43 Poemas chilenos 

POR TI, BANDERA

Enviado por beache  Seguir

Gime ¡Canta!, bandera de mi patria...
Allá, en lo alto del mástil do flameas,
eres la luz que alumbró el camino
del soldado, caminante, peregrino.

Al evocar históricas hazañas
mi alma llora, mientras la noche en calma
va cayendo al valle dormido,
como cae la nieve a la montaña:

Lentamente...
dulcemente...

Como el canto suave de la madre tierna
que a su hijo dormita.
Con el tono leve de la lluvia
sobre el rojo tejado de mi casa...

Y tu voz, que tus hijos escucharon,
llama a todos con arrollador ardor en la batalla.
De sus jóvenes almas, la pureza en ti depositaron
Cuando aún no sonara el ruido de metralla.

(Es tan nítida tu voz, tan ineludible,
como el trino que precede a la alborada,
como el canto de amor en los oídos
de una niña enamorada.)

Y hacia el Norte partieron... ¡Hacia el Norte!
llevando como norte, la fe en la victoria
dejando atrás el ahogo del amor lejano,
a llenar doradas páginas de gloria...

¿Ves al camino polvoriento que hacia allá se extiende,
que recorre el soldado a paso lento,
por las quemantes arenas del inhóspito desierto,
donde teje el horizonte su postrer confín?
Infinito...
Eterno:

Como el susurro del soldado moribundo
que a ti mira en su estertor postrero,
como el murmullo del viento cristalino
sobre el flameante tricolor chileno.

Y, si herido ha quedado en inhóspito paraje,
sin tener la voz amiga que el dolor mitigue
el recuerdo a ti en valor se troca
todo un mundo interior que se desboca.

Y alzada su faz, con tranco vacilante,
rompe de golpe el lazo que a la muerte le ata
no será hoy que su alma se levante
no habrá ocasión que tu defensa abata.

Bertoldo Herrera Gitterman.
28-08-01

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LA CASA EN LA QUINTA EN...

Enviado por beache  Seguir

La Casa en la Quinta

En la esquina noreste de una vieja quinta
De añosos perales, ciruelos y manzanos
Propiedad de mi madre y antes de abuelos
Construiré una casa con mis propias manos.

Le haré los cimientos con viejos pellines
Que por tal objeto aún conserva el tiempo
Arrumados en orden o formando cercos
Más allá de los años, la lluvia y el viento.

Bajo un techo de tejas de azul en metálico
Sobre blancas paredes yo pondré ventanales
Que reflejen el cielo en sus tonos celestes
Que permitan la entrada de luz a raudales.

Reiniciaré allí mi vida conjugando recuerdos
De tiempos pasados que hoy forman pretérito
De mis antepasados que, de a uno, se han ido
De sus viejas historias, de su honor y su mérito.

Recorreré los caminos que anduve cuando niño,
Añoraré los potreros cubiertos de trigo
Que se encuentran vacíos de espigas y lirios,
Donde acuñe los sueños que aún hoy persigo.

Y en la ausencia del vigor para labrar la tierra
Construiré mil canciones, poemas y versos
Plantaré bellas flores en un jardín pequeño
Que aúnen anhelos, deseos y esfuerzos.

Caminaré a paso lento por toda la quinta
Y seré muy feliz, en soledad o tristeza
Captaré la fragancia de la fruta madura
O al manzano florido en toda su belleza.

Si dice el poeta “vive más quien más anhela”
Viviré cientos de años anhelando tu beso
Enfrentado al crepúsculo que trae la tarde
soñaré tu sonrisa y también tu regreso.

Autor Bertoldo Herrera Gitterman

16 10 22

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AUSENCIA

Enviado por beache  Seguir

Gimen de luces las auroras del invierno
Yagan de soles los veranos sin amor
Lloran de ausencia los jardines sin rosas
Viven contentos los enfermos sin dolor

Muere la tarde cuando el sol ya se ha ido
Muere la noche cuando aparece el sol
Muere la sonrisa que había en tus labios
Muere mi tristeza cuando tengo tu amor.

Se acaba la lluvia que una nube creara
Después de marchitarse se acaba la flor
Después de una sonrisa se acaba la pena
O tras una reyerta se acaba el amor.

