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CUANDO INFELIZ, POSTRADO POR EL HOMBRE...
Cuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerte, en mi triste destierro lloro a solas conmigo, y agito al sordo cielo mi grito vano y fuerte, y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo,
y sueño ser como otro más rico en esperanza, tener su mismo aspecto, gozar sus compañías, y envidio el arte de éste, del otro la pujanza, hastiado aún de aquello que me daba alegrías;
si en estos pensamientos mi desprecio me espanta, pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo como una alondra a orillas del día se levanta
del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo. Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado, que desdeño cambiar con los reyes mi estado.
Autor del poema: William Shakespeare | |
SALVAJE
No me mires así que me haces daño... Qué bellas tus pupilas de inconsciencia que tienen el hondor de los abismos y el verde oscuro de las aguas muertas. Qué fuertes esos músculos maduros bajo la carne aceitunada y fresca, que tiene a veces el temblor de un niño o la tensión salvaje de una fiera.
No me mires así que me haces daño... Con ese aliento abrasador me enervas, y frente a ti soy gajo que se dobla rindiendo sus frescuras a la tierra. Cómo rompe el crepúsculo sus oros en el lustroso añil de tu cabeza mientras tus manos torpes se resisten al loco impulso que en tu ser golpea.
No me mires así con esos ojos oscuros de inconsciencia... Dobla mi talle entre tu brazo fuerte, embriágate en la flor de mi belleza.
Sobre la felpa tibia de los musgos seremos yo el silencio: tú la selva!
Autor del poema: Laura Victoria | |
SI ALGUIEN TOCA UN DÍA A TU PUERTA
Si alguien toca un día a tu puerta, Diciendo que es un emisario mío No creas, ni aunque sea yo; Que mi vanidoso orgullo no intentaría Tocar siquiera la puerta irreal del cielo. Pero si, naturalmente, y sin oír A alguien tocar, la puerta fueras a abrir Y encontraras alguien como a la espera De tocar, medita un poco. Ese era Mi emisario y yo y lo que intenta Mi orgullo que desespera ¡Abre a quién no llama a tu puerta!
Autor del poema: Fernando Pessoa | |
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SUEÑO MORIR CADA HORA...
Sueño morir cada hora frente al rumor de su frente. Sueño que muere en mis labios la luz de aquello que siente.
Mil lenguas cubren de oro la soledad de su cuerpo. Niños con alas de nieve cubren su pecho por dentro.
Ángeles malvas recogen su cabellera en mis labios. Mi cuerpo, el suyo, asombrados cual hilos de oro de un cántico.
Mi cuerpo, el suyo, enlazados cual vivos troncos en llamas que un viento azul agitaran, caliente en mieles y nardos.
Autor del poema: Ricardo Peña | |
SI PUDIÉRAMOS IR
Él decía a su amada: Si pudiéramos ir los dos juntos, el alma rebosante de fe, con fulgores extraños en el fiel corazón, ebrios de éxtasis dulces y de melancolía,
hasta hacer que se rompan los mil nudos con que ata la ciudad nuestra vida; si nos fuera posible salir de este París triste y loco, huiríamos; no se adónde, a cualquier ignorado lugar,
lejos de vanos ruidos, de los odios y envidias, a buscar un rincón donde crece la hierba, donde hay árboles y hay una casa chiquita con sus flores y un poco de silencio, y también
soledad, y en la altura cielo azul y la música de algún pájaro que se ha posado en las tejas, y un alivio de sombra... ¿Crees que acaso podemos tener necesidad de otra cosa en el mundo?
Autor del poema: Víctor Hugo | |
POEMA 16... EN MI CIELO AL CREPÚSCULO ERES COMO UNA NUBE...
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero. Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, el agrio vino mío es más dulce en tus labios: oh segadora de mi canción de atardecer, cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda. Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío, y mis redes de música son anchas como el cielo. Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto. En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
Autor del poema: Pablo Neruda | |
| Desde el 1 hasta el 6 de un total de 12 poemas de enamorados |
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