POEMAS A LA MADRE

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Brinda arrullo y regazo como el árbol y el ave
a la desolación de mis días aviesos.
La miel de sus palabras desciende hasta mis huesos;
con el blanco rumor de una lluvia suave.

En su mirar profundo puso dios con la clave
de la vida, honda urna de castos embelesos.
Se hace pura mi carne al calor de sus besos;
su plegaria es la estrella que dirige mi nave.

Me ha dicho alguna vez que fue triste su infancia.
¡Yo nunca le pregunto por las antiguas cosas!,
mas a su voz mi espíritu se llena de fragancia.

Si pienso en su niñez me inunda dulce llanto.
Cuando niña. ¡Quién sabe si al mirar unas rosas
su virginal entraña sintió crecer mi canto!

Autor del poema: Antonio Llanos
Puntuación del poema: 8.33
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¡Oh, templo augusto del amor! Tu nombre
es emblema de paz y de consuelo.
Eres luz en la tierra y en el cielo,
vida y calor y aliento para el hombre.

Arbol eres munífico y fecundo
que sólo vive para dar la vida;
hasta del mismo Dios fuiste escogida
para encarnar al Redentor del mundo.

Sin ti la Creación no comprendiera
por qué eres alma, corazón y esencia,
fuerza y virtud. La humanidad entera

debe llevar muy honda en la conciencia
que sin tu amor, oh madre, no pudiera
con el peso fatal de la existencia.

Autor del poema: Marco A.Ferrer
Puntuación del poema: 8.14
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Bordas laureles, claras contraseñas
en la mañana llena de semillas,
y crecen tus puntadas amarillas
como flores redondas y pequeñas.

Dulces son tus tareas hogareñas
y los pañales, sobre tus rodillas,
son palomas ajadas y sencillas
que te anuncian el hijo con que sueñas.

Tejes la vida, tejes el futuro
y tu sombra se inclina sobre el muro
como sombra de rama que florece,

mientras la luz, la sangre de la aurora,
asciende por el hilo, tejedora,
y en mis ojos nocturnos amanece.

Autor del poema: Carlos Castro Saavedra
Puntuación del poema: 8.08
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Madre, desde la lejanía de tu gloria
me llegan con frecuencia bendiciones,
e infantiles fragmentos de oraciones
que suavizan la piel de la memoria.

Tu espíritu es un ave migratoria
que abandona las plácidas regiones,
para cubrir de aladas protecciones
al hijo, que tropieza con su historia.

Así, como hace tiempos, de pequeño
con mis lamentos perturbé tu sueño
y lo sacrificaste todo por mi suerte;

igual que cuando al mundo me trajiste:
¡bésame tiernamente si estoy triste
y arrúllame en la hora de la muerte!.

Autor del poema: Fernando Botero Betancur
Puntuación del poema: 8.04
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Desde el 9 hasta el 12 de un total de 23 poemas a la madre
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