Lloran de nostalgia las rosas del camino
Porque tú ya no pasas y ya no pasarás
Aquellas que esperaban floridas tu pasada
Y que ya no florecen porque no te ven más.

Bertoldo HerreraGitterman

17 10 22

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TRISTEZA

Enviado por beache  Seguir

Con la lentitud de movimiento que da la tristeza
Voy dejando que las horas mitiguen mi dolor
El cielo de mi vida se pobló de nubarrones
Y mis flores se quedaron desprovistas de color.

Ya no escucho siquiera una voz de esperanza
Me siento cansado de vivir en llanto contenido
Se agotaron mis fuerzas para soportar mi sufrir
A seguir este rumbo no le encuentro el sentido.

Hoy la luz de la luna me ha ocultado su brillo
Ni hoy el sol ha llegado con un rayo feroz
Se quedaron desiertos los caminos vacíos
Y hasta el propio jilguero ha mesurado su voz.

Yo transito en la atmósfera de tiempos pretéritos
Mis minutos son siglos de un tiempo banal
Yo tributo en la margen de un río caudaloso
Que me lleva arrastrando hacia el mar del final.

Bertoldo Herrera Gitterman

30 07 22

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PERDÓN PIDO POR TI

Enviado por beache  Seguir

PERDON, PIDO POR TI
Al Profesor Pedro Peña Chandía, con todo afecto.

1.-
Como una tibia mañana
de un día claro de abril
era mi vida tranquila
hasta que ella llegó a mí.

Ella tiene en su rostro la dulzura
y la sonrisa más linda del mundo.
En el mundo que forma mi mundo
ni las fucsias opacan su hermosura.

Si su padre fuese, su abuelo o su hermano,
millares de caricias le entregara mi mano,
pero amor tan culpable como ha sido el nuestro,
es doble pecado, pues que soy su maestro.

Que no habría de quererla,
estaba escrito más allá de las estrellas,
desde el día que pusieron la distancia,
-que nos distancia-
y yo, no supe o no quise comprenderlo,
...y le fallé.

Si a mí, sólo me habían pedido:
“ser la sombra protectora a cuyo alero se cobije,
cuando cruel pena de la vida le corroa
y, toda llena de amargura, rompa en llanto.

Ser "la suave voz amiga
que el consejo da oportuno,
y no vaya por la vida
aprendiendo del error”

Pero, en cambio, fui para ella
“zarpa dura”, que la hiriera,
fui la roca puesta adrede en su camino,
a cuyo pie se tropezó...

2.-
Sentencia de culpa la vida nos ha dado:
ella culpable por haberme sonreído,
culpable yo por haberla querido:
ambos culpables, por habernos entregado...

Y, puesta ya, en su entraña, la semilla de mi aroma,
abrevado de un sorbo al cáliz del amor,
botoncito de rosa, distante y dolorida
germinando a la sombra ha llegado a ser flor...

3.-
Alegría y gozo. Sonrisa y llanto.
Delicado capullo crecerás en dolor
vocecita de niña brotada de su manto
acógela a tu seno, madre, con amor...

Ve a jugar, hija mía, con la nada que te he dado,
busca, en otras manos, la caricia que la mía te negó
pues serán otros brazos que suavicen tu caída
te darán otros labios las sonrisas que te niegue yo.

4.-
Vuela... vuela mariposa primorosa
ve hacia otras flores a abrevar su nectáreo
que no olarás en mí, ni a perfume de rosa
tú sólo fuiste página que contempla mi diario.

Bertoldo Herrera Gitterman
14 05 00

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TU VERDADERA

Tu verdadera patria es el universo.
Tu verdadera meta eres tú mismo.
Tu verdadero amor, el amor a la vida.
Tu verdadero poder, el poder ayudar.
Tu verdadera felicidad, amar lo que haces.
Tu verdadero trabajo, crear belleza.
Tu verdadera magia, desarrollar tu atención.
Tu verdadera acción social, sembrar conciencia.
Tu verdadera disciplina, domar a tu ego.
Tu verdadera generosidad, darte entera.
Tu verdadera valentía, dar pasos en el vacío.

Tu verdadera aventura, dejar lo seguro por lo incierto.

Autor del poema: Alejandro Jodorowsky

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GENIO Y FIGURA

Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos!
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.
Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche «Dios» llevaba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero»
cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás.
El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.
Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir.

