16 Romances 

Un romance está compuesto por un conjunto de versos de ocho sílabas (octosílabos), y su característica principal es que los versos pares riman en modo asonante y los demás quedan libres.

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LAS REDES SOBRE EL ARENA

Las redes sobre el arena,
y la barquilla, ligada
a una roca que las ondas
convierten de piedra en agua,
el pobre Alcïón se queja
por ver a la hermosa Glauca,
fuego de los pescadores
y gloria de aquella playa.

Autor del poema: Luis de Góngora

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MIRAR TUS LABIOS ME APASIONA Y...

Enviado por clario  Seguir

24 Julio 2017, 01:13

Mirar tus labios me apasiona
Y llena mi mente de sabor
Me imaginó la calidez de tu aliento
Abrazando mi corazón,

Que miedo decirte que me enloqueces,
Y no poder ver jamás tu corazón,
Esto del amor escondido,
Prefiero esconderme y no mirar jamás a mi amor.

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EN DOS LUCIENTES ESTRELLAS

En dos lucientes estrellas,
y estrellas de rayos negros,
dividido he visto el sol
en breve espacio de cielo;
el luciente oficio hacen,
de las estrellas de Venus,
las mañanas, como el alba,
las noches, como el lucero.
Las formas perfilan de oro,
milagrosamente haciendo,
no las bellezas, obscuras,
sino los obscuros, bellos;
cuyos rayos para él
son las llaves de su puerto,
si tiene puertos un mar
que es todo golfos y estrechos.
Pero no son tan piadosos,
aunque sí lo son, pues vemos
que visten rayos de luto
por cuantas vidas han muerto.

Autor del poema: Luis de Góngora

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PRECIOSA Y EL AIRE

A Dámaso Alonso

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira a la niña tocando
una dulce gaita ausente.
-Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

Preciosa tira el panadero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Miralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
mas arriba de los pinos,
el consul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento furioso muerde.

Autor del poema: Federico García Lorca

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