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LLEVO TU CORAZÓN CONMIGO
Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón) nunca estoy sin él (tú vas dondequiera que yo voy, amor mío); y todo lo que hago por mí mismo lo haces tú también, amada mía. No temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor) no deseo ningún mundo (pues hermosa tú eres mi mundo, mi verdad) y tú eres todo lo que una luna siempre ha sido y todo lo que un sol cantará siempre eres tú. He aquí el más profundo secreto que nadie conoce (he aquí la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida; que crece más alto de lo que un alma puede esperar o una mente puede ocultar) y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas. Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón).
Autor del poema: E.E.Cummings | |
TE QUIERO
Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía tu boca no se equivoca te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo y tu llanto por el mundo porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola ni cándida moraleja y porque somos pareja que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso es decir que en mi país la gente viva feliz aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos.
Autor del poema: Mario Benedetti | |
DEL MATRIMONIO
Nacisteis juntos, y juntos seguiréis para siempre. Juntos os hallaréis cuando las blancas alas de la muerte acaben vuestros días. ¡Ay! también juntos os hallaréis hasta en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que existan espacios en esa, vuestra unión. Y permitid que los vientos de los cielos dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no permitáis que el amor sea una atadura: Permitid mejor que sea como un mar que se mece entre las orillas de vuestras almas. Colmad mutuamente la copa, pero no libéis solamente de una. Compartid vuestro pan, pero sin comer del mismo pedazo. Cantad y danzad juntos y sed alegres, pero permitid que cada uno se sienta solo. Así como las cuerdas de un laúd se encuentran separadas aunque se estremezcan con la misma música.
Ofreceos el corazón, pero sin que por ello dejéis de vigilarlo. Pues solamente la mano de la Vida puede contener vuestros corazones. Y manteneos unidos, mas no demasiado juntos: Porque las columnas del templo se encuentran separadas. Y el roble y el ciprés no crecen estando bajo la sombra del otro.
Autor del poema: Gibran Jalil Gibran | |
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RENACIMIENTO
Galerías del alma... ¡El alma niña! Su clara luz risueña; y la pequeña historia, y la alegría de la vida nueva...
¡Ah, volver a nacer, y andar camino, ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano, aquel latido de la mano buena de nuestra madre... Y caminar en sueños por amor de la mano que nos lleva.
En nuestras almas todo por misteriosa mano se gobierna. Incomprensibles, mudas, nada sabemos de las almas nuestras.
Las más hondas palabras del sabio nos enseñan, lo que el silbar del viento cuando sopla, o el sonar de las aguas cuando ruedan.
Autor del poema: Antonio Machado | |
ESA FLOR INSTANTÁNEA
Miedo a perderse ambos, vivir el uno sin el otro: miedo a estar alejados en el viento de la niebla, en los pasos del día, en la luz del relámpago, en cualquier parte. Miedo que les hace abrazarse, unirse en este aire que ahora juntos respiran. Y se buscan y se buscan esa flor instantánea que cuando se consigue se deshace en un soplo y hay que ir a encontrar otras en el jardín umbrío. Miedo; bendito miedo que propicia el deseo la agonía y el rapto, de los que mueren juntos y resucitan luego.
Autor del poema: José Agustín Goytisolo | |
AYER, AL ANOCHECER
Las sombras descendían, los pájaros callaban, la luna desplegaba su nacarado olán. La noche era de oro, los astros nos miraban y el viento nos traía la esencia del galán.
El cielo azul tenía cambiantes de topacio, la tierra oscura cabello de bálsamo sutil; tus ojos más destellos que todo aquel espacio, tu juventud más ámbar que todo aquel abril.
Aquella era la hora solemne en que me inspiro, en que del alma brota el cántico nupcial, el cántico inefable del beso y del suspiro, el cántico más dulce, del idilio triunfal.
De súbito atraído quizá por una estrella, volviste al éter puro tu rostro soñador... Y dije a los luceros: "¡verted el cielo en ella!" y dije a tus pupilas: "¡verted en mí el amor!"
Autor del poema: Víctor Hugo | |
| Desde el 1 hasta el 6 de un total de 7 poemas de boda |
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