32 Poemas a la madre 

El 10 de mayo se celebra el día de la madre en medio mundo, así que piensa en algo muy especial para regalarle. Algo que te inspire, unas palabras que conmuevan. ¡Si le lees algún poema de estos te comerá a besos!

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TÚ NO HAS MUERTO

Madre, madre: yo sé que tú no has muerto
y que en aquella tarde me engañaron
cuando la negra caja se llevaron
y nuestro humilde hogar quedó desierto. […]

Yo sé que vienes, cariñosa y buena,
a consolarme cuando estoy enfermo,
cuando estoy triste a compartir mi pena
y acariciar mi frente cuando duermo. […]

Viva estás para mí. Ni una ceniza
cubre el sagrado fuego en que me inflamo.
Viva estás para mí, porque te amo,
¡y el amor a los muertos eterniza!

Y pues mi amor le impide retenerte,
en el sepulcro aquél no estás cautiva.
Tú nunca has de morir mientras yo viva:
¡el amor es más fuerte que la muerte!

Autor del poema: Gonzalo Báez-Camargo

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MATERNIDAD

Si un hijo la abrumaba, no sabía.
Al principio pesaba lo que un nido,
lo que una voz, sin voz para el gemido,
lo que un perfume en trance de agonía.

Luego supo que el hijo nacería,
porque miró su seno convertido
en un tallo de miel, donde el latido
del corazón en leche florecía.

Más tarde toda se sintió vencida
por su propia cintura -mies crecida-
hacia el cielo redondo de su pecho.

Y un día casi azul, de madrugada,
se sintió por un niño desgarrada
sobre el lirio impasible de su lecho.

Autor del poema: Carlos Castro Saavedra

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RIMAS

1

¿Por qué esos lirios que los hielos matan?
¿Por qué esas rosas a que agosta el sol?
¿Por qué esos pajarillos que sin vuelo
se mueren en plumón?

¿Por qué derrocha el cielo tantas vidas
que no son de otras nuevas eslabón?
¿Por qué fue dique de tu sangre pura
tu pobre corazón?

¿Por qué no se mezclaron nuestras sangres
del amor en la santa comunión?
¿Por qué tú y yo, Teresa de mi alma
no dimos granazón?

¿Por qué, Teresa, y para qué nacimos?
¿Por qué y para qué fuimos los dos?
¿Por qué y para qué es todo nada?
¿Por qué nos hizo Dios?


2

Cuando duerme una madre junto al niño
duerme el niño dos veces;
cuando duermo soñando en tu cariño
mi eterno ensueño meces.

Tu eterna imagen llevo de conducho
para el viaje postrero;
desde que en ti nací, una voz escucho
que afirma lo que espero.

Quien así quiso y así fue querido
nació para la vida;
sólo pierde la vida su sentido
cuando el amor se olvida.

Yo sé que me recuerdas en la tierra
pues que yo te recuerdo,
y cuando vuelva a la que tu alma encierra
si te pierdo, me pierdo.

Hasta que me venciste, mi batalla
fue buscar la verdad;
tú eres la única prueba que no falla
de mi inmortalidad.

Autor del poema: Miguel de Unamuno

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MATERNIDAD

Un arrullo de sangre por las venas.
Un cansancio de luz en las pupilas,
un escozor de ala en las axilas
y en la carne un preludio de azucenas.

Un lento madurar de horas y penas,
sordo río de noches intranquilas,
y en el simple silencio en que te exilias,
buscar los senos y encontrar colmenas.

Sentir más cerca la razón del nido.
Pulsar toda la espera en un latido,
analizar la curva en las corolas,

y escuchar que tu angustia se convierte
en un llanto que triunfa de la muerte
sobre un encendimiento de amapolas.

Autor del poema: Jorge Robledo Ortiz

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MADRE, LLÉVAME A LA CAMA

Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.
Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver....
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.

Autor del poema: Miguel de Unamuno

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Madre

Enviado por dxd23  Seguir

Una luz en mi corazón
que me alumbró desde mi niñez,
sus palabras, melodía para mi oído
y sus caricias, pétalos para mi piel,
es el tesoro que deambula
en la mar de mi amor,
lo único que los piratas no robarán.

Ella es...
tan bella, justa y serena
confiable, pura y sincera,
mujer de alta admiración
llena de mi vida de su protección.
no encontraré una igual
en este mundo desigual,
su originalidad es controversial
para sus consejos tan argumental.

Tras esta madurez
tras esta serenidad,
se esconde una madre
que dio todo de sí,
tu luz y tu amor
en otra no encontraré,
pero llegará el momento
en el que sentiré dolor
al decirnos adiós,
llorará el sauce
Y el cielo rugirá.

Por eso a cada instante
quiero al máximo aprovecharte,
grabando tus sonrisas y abrazos,
producto de una familia
que sacaste con tu esfuerzo
y trabajo.

Rita
DxD

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Silvia Hermosa

Enviado por angi_charry  Seguir

Dulce reina y bella flor
Lo mas valioso de mi corazón
Me encanta y anhelo verte sonreir
Es algo que me hace vivir feliz

Eres tu mi mayor tesoro
Para mi vales oro
Eres tu esa mujer soñadora
Que me bendice y recibe a toda hora.

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LA MADRE

La madre soñaba oscuramente:
Será rubio, tendrá estos ojos mismos,
le amarán las muchachas. Una tarde,
de pronto, llorará junto a una rosa.

Le crecerá la angustia sin saberlo.
y cada nuevo umbral será una herida.
Temblará al traspasarlos, hijo mío.
Acaso una paloma, acaso nada.

El viento por la frente; las caídas
hojas que se acumulan; los rumores
del corazón callados: nadie sabe
las formas repentinas de la dicha.

Yo lo siento aquí hondo, en mis entrañas,
el río de tu vida, que me deja
una nostalgia antigua, una dulzura
vieja en mi corazón, como la sangre.

Me hace toda ribera, toda muro
donde pasan las aguas de tus años.
Vuelvo otra vez a ser niña que juega,
corriendo como niña entre las rosas.

¡Oh sueño en mis entrañas! ¡Oh alto río,
resonando de siempre en mis entrañas!

Autor del poema: José Antonio Muñoz Rojas

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LAS MANOS DE MI MADRE

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan en ellas!

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.

Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.
Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;
¡Son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡Las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con terneza!

Autor del poema: Alfredo Espino

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todo de ti

Enviado por daniel  Seguir

que no bino de ti
que hoy no teja
que vida tendría
que tu no me as de dar
que puedo dar
que tu no me ayas dado

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Desde el 21 hasta el 30 de un total de 32 Poemas a la madre

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