126 Sonetos 

Un soneto es una poesía formada por 14 versos de arte mayor, normalmente endecasílabos (11 sílabas). Se dividen en dos estrofas de cuatro versos seguidas por otras dos estrofas de tres versos.

Canto de un pájaro

Enviado por joanpined2020  Seguir


El canto de un pájaro, es de escuchar
muy atento, pues dice la verdad
sin ningún miramiento, y sin maldad
lo que siento, en quererse y en amar.

Es tan simple la verdad, en cantar
por la vida dulce y mía, heredad
que me has brindado, y más agradecido,
estoy muy fascinado, la verdad

de las verdades, muy enloquecido
manicomio de ternuras aladas
que hemos furiosamente compartido

las ganas, sin pretender, un gemido
que del todo, no es malo, ser amado
como he sido, y también muy comprendido.

86.67%

votos positivos

Votos totales: 150

Comparte:

YO TAN CANSADO ESTOY YA DEL CASTIGO (CANCIONERO)

Yo tan cansado estoy ya del castigo
de cargar con mi culpa y mi porfía,
que temo desvïar la recta vía,
y en las manos caer de mi enemigo.

Vino a librarme de él un gran Amigo
por suma e inefable cortesía;
después fue lejos de la vista mía
y en verlo vanamente me fatigo.

Pero aún su voz abajo aquí se asoma:
«Oh, vosotros que sufrís, he aquí el camino;
venid a mí, si el paso otro no os cierra».

¿Cuál gracia, cuál amor, o cuál destino
me dará plumas como de paloma
con que repose y me alce de la tierra?

Autor del poema: Francesco Petrarca

85.19%

votos positivos

Votos totales: 27

Comparte:

EMOCIÓN VESPERAL

Hay tardes en las que uno desearía
embarcarse y partir sin rumbo cierto,
y, silenciosamente, de algún puerto,
irse alejando mientras muere el día;

Emprender una larga travesía
y perderse después en un desierto
y misterioso mar, no descubierto
por ningún navegante todavía.

Aunque uno sepa que hasta los remotos
confines de los piélagos ignotos
le seguirá el cortejo de sus penas,

y que, al desvanecerse el espejismo,
desde las glaucas ondas del abismo
le tentarán las últimas sirenas.

Autor del poema: Ernesto Noboa y Caamaño

83.72%

votos positivos

Votos totales: 43

Comparte:

PROBLEMA

Por si al cabo lo cierto no barruntas
Y dudando hasta el fin, no das en bola,
Hacerle quiero a tu problema gola,
Dándoles solución a tus preguntas.

Ya miro ciertas frentes cejijuntas,
Porque los sabios de capuz y estola,
Temen que el sonetillo tenga cola,
Rubicundo color, puntos... y puntas.

Que este bregar no es vida, ¿quién lo niega?
Siempre de mingo la virtud, y ufana
La iniquidad que triunfa en la refriega.

¿Y al morir? ¡Pues mejor! Si no se gana,
Y San Pedro a coristas nos agrega,
Salimos de esta noches toledana.

Autor del poema: Jorge Isaacs

81.97%

votos positivos

Votos totales: 61

Comparte:

5 A.M.

Gentes madrugadoras que van a misa de alba
y gentes trasnochadas, en ronda pintoresca,
por la calle que alumbra la luz rosada y malva
de la luna que asoma su cara truhanesca.

Desfila entremezclada la piedad con el vicio,
pañolones polícromos y mantos en desgarre,
rostros de manicomio, de lunapar y hospicio,
siniestras cataduras de sabbat y aquelarre.

Corre una vieja enjuta que ya pierde la misa,
y junto a una ramera de pintada sonrisa,
cruza algún calavera de jarana y tramoya...

Y sueño ante aquel cuadro que estoy en un museo
y en caracteres de oro, al pie del marco, leo:
Dibujó este “Capricho” don Francisco de Goya.

Autor del poema: Ernesto Noboa y Caamaño

80.00%

votos positivos

Votos totales: 25

Comparte:

SABIDURÍA

Nada a las fuerzas próvidas demando,
pues mi propia virtud he comprendido.
Me basta oír el perennal ruido
que en la concha marina está sonando.

Y un lecho duro y un ensueño blando;
y ante la luz, en vela mi sentido
para advertir la sombra que al olvido
el ser impulsa y no sabemos cuándo...

Fijar las lonas de mi móvil tienda
junto a los calcinados precipicios
de donde un soplo de misterio ascienda;

y al amparo de númenes propicios,
en dilatada soledad tremenda
bruñir mi obra y cultivar mis vicios.

Autor del poema: Porfirio Barba Jacob

79.31%

votos positivos

Votos totales: 29

Comparte:

DESTINO

Enviado por vazcas  Seguir

Por qué seguir los pasos del destino?
llameantes piedras delante me arroja
colmando senderos de lava roja
ignorando la línea de mi sino.

Solitario surcaré mi camino
siguiendo la ruta yo mismo escoja
hasta encontrar algún brazo me acoja
en el final de un viaje cansino.

Atrás quedará mi banal memoria.
Serán los nobles y bellos momentos
quienes guíen las riendas de victoria

Construiré con el más fuerte cimiento
el mayor y ancho muro de la historia
y no volver, hasta mi último aliento.

79.27%

votos positivos

Votos totales: 1201

Comparte:

ALGUNA VEZ TE ALCANZARÁ EL SONIDO

Alguna vez te alcanzará el sonido
de mi apagado nombre, y nuevamente
algo en tu ser me sentirá presente:
más no tu corazón; sólo tu oído.

Una pausa en la música sin ruido
de tu luz ignorada, inútilmente
ha de querer salvar mi afán doliente
de la amorosa cárcel de tu olvido.

Ningún recuerdo quedará en tu vida
de lo que fuera breve semejanza
de tu sueño y mi nombre y la belleza.

Porque en tu amor no alentará la herida
sino la cicatriz, y tu esperanza
no querrá saber más de mi tristeza.

Autor del poema: Rubén Bonifaz Nuño

79.17%

votos positivos

Votos totales: 24

Comparte:

PRESENCIA

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.

Autor del poema: José Emilio Pacheco

78.99%

votos positivos

Votos totales: 1085

Comparte:

INTERMEZZO

La seda de tus lánguidas pestañas
a proteger tus ojos descendía,
ante la encantadora bicromía,
de las aristocráticas arañas.

Un solemne mutismo de campañas
al Vesper, nuestras almas invadía;
y, de súbito, habló la melodía
con un dulzor de pastoriles cañas…

Para escucharla, se detuvo el viento…
a la maga caricia de su acento,
vibró tu carne de escultura, viva;

la noche se durmió en tu cabellera
y, besando las lilas de tu ojera,
se perfumó una lágrima furtiva…

Autor del poema: Medardo Ángel Silva

77.78%

votos positivos

Votos totales: 27

Comparte:

Desde el 1 hasta el 10 de un total de 126 Sonetos

Añade tus comentarios