lo del cuerpo desnudo. Remontan, ágiles, la
orilla,
llamándose por sus nombres, mirando a su
alrededor.
También las sombras en el oscuro fondo del mar
son enormes y se estremecen, inciertas,
como atraídas por los cuerpos que pasan. El
bosque
es un refugio tranquilo bajo el sol que declina,
más que el arenal, pero place a las muchachas
morenas
sentarse a la intemperie, sobre la sábana
recogida.
Todas se acurrucan, cubriendo sus piernas
con la sábana y contemplan el mar que se
extiende
como un prado en el crepúsculo. ¿Quién de ellas
se animaría a tenderse ahora en un prado? Del
mar
saltarían las algas que enredan los pies
hasta aprehender y envolver el cuerpo
tembloroso.
En el mar hay ojos que a veces se vislumbran.
Aquella extranjera desconocida que nadaba de
noche,
sola y desnuda en la oscuridad, cuando cambia
la luna,
desapareció una noche y nunca volverá.
Era alta y debía ser deslumbrantemente blanca,
porque los ojos, desde el fondo del mar,
llegaban hasta ella.

Autor del poema: Cesare Pavese

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TÚ TAMBIÉN ERES COLINA

Tú también eres colina
y sendero de piedras
y juego entre las cañas
y conoces la viña
que calla de noche.
Tú no dices palabras.
Hay una tierra callada
pero no es tierra tuya.
Hay un silencio que dura
en plantas y colinas.
Hay campiñas y aguas.
Eres silencio cerrado,
que no cede; eres labios
y ojos oscuros. Eres la viña.
Es una tierra que espera
sin decir una palabra.
Han pasado los días
bajo cielos ardientes.
Tú has jugado a las nubes.
Es una tierra mala
—y tu frente lo sabe.
Esto también es la viña.
Reencontrarás las nubes,
el cañizal y las voces
como una sombra de luna.
Reencontrarás palabras
allende la vida breve
y nocturna de los juegos,
allende la encendida infancia.
Será dulce callar.
Eres la tierra y la viña.
Un silencio encendido
quemará la campiña
como fogatas nocturnas.

Autor del poema: Cesare Pavese

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AGRICULTURA

Con los dedos o un trozo de carbón
a punto de apagarse.
O de encenderse. A veces
su perfil parece apuñalado
con un tizón que conservara dentro
el fuego oscuro del que él mismo procede.
Así, letal, como algo
que le quema
en las manos
lo usa el pintor, sabiendo
que ahora también le va la vida en ello,
afirmando en el trazo
que trabaja sobre las ilusiones,
que en la vida no existe
esa frontera (la única
que no existe. Justo
por eso es necesario
que la vista recorra esos perfiles.
Para que no se engañe).
Y pinta así, confiado,
igual que un campesino
que dice la verdad.

Autor del poema: Javier Rodríguez Marcos

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