12 Poemas de paz 

EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Autor del poema: Amado Nervo

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MARCHA MUNDIAL POR LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA

Marchemos por la paz y la no violencia,
pidiendo el fin de las guerras este día,
todos urgente tomemos conciencia,
¡Tenemos derecho a vivír en armonía!.

Que esta marcha recorra todo el planeta,
llamada de propuesta a la sociedad,
rechaza todo tipo de violencia,
por el bien tuyo y de la humanidad.

Por el fin de las discriminaciones,
¡No! a la creciente amenaza nuclear,
por la pobreza de algunas regiones,
genera conciencia en la sociedad.

¡Que los enfrentamientos no sean más!
La vida es sagrada la debemos valorar.
Que nuestras voces se hagan escuchar,
¡Marchemos unidos reclamando la paz!.

Autor del poema: Anónimo

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"El encuentro"

Enviado por mar1108  Seguir

Hay un momento,
hay un instante,
hay un lugar en alguna parte ...

Cuando me miro a mi misma
con los ojos de mi corazón;
cuando en el atardecer
miro hacia atrás
al día colmado y saciado de sol ...

Me miro,
me pregunto,
me respondo,
me encuentro.

Mar

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HIMNO DE PAZ

Resuena en las inmensas llanuras
la orquesta de un lejano tropel;
un vértigo de danzas impuras
anuncia a las edades la danza de Luzbel.

Ambiente de pasión y de guerra;
delirios de matanza y pasión.
El viejo corazón de la Tierra
destila sus dolores en cada corazón...

¡Mirad! En rutilantes desfiles
acuden a morir y a matar;
Licurgo con la lanza de Aquiles,
y fuego sobre el éter, y fuego bajo el mar...

Destellan bajo el sol las espadas;
oíd: ¡ha redoblado el temblor!
y fiebre de clarinadas
y vuelo de cabalgadas,
y el dolor...

Son gritos de llamada: mil trinos
acordes en un trino mortal;
«¡Al Rhin!», dicen los pueblos latinos,
y arroja contra el Rhin sus destinos
la fúlgida familia ancestral.

Van todos: el cantor siciliano,
los rubios argonautas de Albión,
y Alberto de la Mancha, y el férvido espartano,
y el gran jinete galo galopa en su bridón...

Y allá, los pueblos fuertes que olvidan su heroísmo:
los blondos Prometeos; el casco y el clarín;
Sigfrido, alma de bronce; Wotán, alma de abismo;
leyendas de la selva; cinta de fuego: ¡el Rhin!

Se traban: sangre y lucha;
cuatro años que no dejan un minuto al amor;
la imprecación del odio que se escucha,
y allá Caín con alas, y aquí la herida en flor.
Perdió sus alboradas de púrpura la rosa,
calló sus armonías el laúd;
un compás de tragedia retumba en cada cosa,
porque en toda la Tierra se está abriendo una fosa
y en cada tronco de árbol germina un ataúd...

Pero ya se siente
venir del Occidente
la fe que levanta
—ruiseñor que canta—,
la breve virtud de la Paz,
y haciendo palpable la oliva quimérica,
surcó el océano la joven América
y en pleno Diluvio soltó la torcaz.

¡Qué noble armonía, qué alígero cántico
sacude el fogoso tritón del Atlántico
que lleva en sus lomos la nueva canción!
Gloriosa de espumas navega la barca
y vuelve a los hombres la historia del arca,
donde la gacela sonríe al león.

¡La Paz! A su nombre
fue de nuevo el hombre:
ya no se debaten los odios humanos,
y en vez de las armas se cruzan las manos.
¡Suprema armonía,
calor, poesía,
toda circundada de luz la Verdad;
besar las espinas que acechan al paso;
ser bueno a la aurora, ser justo al ocaso,
y allá arriba el cielo y aquí libertad!

¡Quiero la paz eterna y fuerte, pero leve:
un cóndor con las uñas embotadas en nieve;
suprema y levantada
sobre el odio del barro y el revés de la espada,
sobre el hermano herido,
sobre las impiedades, sobre Sila y Adán,
como un ave que cuelga la emoción de su nido
sobre la cresta de un volcán!

Autor del poema: Andrés Eloy Blanco

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APARTA DE TUS OJOS...

