43 Poemas peruanos 

DELEITE

Dicen los orientales, hermosa mía,
que mieles deliciosas la Arabia cría;

pero á tus labios,
reina de mis amores, hacen agravios.

Que tienen lo encendido de los corales
y el perfume exquisito de los rosales.

¡Dichosa suerte
en la miel de tu boca beber la muerte!

Autor del poema: Ricardo Palma

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CUARTETO PERSA

Deja la sombra y paz de tus hogares,
ven al huerto de mirras y azahares.
En medio al arrullar de las palomas,
vivamos el Cantar de los Cantares.

Extiende por mi rostro la red de tus cabellos;
enrédame en sus rizos, perfúmame con ellos.
Que brinden, tras la malla de oro ensortijado,
tu boca las sonrisas, tus ojos los destellos.

Cuando la amada sobre mi se inclina
y con su fresca boca purpurina
vierte en el fuego de mis labios fuego,
toco la rosa sin temer la espina.

Que la sonrisa de unos labios? Nada.
Que la mirada de tus ojos? Nada.
Mas no se oculta en nada de la Tierra
lo que se encierra en esa noche nada.

Es locura el amor y poco dura,
mas, quien no diera toda la cordura,
quien no cambiara mil eternidades
por ese breve instante de locura?

Autor del poema: Manuel González Prada

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ACORDE

Era un paisaje desolado,
como la vida sin amor,
era una vida triste,
como tarde sin Sol.
En la tristeza del paisaje
la vida erraba sin amor.
Paisaje y vida ¡flébil dúo!
Nostalgia fúnebre en los dos.

Al paisaje y a la vida
descendió la oscuridad:
fue la noche sin aurora,
el dormir sin despertar.
¿Qué fatídicos rumores repercuten
en la sombra de misterio y soledad?
Son las alas de la muerte que se acerca,
son los pasos de la vida que se va.

Autor del poema: Manuel González Prada

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SOY LUCHITO HERNÁNDEZ

Soy Luchito Hernández
Ex campeón de peso welter.
Poca gente me habla
Hasta oí a alguien
Preguntarme
¿De qué te defiendes?
Y yo hubiera respondido
Si no silencioso fuera:
Más bien te defiendo
De mi luz. Una luz
Que reuní y me friega.

Autor del poema: Luis Hernández

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¡QUIÉN SABE!

Indio que asomas a la puerta
de esa tu rústica mansión,
¿para mi sed no tienes agua?,
¿para mi frío, cobertor?,
¿parco maíz para mi hambre?,
¿para mi sueño, mal rincón?
¿breve quietud para mi andanza?...
—¡Quién sabe, señor!

Indio que labras con fatiga
tierras que de otro dueño son:
¿ignoras tú que deben tuyas
ser, por tu sangre y tu sudor?
¿Ignoras tú que audaz codicia,
siglos atrás, te las quitó?
¿Ignoras tú que eres el amo?
—¡Quién sabe, señor!

Indio de frente taciturna
y de pupilas sin fulgor,
¿qué pensamiento es el que escondes
en tu enigmática expresión?
¿Qué es lo que buscas en tu vida?,
¿qué es lo que imploras a tu Dios?,
¿qué es lo que sueña tu silencio?
—¡Quién sabe, señor!

¡Oh raza antigua y misteriosa
de impenetrable corazón,
y que sin gozar ves la alegría
y sin sufrir ves el dolor;
eres augusta como el Ande,
el Grande Océano y el Sol!
Ese tu gesto, que parece
como de vil resignación,
es de una sabia indiferencia
y de un orgullo sin rencor...

Corre en mis venas sangre tuya,
y, por tal sangre, si mi Dios
me interrogase qué prefiero,
—cruz o laurel, espina o flor,
beso que apague mis suspiros
o hiel que colme mi canción—
responderíale dudando:
—¡Quién sabe, Señor!

Autor del poema: José Santos Chocano

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DE VIAJE

Ave de paso,
fugaz viajera desconocida:
fue sólo un sueño, sólo un capricho, sólo un acaso;
duró un instante, de los que llenan toda una vida.

No era la gloria del paganismo,
no era el encanto de la hermosura plástica y recia:
era algo vago, nube de incienso, luz de idealismo.
No era la Grecia:
¡era la Roma del cristianismo!
Alrededor era de sus dos ojos ¡oh, qué ojos, ésos!
que las fracciones de su semblante desvanecidas
fingían trazos de un pincel tenue, mojado en besos,
rediviviendo sueños pasados y glorias idas...

Ida es la gloria de sus encantos,
pasado el sueño de su sonrisa.

Yo lentamente sigo la ruta de mis quebrantos;
¡ella ha fugado como un perfume sobre la brisa!
Quizás ya nunca nos encontremos;
quizás ya nunca veré a mi errante desconocida;
quizás la misma barca de amores empujaremos,
ella de un lado, yo de otro lado, como dos remos,
¡toda la vida bogando juntos y separados toda la vida!

Autor del poema: José Santos Chocano

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PALABRA DE GUERRILLERO

Porque mi patria es hermosa
corno una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.

Autor del poema: Javier Heraud

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UNA PIEDRA

Piedra fría,
solenme piedra
¡si pudieras hablar
en mi costado,
si pudieras cantar en
tu vertiente!
Si desembocaras en un
ancho río,
Y trajeras la paz al
mundo entero,
al cantarte en tus
aguas destiladas,
alma serías en mi
frente oscura,
brazo serías
de mi antigua
cabellera.

Autor del poema: Javier Heraud

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PADRE HOMERO

No sabemos si era uno o muchos .
Ni siquiera sabemos si existió o lo inventamos
para dar un dueño y una leyenda
a los poemas que formaron
al mundo en que vivimos.
Las cuencas vacías de sus ojos
iluminan como dos soles
las aguas, las islas y las playas
el mediterráneo.
Tampoco sabemos que las historias
que canto tuvieron raíces
en la historia real o fueron fantaseadas
por su imaginación incandescente.
Yo lo adivino
como un viejecito bondado
soy excéntrico divirtiendo
a niños y ancianos
con fabulosas aventuras
de guerreros y monstruos
en una época inusitada
en que hombres y dioses
andaban entreverados
y las batallas se ganaban
con caballos de madera,
elíxires y agias.
Lo diviso entre sombras y
chisporroteo de fogatas,
en aldeas con olora
vino y aceite,
pulsando su ira
acompañado
por el murmullo del mar
y la resaca,
rodeado de caras expectantes.
Su fantasía y verba
embellecían las anécdotas
que traían los marineros de sus viajes.

Autor del poema: Mario Vargas Llosa

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GOETHE, WOLFGANG

"Canción para Wolfang (sic) Goethe"

Los cromáticos yates
Cruzan el mar azul
Azul prusia
De La Herradura
Los Cromáticos días
Que jamás no han de volver
Plenan de flores geranios
Blancos y el resplandor
De los bares: Paz de los bares
Paz de los cinemas
Donde recién ahora:
Qué breve es la vida
Se inicia la Poesía
La voz que incontable
Y en misterio
Vuelve para tomar
De cada ser su primitiva
Forma. Yo sé que Goethe
No puede menos que el hacer
Calmar la noche el otoño
Las playas las centellas
El vaso de cerveza
Del apartado ebrio los pétalos
De la soledad, los desiertos
Y las extensiones pálidas
De espuma y sal
Con el cantar que proclama
Que todas las obras de La Creación
Son tan bellas como el día primero

Y que, cada sentir cada anhelo
Es sólo paz:
La inquietante paz
Que algunos llaman vida.

Autor del poema: Luis Hernández

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