29 Coplas
Poesías, Coplas a Charallave (Carúpano Venezuela)
Coplas a Charallave
Autor: Carlos Andres López Blanco
I
Mi tierra de Charallave
Una bella comunidad
Pueblito hospitalario
De unión y hermandad
II
Tierra de los poetas
También de agricultores
Por eso en mi proyecto
Hoy, yo le rindo honores
III
Pueblito de Charallave
De paraje colorido
Me alegran tus canciones
Ese “Canchunchú florido”
IV
En Charallave fabrican
La vainilla sabrosa
Un producto de primera
¡Pruébenla!, no es costosa.
V
Allá arriba en la cumbre
Por el trinar de las aves
Se avizora muy tranquilo
Ese lindo Charallave.
POESIAS A JUANA LA AVANZADORA
POESIAS A JUANA LA AVANZADORA
Autor: Carlos Andrés López Blanco
I
Juana la avanzadora:
Una mujer soberana
Lucho por la independencia
De mi tierra venezolana
II
Bella eres y heroína,
Dejaste un ejemplo a seguir
Para alcanzar la victoria
Unidos debemos combatir
III
Mujer valerosa
De corazón pujante
Maturín te honra,
Porque tú la liberaste
IV
Eres patria y bandera
De Maturín su suelo
Del llano la primavera
De Venezuela el cielo
V
¡Heroína!, eres mujer
Una firme luchadora
Tiene merecido el título:
De Juana la avanzadora
POESIAS A SAN ISIDRO LABRADOR
TITULO: SAN ISIDRO LABRADOR
LETRA: CARLOS ANDRÉS LÓPEZ BLANCO
I
Isidro el gran santo
Con amor nos visita
Para llenar mi escuelita
De luz, y bello encanto.
II
Se alegra nuestra escuela
Con poesías y canciones
Porque hoy san Isidro
Nos da sus bendiciones.
III
Pido a san Isidro
Santo de mi escuela
Que ayude a unir
A mi patria Venezuela.
IV
Ahora alegre me despido
Con las manos en el corazón
Brindémosle a nuestro santo
Una hermosa oración.
V
Es propicio mi compañero
Que arranque con devoción
Esas bonitas décimas
Al ritmo del galerón.
Poesías al El agua y sus beneficios para las plantas.
Poesías al Agua
Autor: Carlos López
I
El agua es esencial
Para la vegetación
Ayuda a las estomas
A la evaporación.
2
Son pequeños orificios
Para liberar el vapor
Producir fotosíntesis
Azúcar, vida y color.
COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.
LA COPLA
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.
SOY MINERO
Yo no maldigo mi suerte
porque minero nací
aunque me ronde la muerte
no tengo miedo a morir
no me da envidia el dinero
porque de orgullo me llena
ser el mejor barrenero
de toda sierra Morena
de toda sierra Morena
Bajo a la mina cantando
porque sé que en el altar
mi madre queda rezando
por el hilo que se va
y cuando tengo una pena
lanzo al viento mi cantar
Soy minero
y temple mi corazón
con pico y barrena
Soy minero
y con caña vino y ron
me quito las penas
soy barrenero
porque a mi nadie me espanta
y quiero solo el sonido
de una taranta
Compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
yo, yo soy minero
Soy barrenero
porque a mi nadie me espanta
y quiero solo el sonido
de una taranta
compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
yo, yo soy minero
yo soy minero.
MARTIRIO DE SAN LORENZO - COPLAS 1 A 11
1
En el glorioso nombre del Rey Omnipotente
que hace nacer el sol y la luna en oriente,
de San Lorenzo quiero, su martirio inclemente,
contar en lengua fácil para toda la gente.
2
San Vicente y Lorenzo, hombres sin tachadura,
fueron ambos de Huesca, —lo dice la Escritura—;
ambos fueron católicos, ambos de gran cordura,
criados de Valerio y de su estirpe pura.
3
En el tiempo en que aquel poderoso ejercía
en Huesca el obispado —muy noble canongía—,
instruyó a estos discípulos mostrándoles la vía
para servir al Hijo de la Virgen María.
4
En tal consejo fueron prontamente acordados
como si por San Pablo fuesen adoctrinados;
mantenían sus cargos muy bien ejercitados,
ejerciendo sus obras con frutos mesurados.
5
Cumplir en el oficio era una gran misión:
convertir a los hombres con su predicación,
juzgando a los judíos con certera razón.
Eran para Jesús plenos de bendición.
6
En ese tiempo, en Roma mantenía el Papado
un apóstol santísimo que Sixto era llamado
y en el país de Grecia fue nacido y criado.
Después de ser filósofo, fue el Pastor Consagrado.
7
Para ordenar las obras ahora encomendadas
de modo que en su alma no fuesen objetadas,
envió sus designios bajo cartas selladas.
Las clerecías fueron a su Sede llamadas.
8
Don Valerio, el obispo de todo bien amigo,
a aquellos dos discípulos llevó a Roma consigo.
El Papa, complacido como del pan de trigo,
le dijo a don Valerio: —Pláceme estar contigo.
9
Ganó su voluntad con estos compañeros,
pues eran los mejores como monjes claustreros,
que hablando cuerdamente, con sus dichos certeros
eran en los debates los mejores voceros.
10
El Papa expresó entonces su nueva voluntad:
—«Te ruego, amigo mío, por Dios y caridad,
que recibas mi ruego y tengas la bondad
de dejarme estos clérigos para nuestra ciudad.
11
»Yo te lo apreciaré de todo corazón
y te seré deudor para toda ocasión;
piénsalo rectamente y no digas que «non»
negándote a aceptarlo contra ley y razón».
COPLAS MUNDANAS
Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.
Sin placer y sin fortuna,
pasó como una quimera
mi juventud, la primera...
la sola, no hay más que una:
la de dentro es la de fuera.
Pasó como un torbellino,
bohemia y aborrascada,
harta de coplas y vino,
mi juventud bien amada.
Y hoy miro a las galerías
del recuerdo, para hacer
aleluyas de elegías
desconsoladas de ayer.
¡Adiós, lágrimas cantoras,
lágrimas que alegremente
brotabais, como en la fuente
las limpias aguas sonoras!
¡Buenas lágrimas vertidas
por un amor juvenil,
cual frescas lluvias caídas
sobre los campos de abril!
No canta ya el ruiseñor
de cierta noche serena;
sanamos del mal de amor
que sabe llorar sin pena.
Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.
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