Aparta de tus ojos la nube perfumada
que el resplandor nos vela que tu semblante da,
y tiéndenos, María, tu maternal mirada,
donde la paz, la vida y el páramo está.

Tú, bálsamo de mirra; Tú, cáliz de pureza;
Tú, flor de paraíso y de los astros luz,
escudo sé y amparo de la mortal flaqueza
por la Divina Sangre del que murió en la Cruz.

Tú eres, oh María!, un faro de esperanza
que brilla de la vida junto al revuelto mar,
y hacia tu luz bendita desfallecido avanza
el náufrago que anhela en el Edén tocar.

Impela, oh Madre augusta!, tu soplo soberano
la destrozada vela de mi infeliz batel;
enséñale su rumbo con compasiva mano,
no dejes que se pierda mi corazón en él.

Autor del poema: José Zorrilla

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SUEÑO

Imagen alta y tierna del consuelo,
aurora de mis mares de tristeza,
lis de paz con olores de pureza,
¡premio divino de mi largo duelo!

Igual que el tallo de la flor del cielo,
tu alteza se perdía en su belleza...
Cuando hacia mí volviste la cabeza,
creí que me elevaban de este suelo.

Ahora, en el alba casta de tus brazos,
acogido a tu pecho transparente,
¡cuán claras a mí toman mis prisiones!

¡Cómo mi corazón hecho pedazos
agradece el dolor, al beso ardiente
con que tú, sonriendo, lo compones!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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ESTA PAZ ANODINA

A menudo me observo
y aprecio en mí tu falta,
un vacío que borra mi relieve,
que pacta con los días esta paz anodina.

Entonces, nada pienso, nada sé.
Te llamo alma, con un cuidado extremo.
y escojo esta palabra para hacerte presente,
para magnificar tu ausencia entre las cosas
que han brillado en el centro de otras cosas menores
y me ofrecen ahora su palidez, la cera
derrotada de lo que tuvo vida.

Son las horas sin luz,
los días sin asombro ni memoria,
tiempo impávido, cuando
las únicas noticias de mí son estos pobres
mensajes de mi cuerpo,
el que todo lo ignora,
ese tibio volumen que avanza y parpadea
cargado con la necia metafísica
de su respiración.

Autor del poema: Antonio Cabrera

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la playa

Enviado por lu30sotelo  Seguir

Tan hermosa y tranquila
Paz tu reflejas
Eres mi lugar favorito
Para poder descansar

Tan bellos tus colores
Combinados con el cielo
Tus aguas mágicas
Son tu mejor versión

Hermosas tus palmeras son
La arena suave y caliente
Que se refleja con el sol

Tus grandes olas me encantan
Tus conchas hermosas como tú
Les brindas hogar a muchos animales
Eres y serás siempre la que me brindara esa tranquilidad


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EL ANCHO MAR

El cielo sobre el ancho mar, yo no lo necesito.
Tampoco pienso soltar el inmenso cráneo de papel.
Me dirigiré al cielo para capturar el viento huidizo.
Yo solo quiero un minuto,
Yo solo quiero un poco de luz,
Yo solo quiero una fisura abierta,
Como un niño que se encarama
Delante de la ventana de la habitación oscura
Y mira la fisura abierta de las cuatro esquinas
Del cielo, mira el minuto,
El poco de luz.

Autor del poema: Xu Zhimo

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DEVOCIONARIO

I
La paz no necesita de los héroes.
el heroísmo de la paz es otro.
Es un sereno paso sin angustia
por aquel campo en que acechaban minas.
Y es sobre todo ese convivio afable
de la diversidad de los anónimos.

II
La paz cierra la cripta de los mártires
y los deja dormir, para que olviden
que la tierra es el sitio pavoroso
donde todos los miedos son posibles
Bien se merecen su corona de oro,
bajo la condición de que se duerman.

III
La paz no la hace nadie. Se hace sola.
Lo importante es sembrar una semilla.
La gente piensa que la guerra es fuerte:
!Qué va! La guerra es sólo un aneurisma.
Alguien la pincha, y se desangra toda.
La paz en cambio es la verdad de un árbol.

IV
No me pregunten por qué soy pacífico.
Es algo natural, quizás congénito.
Esto es lo que tal vez muchos no entienden
que no todo poeta es un revólver.
Por mí, que los revólveres se esfumen.
Eso sí: No me toquen a la rosa.

Autor del poema: David Escobar Galindo

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