35 Poemas de la Luna 

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LA LUNA

Cuenta la historia que en aquel pasado
Tiempo en que sucedieron tantas cosas
Reales, imaginarias y dudosas,
Un hombre concibió el desmesurado

Proyecto de cifrar el universo
En un libro y con ímpetu infinito
Erigió el alto y arduo manuscrito
Y limó y declamó el último verso.

Gracias iba a rendir a la fortuna
Cuando al alzar los ojos vio un bruñido
Disco en el aire y comprendió, aturdido,
Que se había olvidado de la luna.

La historia que he narrado aunque fingida,
Bien puede figurar el maleficio
De cuantos ejercemos el oficio
De cambiar en palabras nuestra vida.

Siempre se pierde lo esencial. Es una
Ley de toda palabra sobre el numen.
No la sabrá eludir este resumen
De mi largo comercio con la luna.

No sé dónde la vi por vez primera,
Si en el cielo anterior de la doctrina
Del griego o en la tarde que declina
Sobre el patio del pozo y de la higuera.

Según se sabe, esta mudable vida
Puede, entre tantas cosas, ser muy bella
Y hubo así alguna tarde en que con ella
Te miramos, oh luna compartida.

Más que las lunas de las noches puedo
Recordar las del verso: la hechizada
Dragon moon que da horror a la halada
Y la luna sangrienta de Quevedo.

De otra luna de sangre y de escarlata
Habló Juan en su libro de feroces
Prodigios y de júbilos atroces;
Otras más claras lunas hay de plata.

Pitágoras con sangre (narra una
Tradición) escribía en un espejo
Y los hombres leían el reflejo
En aquel otro espejo que es la luna.

De hierro hay una selva donde mora
El alto lobo cuya extraña suerte
Es derribar la luna y darle muerte
Cuando enrojezca el mar la última aurora.

...............................

Sé que entre todas las palabras, una
Hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
Con humildad. Es la palabra luna.

Ya no me atrevo a macular su pura
Aparición con una imagen vana;
La veo indescifrable y cotidiana
Y más allá de mi literatura.

Sé que la luna o la palabra luna
Es una letra que fue creada para
La compleja escritura de esa rara
Cosa que somos, numerosa y una.

Es uno de los símbolos que al hombre
Da el hado o el azar para que un día
De exaltación gloriosa o de agonía
Pueda escribir su verdadero nombre

Autor del poema: Jorge Luis Borges

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LA LUNA

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

Autor del poema: Jaime Sabines

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ROMANCE DEL AMOR ESPINOO

Enviado por doblezeroo  Seguir

10 Junio 2017, 00:11

En su recuerdo más secreto
resucita una bella historia
de aquel susurro en un invierno
que le hizo Manuel a Paloma:

Mientras las ramas del almendro
sorbían la luna redonda,
prendía el calor de su cuerpo
y se diluían las sombras.

Era una noche de febrero
y le fué a contar una cosa
confesandole con misterio
"mis flores arden en tu boca".

Allí quieren nacer los besos
y se inclinan las frutas rojas,
donde el carmín reta al deseo,
donde mueren de amor las olas.

Donde la magia del reflejo
desde la luna se transporta
hasta exhumar un sentimiento
en frases lentas, casi rotas.

Y Manuel bebía en los senos
durisimos de su Paloma
que escapaban de su cuerpo
esfericos como las copas.

Y el fuelle de la respiración,
cuando el aire vuela y provoca
escalofríos de la pasión,
buscaba su tez deliciosa.

Y humeantes hebras de la voz
le hurtaban a la noche el frío
para desnudar el corazón
vistiendo con seda su oído.

Y al par que la boca se acostó
con un tacto afrodisíaco
sobre su vello a melocotón
y mil luceros esparcidos,

el éxtasis de su piel prendió
en cada pupila un delirio
y su frágil cuello estremeció
como el viento estremece al trigo.

Echados tras la celosía
de los arbustos de tomillo
que ocultaban la fantasía
apasionada como el vino,

la piel de Paloma gemía
rodeando sus pechos dorados
y dos labios se derretían
como el rocío por el campo.

La luna gira que gira
la luna andaba girando
y ellos dos bajo la encina
se estaban enamorando.

Paloma dieciséis tenia
y Manuel diecisiete años,
les dijeron que cambiaría
su mundo de dulce a amargo.

Pero la luna gira y gira
la luna andaba girando
y ellos dos bajo la encina
se estaban enamorando.

Que la tierra se quebraría
sobre un infierno rojo y largo.
¡Eso no es bueno!, les gruñían
los amigos y sin embargo,

mientras Paloma desvestía
el cuerpo firme de su hermano,
el río tocaba sus liras
y en los juncos croaban sapos.

Y la luna gira que gira
la luna estaba girando
y ellos dos bajo la encina
se habían enamorado".

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LUNA CONGELADA

Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor.

Autor del poema: Mario Benedetti

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