9 Coplas 

Natural

Enviado por dudu  Seguir

Que bello es lo natural
así fue como un erial
yo no tengo casa por ahí
el resto es muy material

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LA LOLA

"La Lola se va a los Puertos.
La Isla se queda sola".
Y esta Lola, ¿quién será,
que así se ausenta, dejando
la Isla de San Fernando
tan sola cuando se va...?

Sevillanas,
chuflas, tientos, marianas,
tarantas, tonás, livianas...
Peteneras,
soleares, soleariyas,
polos, cañas, seguiriyas,
martinetes, carceleras...
Serranas, cartageneras.
Malagueñas, granadinas.
Todo el cante de Levante,
todo el cante de las minas,
todo el cante...
que cantó tía Salvaora,
la Trini, la Coquinera,
la Pastora...,
y el Fillo, y el Lebrijano,
y Curro Pabla, su hermano,
Proita, Moya, Ramoncillo,
Tobalo -inventor del polo-,
Silverio, Chacón, Manolo
Torres, Juanelo, Maoliyo...

Ni una ni uno
-cantaora o cantaor-,
llenando toda la lista,
desde Diego el Picaor
a Tomás el Papelista
(ni los vivos ni los muertos),
cantó una copla mejor
que la Lola...
Esa que se va a los Puertos
y la Isla se queda sola.

Autor del poema: Manuel Machado

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MARTIRIO DE SAN LORENZO - COPLAS 1 A 11

1

En el glorioso nombre del Rey Omnipotente
que hace nacer el sol y la luna en oriente,
de San Lorenzo quiero, su martirio inclemente,
contar en lengua fácil para toda la gente.

2

San Vicente y Lorenzo, hombres sin tachadura,
fueron ambos de Huesca, —lo dice la Escritura—;
ambos fueron católicos, ambos de gran cordura,
criados de Valerio y de su estirpe pura.

3

En el tiempo en que aquel poderoso ejercía
en Huesca el obispado —muy noble canongía—,
instruyó a estos discípulos mostrándoles la vía
para servir al Hijo de la Virgen María.

4

En tal consejo fueron prontamente acordados
como si por San Pablo fuesen adoctrinados;
mantenían sus cargos muy bien ejercitados,
ejerciendo sus obras con frutos mesurados.

5

Cumplir en el oficio era una gran misión:
convertir a los hombres con su predicación,
juzgando a los judíos con certera razón.
Eran para Jesús plenos de bendición.

6

En ese tiempo, en Roma mantenía el Papado
un apóstol santísimo que Sixto era llamado
y en el país de Grecia fue nacido y criado.
Después de ser filósofo, fue el Pastor Consagrado.

7

Para ordenar las obras ahora encomendadas
de modo que en su alma no fuesen objetadas,
envió sus designios bajo cartas selladas.
Las clerecías fueron a su Sede llamadas.

8

Don Valerio, el obispo de todo bien amigo,
a aquellos dos discípulos llevó a Roma consigo.
El Papa, complacido como del pan de trigo,
le dijo a don Valerio: —Pláceme estar contigo.

9

Ganó su voluntad con estos compañeros,
pues eran los mejores como monjes claustreros,
que hablando cuerdamente, con sus dichos certeros
eran en los debates los mejores voceros.

10

El Papa expresó entonces su nueva voluntad:
—«Te ruego, amigo mío, por Dios y caridad,
que recibas mi ruego y tengas la bondad
de dejarme estos clérigos para nuestra ciudad.

11

»Yo te lo apreciaré de todo corazón
y te seré deudor para toda ocasión;
piénsalo rectamente y no digas que «non»
negándote a aceptarlo contra ley y razón».

Autor del poema: Gonzalo de Berceo

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COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.

Autor del poema: Jorge Manrique

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COPLAS MUNDANAS

Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.

Sin placer y sin fortuna,
pasó como una quimera
mi juventud, la primera...
la sola, no hay más que una:
la de dentro es la de fuera.

Pasó como un torbellino,
bohemia y aborrascada,
harta de coplas y vino,
mi juventud bien amada.

Y hoy miro a las galerías
del recuerdo, para hacer
aleluyas de elegías
desconsoladas de ayer.

¡Adiós, lágrimas cantoras,
lágrimas que alegremente
brotabais, como en la fuente
las limpias aguas sonoras!

¡Buenas lágrimas vertidas
por un amor juvenil,
cual frescas lluvias caídas
sobre los campos de abril!

No canta ya el ruiseñor
de cierta noche serena;
sanamos del mal de amor
que sabe llorar sin pena.

Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.

Autor del poema: Antonio Machado

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SOY MINERO

Yo no maldigo mi suerte
porque minero nací
aunque me ronde la muerte
no tengo miedo a morir
no me da envidia el dinero
porque de orgullo me llena
ser el mejor barrenero
de toda sierra Morena
de toda sierra Morena

Bajo a la mina cantando
porque sé que en el altar
mi madre queda rezando
por el hilo que se va
y cuando tengo una pena
lanzo al viento mi cantar

Soy minero
y temple mi corazón
con pico y barrena
Soy minero
y con caña vino y ron
me quito las penas
soy barrenero
porque a mi nadie me espanta
y quiero solo el sonido
de una taranta

Compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
yo, yo soy minero

Soy barrenero
porque a mi nadie me espanta
y quiero solo el sonido
de una taranta
compañero, dale al marro
pa, cantar mientras garbillo
que al compás
del marro, quiero
repetirle al mundo entero
yo, yo soy minero
yo soy minero.

Autor del poema: Daniel Montorio y Ramón Perelló (cantada por Antonio Molina)

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CANTE HONDO

A todos nos han cantado
en una noche de juerga
coplas que nos han matado...

Corazón, calla tu pena;
a todos nos han cantado
en una noche de juerga.

Malagueñas, soleares
y seguiriyas gitanas...
Historias de mis pesares
y de tus horitas malas.

Malagueñas, soleares
y seguiriyas gitanas...

Es el saber popular,
que encierra todo el saber:
que es saber sufrir, amar,
morirse y aborrecer.

Es el saber popular,
que encierra todo el saber.

Autor del poema: Manuel Machado

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MARÍA DE LA O

Para mis manos tumbagas,
para mis caprichos monedas.
Y para mi cuerpo lucirlo mantones bordados vestidos de seda.

La luna que llovía, la luna que me da.
Que para eso mi payo ha visto
más parnés que tiene un sultán.

Envidio tu suerte,
me dicen algunas al verme lucir.
Y no saben pobres la envidia que ellas me causan a mí.

María de la O, que desgraciadita
gitana tu eres teniéndolo todo.
Te quieres reír y hasta los ojitos
los tienes morados de tanto sufrir.

Maldito parné que por su culpita
deje yo al gitano que fue mí querer.
Castigo de Dios, castigo de Dios.
Es la crucecita que llevas a cuestas María de la O

Para su sed fui el agua, para su frío candela.
Y para sus besos gitanos un cielo de amores con luna y estrellas
Querer como aquel nuestro, no hay en el mundo dos.

Maldito dinero que así de su vera y a mí me apartó.
Serás más que reina me dijo a mí el payo y yo le creí.
Mi vida y mi oro daría yo ahora por ser lo que fui.

María de la O, que desgraciadita
gitana tu eres teniéndolo todo.
Castigo de Dios, castigo de Dios.

Y es la crucecita que llevas a cuestas María de la O, María de la O

Autor del poema: Salvador Valverde y Rafael de León

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LA COPLA

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

Autor del poema: Manuel Machado

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