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IRREMEDIABLEMENTE
Mueren las rosas a pesar de la lluvia. Mi corazón doliente poco alimento puede cederles ya. Dame la mano. Tu agonía en la mía logrará ser más fuerte que el agosto y teñir con su sangre ese desesperado último aliento, cerrar el grito que nos lanzan desde el color marchito que casi envuelto en oro amenaza irremediablemente sus corolas.
Autor del poema: Clara Janés | |
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CUANDO HAYA MUERTO, LLÓRAME TAN SÓLO...
Cuando haya muerto, llórame tan sólo mientras escuches la campana triste, anunciadora al mundo de mi fuga del mundo vil hacia el gusano infame.
Y no evoques, si lees esta rima, la mano que la escribe, pues te quiero tanto que hasta tu olvido prefiriera a saber que te amarga mi memoria.
Pero si acaso miras estos versos cuando del barro nada me separe, ni siquiera mi pobre nombre digas y que tu amor conmigo se marchite,
para que el sabio en tu llorar no indague y se burle de ti por el ausente.
Autor del poema: William Shakespeare | |
EN LA MUERTE DE LAURA
Sus ojos que canté amorosamente, su cuerpo hermoso que adoré constante, y que vivir me hiciera tan distante de mí mismo, y huyendo de la gente,
Su cabellera de oro reluciente, la risa de su angélico semblante que hizo la tierra al cielo semejante, ¡poco polvo son ya que nada siente!
¡Y sin embargo vivo todavía! A ciegas, sin la lumbre que amé tanto, surca mi nave la extensión vacía...
Aquí termine mi amoroso canto: seca la fuente está de mi alegría, mi lira yace convertida en llanto.
Autor del poema: Francesco Petrarca | |
| Desde el 1 hasta el 3 de un total de 21 poemas de muerte |
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