Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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 TOP50 Usuarios TOP50 Yavendrás

EL SILENCIO EN UNA IGLESIA

En uno de los lados de la nave, inclinando su húmeda urna,
La noche deja caer la sombra triste de la tarde;
Caza insensiblemente la modesta claridad diurna;
Y la bóveda se duerme sobre el negro pilar.

El silencio penetra solo bajo el arco taciturno,
La ojiva en los pardos vitrales no se deja ver;
El frio altar se arropa con su vestido nocturno;
El órgano se apaga; ¡todo duerme en el sagrado dormitorio!

En el silencio, un paso resuena sobre el suelo;
Todo se despierta, y el sonido extiende su espiral,
El órgano gime, el altar tiembla bajo ese ruido.

El pilar lo repite en su cavidad sombría;
El arco lo retransmite, y se agita en la sombra...
¡Después todo se desvanece, todo muere, y vuelve a caer la noche!

Autor del poema: Julio Verne

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TORMENTA

Nuestro viento furioso grita a través de palmas gigantes
sordos bramidos bajan del cielo incendiados con lenguas de leopardos
nuestro viento furioso cae de lo alto.
El golpe de su cuerpo sacude las raíces de los grandes
árboles salen del suelo los escarabajos
las serpientes machos.
Nuestro viento furioso sigue su camino mojado
es el jugo oscuro de la tarde que beben los toros salvajes
es el castigador del campo.
Los hombres oyen en silencio los gemidos del aire
con el alma quebrada, el cuerpo en alto
los pies y la cara de barro.
Las indias jóvenes salen al patio, rompen sus camisas
ofrecen al viento sus senos desnudos, que él se encarga de
afilar como volcanes.

Autor del poema: Joaquín Pasos

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AGUA DULCE...

Agua dulce
agua salada
agua de mi vida
enamorada
eres agua bendita
que no tuve
agua fría
agua caliente
agua tibia
¡toda el agua imaginada!

Autor del poema: Jorge Javier Roque

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PALABRA DE GUERRILLERO

Porque mi patria es hermosa
corno una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.

Autor del poema: Javier Heraud

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EL JUGLAR TRISTE

La campana toca a muerto
en las largas avenidas
y las largas avenidas
despiertan cosas de muertos.

De los manzanos del huerto
penden nucas de suicidas,
y hay sangre de las heridas
de un perro que huye del huerto.

En el pabellón desierto
están las violas dormidas;
¡las violas están dormidas
en el pabellón desierto!

Y las violas doloridas
en el pabellón desierto,
donde canta el desacierto
sus victorias más cumplidas,
abren mis viejas heridas,
como campanas de muerto,
las viejas violas dormidas
en el pabellón desierto.

Autor del poema: Horacio Quiroga

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LA NOCHE

La noche no desciende de los cielos,
Es marea profunda y tenebrosa
Que sube de los astros: mirad cómo
Aduéñase primero del abismo
Y se retuerce en sus verdosas aguas.
Sube, en seguida, a los rientes valles,
Y cuando ya domina la planicie,
El sol, convulso, brilla todavía
En la torre del alto campanario
Y en la copa del cedro, en la alquería
Y en la cresta del monte solitario.

Es náufraga la luz: terrible y lenta
Surge la sombra: amedrentada sube
La triste claridad a los tejados,
Al árbol, a los picos elevados,
A la montaña enhiesta y a la nube.
Y cuando, al fin, airosa la tiniebla
La arroja de sus límites postreros,
En pedazos, la luz el cielo puebla
De soles, de planetas y luceros.

Y con ella se van la paz amiga,
La dulce confianza, el noble brío
De quien alegre con vigor trabaja;
Y para consolamos, mudo y frío,
Con sus alas de bronce el sueño baja.
Entonces todo tímido se oculta:
En el establo los pesados bueyes,
En el aprisco el balador ganado,
En la cuna pequeña la inocencia,
En su tranquilo hogar el hombre honrado,
Y el recuerdo impasible en la conciencia.

Mil temores informes y confusos
Del hombre y de los brutos se apoderan;
En la orilla del nido, vigilante,
El ave guarda el sueño de su cría
Y esconde la cabeza bajo el ala;
El noble perro con mirada grave
Interroga la sombra y ver procura;
Los caballos, piafando, se encabritan
Y con pavor o sobresalto evitan
Los altos montes y la selva obscura.

Si en la extensa llanada le sorprende
Con su cortejo fúnebre la noche,
El potro joven a su hermano busca
Y en su lomo descansa la cabeza.
Todo tiende a juntarse en esta hora.
Todo en la vasta soledad se hermana,
Hasta que alegre la triunfal diana
En el áureo clarín toca la Aurora.

Autor del poema: Manuel Gutiérrez Nájera

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POR EL CAMINO DE LAS QUIMERAS

Para Carmen Rosa

Fundiendo el oro
de tu belleza con el tesoro
de mi tristeza,
fabricaré yo un cáliz de áurea realeza
en donde, juntos, exprimiremos
el ustorio racimo de los dolores,
en donde, juntos, abrevaremos
nuestros amores...
Será una copa sacra. Labios humanos
no mojarán en ella;
decorarán sus bordes lirios gemelos como tus manos
como tus labios habrá pétalos rojos,
y en su fondo un zafiro que fue una estrella
como tus Ojos. . .
El sortilegio
declinará. La magia de nuestro encanto
tendrá un veneno de sacrilegio;
la última gota
la absorberemos, locos, mezclada en llanto;
la copa rota,
se perderá, camino de las quimeras ...
Tú estarás medio muerta. Mi último beso
morirá en tus ojeras,
mi último beso
se alejará, camino de las quimeras...

Autor del poema: Arturo Borja

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EL TIEMPO, YA TODO SE COMPRENDE

Como a veces
nos viene a la memoria
algo sin importancia
que dejamos
para el día siguiente
hace ya tiempo,

he recordado,
viejo amor,
cuánto te quise.

Autor del poema: Karmelo Iribarren

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¿SOÑÉ?

He soñado feliz que a tu morada
llevóme en alta noche amor vehemente,
creí aspirar el delicioso ambiente
de moribunda lámpara velada.

Sobre muelles cojines reclinada
dormir fingías voluptuosamente,
la cabellera de ébano luciente
sobre el níveo ropaje destrenzada.

Trémulo de emoción tus labios rojos
oprimí con mis labios abrasados...
Pudorosa y amante sonreíste.

¡No bajes, por piedad, los dulces ojos;
brillen por el placer iluminados,
haciendo alegre mi existencia triste!

Autor del poema: Jorge Isaacs

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TU NOMBRE

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.

Autor del poema: Jaime Sabines

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