72 Sonetos 

Un soneto es una poesía formada por 14 versos de arte mayor, normalmente endecasílabos (11 sílabas). Se dividen en dos estrofas de cuatro versos seguidas por otras dos estrofas de tres versos.

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AL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE

Enviado por vazcas  Seguir

Y dicen que sólo le falta hablar.
Si con su limpia y profunda mirada
me muestra mucho más que una palabra
aunque algunos no sepan descifrar.

Jamás encontraré más fiel amigo
que en los peores momentos arrime
su cuerpo a mi alma abatida y anime
dándome el calor del mejor abrigo.

Vivaracho, revoltoso y valiente,
secreto confidente hasta mi entierro.
Tanta bondad y amor resulta hiriente.

A su sincera amistad yo me aferro
porque, cuanto más conozco a la gente
más agradecido estoy a mi perro.

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GRACIAS

Enviado por vazcas  Seguir

Porque eres tú quien me da la esperanza,
ilusiones, fuerzas, ganas, sonrisas.
Porque eres tú quien levanta las brisas
que agotan llamas que el mundo me lanza.

Por darme ese amor que nadie conserva.
Siempre en alerta tus brazos sinceros
que cubren mi llanto de cuerpo entero
generosa, altruista, sin reserva.

Regalas tu risa sin nada a cuenta
contagiando la mía chabacana
olvidando lo que mi alma lamenta.

Y así dichoso despierto mañana
protegido, cuidado, siempre atenta.
Por todo ello te quiero, mi hermana.

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EL SONETO NOCTURNO

La luna era ese párpado cerrado
que flotaba en el circo de la nada
y el niño retenía la mirada
su hipnótico vagar de astro cegado.

La noche es un jardín narcotizado
con esencias de alquimia y sombra helada
y tu infancia una estrella disecada
en el taller de niebla del pasado.

La luna vive ahora en los relojes
que lanzan sus saetas venenosas
sobre la esfera blanca de este sueño.

De este sueño sin fin del que recoges
la ceniza dorada de esas cosas
de las cuales un día fuiste dueño.

Autor del poema: Felipe Benítez Reyes

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Sira

Enviado por vazcas  Seguir

Su mirada azul destapa secretos
que esconde siempre una grata sorpresa.
Niña vivaz sonrosada cual fresa
te alegra la vida en cada momento.

Derrocha amor por los perros y gatos,
roedores, aves, cualquier animal.
Las injusticias resultan fatal
como una vida sin un café a ratos.

Luchadora incombustible y tenaz.
Por los suyos en su mundo delira
a quienes cuida y protege voraz.

No seré yo el único que la admira
por mantener sonrisa perspicaz,
en todo instante. Así es ella, Sira.

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DESTINO

Enviado por vazcas  Seguir

Por qué seguir los pasos del destino?
llameantes piedras delante me arroja
colmando senderos de lava roja
ignorando la línea de mi sino.

Solitario surcaré mi camino
siguiendo la ruta yo mismo escoja
hasta encontrar algún brazo me acoja
en el final de un viaje cansino.

Atrás quedará mi banal memoria.
Serán los nobles y bellos momentos
quienes guíen las riendas de victoria

Construiré con el más fuerte cimiento
el mayor y ancho muro de la historia
y no volver, hasta mi último aliento.

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SONETO

Si a veces silencioso y pensativo
a tu lado me ves, querida mía,
es porque hallo en tus ojos la armonía
de un lenguaje tan dulce y expresivo.

Y eres tan mía entonces, que me privo
hasta de oír tu voz, porque creería
que rompiendo el silencio desunía
mi ser del tuyo, cuando en tu alma vivo.

¡Y estás tan bella, mi placer es tanto,
es tan completo cuando así te miro,
siento en mi corazón tan dulce en tanto,

que me parece, a veces, que en ti admiro
una visión celeste, un sueño santo
que va a desvanecerse si respiro!

Autor del poema: Guillermo Blest Gana

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NOCHE DEL AMOR INSOMNE

Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.

Autor del poema: Federico García Lorca

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SONETO

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.

Mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra, del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.

Así brilló un momento mi ventura
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría.

Mas, ay, que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.

Autor del poema: José de Espronceda

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SONETO XXVII

Amor, amor, un hábito vestí
el cual de vuestro paño fue cortado;
al vestir ancho fue, más apretado
y estrecho cuando estuvo sobre mí.

Después acá de lo que consentí,
tal arrepentimiento me ha tomado,
que pruebo alguna vez, de congojado,
a romper esto en que yo me metí.

Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,
teniendo tan contraria su natura,
que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura
de mi razón, por mí no osa mostrarse;
que en tal contradicción no está segura.

Autor del poema: Garcilaso de la Vega

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OCASO

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada...!

Autor del poema: Manuel Machado

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SI LA FE Y EL AMOR QUE NO OS DEJARON

Si la fe y el amor que no os dejaron
dieron el alma a la región alada,
quedó la humilde carga en la morada
de la muerte, que es vida y que os quitaron.

