43 Poemas peruanos 

BLASÓN

Soy el cantor de América
autóctono y salvaje:
mi lira tiene un alma, mi canto
un ideal.
Mi verso no se mece colgado de un ramaje
con vaivén pausado de hamaca tropical…

Cuando me siento inca, le rindo vasallaje
al Sol, que me da el cetro de su poder real;
cuando me siento hispano y evoco el coloniaje
parecen mis estrofas trompetas de cristal.

Mi fantasía viene de un abolengo moro:
los Andes son de plata, pero el león, de oro,
y las dos castas fundo con épico fragor.

La sangre es española e incaico es el latido;
y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido
un blanco aventurero o un indio emperador.

Autor del poema: José Santos Chocano

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LA NIÑA DE LA LÁMPARA AZUL

En el pasadizo nebuloso
Cual mágico sueño de Estambul,
Su perfil presenta destelloso
La niña de la lámpara azul.

Ágil y risueña se insinúa
Y su llama seductora brilla,
Tímela en su cabello la garúa
De la playa de la maravilla.

Con voz infantil y melodiosa
Con fresco aroma de abedul,
Habla de una vida milagrosa
La niña de la lámpara azul.

Con calidos ojos de dulzura
Y besos de amor matutino,
Me ofrece la bella criatura
Un mágico y celeste camino.

De encarnación en un derroche,
Hiende lea, vaporoso tul;
Y me guía a través de la noche
La niña de la lámpara azul.

Autor del poema: José María Eguren

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ACORDE

Era un paisaje desolado,
como la vida sin amor,
era una vida triste,
como tarde sin Sol.
En la tristeza del paisaje
la vida erraba sin amor.
Paisaje y vida ¡flébil dúo!
Nostalgia fúnebre en los dos.

Al paisaje y a la vida
descendió la oscuridad:
fue la noche sin aurora,
el dormir sin despertar.
¿Qué fatídicos rumores repercuten
en la sombra de misterio y soledad?
Son las alas de la muerte que se acerca,
son los pasos de la vida que se va.

Autor del poema: Manuel González Prada

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DELEITE

Dicen los orientales, hermosa mía,
que mieles deliciosas la Arabia cría;

pero á tus labios,
reina de mis amores, hacen agravios.

Que tienen lo encendido de los corales
y el perfume exquisito de los rosales.

¡Dichosa suerte
en la miel de tu boca beber la muerte!

Autor del poema: Ricardo Palma

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UNA PIEDRA

Piedra fría,
solenme piedra
¡si pudieras hablar
en mi costado,
si pudieras cantar en
tu vertiente!
Si desembocaras en un
ancho río,
Y trajeras la paz al
mundo entero,
al cantarte en tus
aguas destiladas,
alma serías en mi
frente oscura,
brazo serías
de mi antigua
cabellera.

Autor del poema: Javier Heraud

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¡QUIÉN SABE!

Indio que asomas a la puerta
de esa tu rústica mansión,
¿para mi sed no tienes agua?,
¿para mi frío, cobertor?,
¿parco maíz para mi hambre?,
¿para mi sueño, mal rincón?
¿breve quietud para mi andanza?...
—¡Quién sabe, señor!

Indio que labras con fatiga
tierras que de otro dueño son:
¿ignoras tú que deben tuyas
ser, por tu sangre y tu sudor?
¿Ignoras tú que audaz codicia,
siglos atrás, te las quitó?
¿Ignoras tú que eres el amo?
—¡Quién sabe, señor!

Indio de frente taciturna
y de pupilas sin fulgor,
¿qué pensamiento es el que escondes
en tu enigmática expresión?
¿Qué es lo que buscas en tu vida?,
¿qué es lo que imploras a tu Dios?,
¿qué es lo que sueña tu silencio?
—¡Quién sabe, señor!

¡Oh raza antigua y misteriosa
de impenetrable corazón,
y que sin gozar ves la alegría
y sin sufrir ves el dolor;
eres augusta como el Ande,
el Grande Océano y el Sol!
Ese tu gesto, que parece
como de vil resignación,
es de una sabia indiferencia
y de un orgullo sin rencor...

Corre en mis venas sangre tuya,
y, por tal sangre, si mi Dios
me interrogase qué prefiero,
—cruz o laurel, espina o flor,
beso que apague mis suspiros
o hiel que colme mi canción—
responderíale dudando:
—¡Quién sabe, Señor!

Autor del poema: José Santos Chocano

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A MI HERMANO MIGUEL

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa.
Donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: »Pero, hijos...«
Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores.
Después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.

Autor del poema: César Vallejo

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POEMA DEL MAR Y DE ELLA

Tu bondad pintó el canto de los pájaros

y el mar venía lleno en tus palabras
de puro blanca se abrirá aquella estrella
y ya no volarán nunca las dos golondrinas de tus cejas
el viento mueve las velas como flores
yo sé que tú estás esperándome detrás de la lluvia
y eres más que tu delantal y tu libro de letras
eres una sorpresa perenne

DENTRO DE LA ROSA DEL DÍA

Autor del poema: Carlos Oquendo de Amat

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ÁLBUM

Tus labios rubíes y perlas tus dientes
dicen en sus versos vates decadentes;
pues ladrón me vuelvo, y a la mejor hora
me robo esa boca que tanto atesora,
la vendo a un joyero
y sale de pobre tu amigo sincero.

Autor del poema: Ricardo Palma

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LOS PASOS LEJANOS

Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce…
si hay algo en él de amargo, seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.

Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.
Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

Autor del poema: César Vallejo

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