Autor del poema: Pablo de Rokha

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CUANDO TODOS SE VAYAN

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

Autor del poema: Jorge Teillier

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ARAUCO TIENE UNA PENA

Arauco tiene una pena
que no la puedo callar,
son injusticias de siglos
que todos ven aplicar,
nadie le ha puesto remedio
pudiéndolo remediar.
Levántate, Huenchullán.

Un día llega de lejos
Huescufe conquistador,
buscando montañas de oro,
que el indio nunca buscó,
al indio le basta el oro
que le relumbra del sol.
Levántate, Curimón.

Entonces corre la sangre,
no sabe el indio qué hacer,
le van a quitar su tierra,
la tiene que defender,
el indio se cae muerto,
y el afuerino de pie.
Levántate, Manquilef.

Adónde se fue Lautaro
perdido en el cielo azul,
y el alma de Galvarino
se la llevó el viento Sur,
por eso pasan llorando
los cueros de su cultrún.
Levántate, pues, Calful.

Del año mil cuatrocientos
que el indio afligido está,
a la sombra de su ruca
lo pueden ver lloriquear,
totoral de cinco siglos
nunca se habrá de secar.
Levántate, Callupán.

Arauco tiene una pena
más negra que su chamal,
ya no son los españoles
los que los hacen llorar,
hoy son los propios chilenos
los que les quitan su pan.
Levántate, Pailahuán.

Ya rugen las votaciones,
se escuchan por no dejar,
pero el quejido del indio
¿por qué no se escuchará?
Aunque resuene en la tumba
la voz de Caupolicán.
Levántate, Huenchullán.

Autor del poema: Violeta Parra

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YO CANTO A LA DIFERENCIA

Yo canto a la chillaneja
si tengo que decir algo,
y no tomo la guitarra
por conseguir un aplauso.
Yo canto la diferiencia
que hay de lo cierto a lo falso.
De lo contrario no canto.

Les voy a hablar enseguida
de un caso muy alarmante.
Atención el auditorio
que va a tragarse el purgante,
ahora que celebramos
el dieciocho más galante.
La bandera es un calmante.

Yo paso el mes de setiembre
con el corazón crecido
de pena y de sentimiento
del ver mi pueblo afligido;
el pueblo amando la Patria
y tan mal correspondido.
El emblema por testigo.

En comandos importantes,
juramento a la bandera.
Sus palabras me repican
de tricolor las cadenas,
con alguaciles armados
en plazas y en alamedas
y al frente de las iglesias.

Los ángeles de la guarda
vinieron de otro planeta.
¿Por qué su mirada turbia,
su sangre de mala fiesta?
Profanos suenan tambores,
clarines y bayonetas.
Dolorosa la retreta.

Afirmo, señor ministro,
que se murió la verdad.
Hoy día se jura en falso
por puro gusto, nomás.
Engañan al inocente
sin ni una necesidad.
¡Y arriba la libertad!

Ahí pasa el señor vicario
con su palabra bendita.
¿Podría su santidad
oírme una palabrita?
Los niños andan con hambre,
les dan una medallita
o bien una banderita.

«Por eso, su señorida
–dice el sabio Salomón–,
hay descontento en el cielo,
en Chuqui y en Concepción,
ya no florece el copigüe
y no canta el picaflor».
Centenario de dolor.

Un caballero pudiente,
agudo como un puñal,
me mira con la mirada
de un poderoso volcán
y con relámpagos de oro
desliza su Cadillac.
Cueca de oro y libertad.

De arriba alumbra la luna
con tan amarga verdad
la vivienda de la Luisa
que espera maternidad.
Sus gritos llegan al cielo.
Nadie la habrá de escuchar
en la Fiesta Nacional.

La Luisa no tiene casa
ni una vela ni un pañal.
El niño nació en las manos
de la que cantando está.
Por un reguero de sangre
mañana irá el Cadillac.
Cueca amarga nacional.

La fecha más resaltante.
La bandera va a flamear.
La Luisa no tiene casa.
La parada militar.
Y si va al Parque la Luisa,
¿adónde va a regresar?
Cueca triste nacional.

Yo soy a la chillaneja,
señores, para cantar.
Si yo levanto mi grito
no es tan solo por gritar.
Perdóneme el auditorio
si ofende mi claridad.
Cueca larga militar.

Autor del poema: Violeta Parra

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