Las obras pías que de vos quedaron
no habéis dejado atrás en tierra helada,
van en la fe, que en plenitud dorada
en pos de un nuevo gozo se entregaron.

El amor las guió, a la fe siguieron
ornando de purpúreos desvaríos
y alas de azur que al alto cielo fueron;

y en la gloria de sus cantares píos,
al juez supremo su pasión rindieron
bebiendo puros e inmortales ríos.

Autor del poema: John Milton

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SONETO DEL EMIGRADO

Cataluña hilandera y labradora,
viñedo y olivar, almendra pura,
Patria: rememorada arquitectura,
ciudad junto a la mar historiadora.

Ola de la pasión descubridora,
ola de la sirena y la aventura
- Mediterráneo - hirió tu singlatura
la nave del destierro con su proa.

Emigrado, la ceiba de los mayas
te dio su sombra grande y generosa
cuando buscaste arrimo ante sus playas.

Y al llegar a la Mesa del Consejo
nos diste el sabor noble de tu prosa
de sal latina y óleo y vino añejo.

Autor del poema: Rosario Castellanos

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SONETO

Porque dejaste el mundo de dolores
buscando en otro cielo la alegría
que aquí, si nace, sólo dura un día
y eso entre sombras, dudas y temores.

Porque en pos de otro mundo y de otras flores
abandonaste esta región sombría,
donde tu alma gigante se sentía
condenada a continuos sinsabores.

Yo vengo a decir mi enhorabuena
al mandarte la eterna despedida
que de dolor el corazón me llena;

Que aunque cruel y muy triste tu partida,
si la vida a los goces es ajena,
mejor es el sepulcro que la vida.

Autor del poema: Manuel Acuña

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A cambio de tus besos

Enviado por jrma  Seguir

Soneto V

A cambio de tus besos silenciosos
Un reino he de entregar, tierra olvidada,
Aire sin voz, llegando a la morada
De todos los misterios y reposos.

Los guiños de tus ojos cariñosos
Allí me encontrarán, alma cansada,
Lleno de amor, de entrega fatigada
De anhelos y de esfuerzos dolorosos.

Habré llegado a ti desde la vida
Para volverte vida entre mis brazos,
Y habremos de emprender el largo viaje.

Del sueño volverás del que, dormida,
Pretenden despertarte mis abrazos,
Que abrieron a tu amor tanto coraje.

2005 © José Ramón Muñiz Álvarez
“Las campanas de la muerte”
Primera parte: "Los arqueros del alba"

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SONETO V

Al que ingrato me deja busco amante;
al que amante me sigue dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor hallo diamante
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquel, mi pundonor enojo;
de entre ambos modos infeliz me veo.

Pero yo por mejor partido escojo
de quien no quiero ser violento empleo
que de quien no me quiere vil despojo.

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ESCOGE ANTES EL MORIR QUE EXPONERSE A LOS ULTRAJES DE LA VEJEZ

Miró Celia una rosa que en el prado
ostentaba feliz la pompa vana
y con afeites de carmín y grana
bañaba alegre el rostro delicado;

y dijo: -Goza, sin temor del Hado
el curso breve de tu edad lozana,
pues no podrá la muerte de mañana
quitarte lo que hubieres hoy gozado;

y aunque llega la muerte presurosa
y tu fragante vida se te aleja,
no sientas el morir tan bella y moza:

mira que la experiencia te aconseja
que es fortuna morirte siendo hermosa
y no ver el ultraje de ser vieja.

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AL EXAMINAR POR PRIMERA VEZ LA TRADUCCIÓN DE HOMERO, HECHA POR CHAPMAN

Mucho he viajado por los dominios del oro,
y muchos reinos y estados hermosos he visto;
alrededor de muchas islas occidentales estuve
que poetas en lealtad defienden para Apolo.

A menudo me han hablado de un vasto espacio
que el profundo Homero gobernó como heredad;
pero nunca respiré su pura serenidad
hasta que escuché a Chapman hablar recio y osado:

entonces me sentí como un observador de los cielos
cuando un nuevo astro deslízase en su visión;
o como el fornido Cortés cuando con ojos aquilinos

miró al Pacífico; y todos sus hombres
miráronse entre sí con desenfrenada conjetura:
en silencio, desde un cima sobre Darién.

Autor del poema: John Keats

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QUIERO LLORAR MI PENA Y TE LO DIGO...

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

Autor del poema: Federico García Lorca

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SONETO DE LA DULCE QUEJA

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Autor del poema: Federico García Lorca

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ALFA Y OMEGA

Cabe la vida entera en un soneto
empezado con lánguido descuido,
y, apenas iniciado, ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.

Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.

Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes y, ansiosos, a mañana,
y así el primer terceto malgastamos.

Y cuando en el terceto último entramos,
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto… Y que nos vamos.

Autor del poema: Manuel Machado

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