40 Poemas de dolor 

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DESVELOS Y RECUERDOS

Enviado por hadi1992  Seguir

Tu imagen ata en la noche el desvelo,
flagelo profundo en la noche negra.
Tu sencillo recuerdo tamborea
música de latidos y de duelo

Restos de huellas, invisible al olvido
soy bajo el confuso tejado oscuro.
Vaso de cicatrices la memoria,
Luz perpleja de un faro perdido

Fui de tu mano alegría y batalla
hora de los brillos de tu sonrisa,
y donde el duro deber construía
Frente al deseo infinita muralla

Atado de cadenas mis latidos
hicieron de secretos mis suspiros

En tu presencia caminaba
sobre el olvido mi tristeza.
Tu mano dulce blanqueaba
Pesadas sombras que ocultaba

Tuve que enterrar mi latido
Y que su lengua no despierte
el ruido que todo lo calla.
Silencio que honré enmudecido

Quise contarte mi deseo.
Tu aliento me ahogó en suspiros,
tu bandera me izó en conquistas
fue tu vida, mi coliseo.

Mi corazón calló secretos
Porque no emergieran del suelo
Miradas con canto de espadas
Que hacen con gemidos sonetos

Porque no supieran mi ensueño
Y por ocultar mis latidos,
me hice en nieblas y laberintos
Y me encaminé por inviernos

El dolor llamó a la distancia
que con sus manos de frío hielo
Tejió sobre mi inerte estatua
dorada paz, sombría ausencia

Atado de cadenas mis latidos
hicieron de secretos mis suspiros

El reloj ya celebra la hora,
de las cosas ya brota su luz.
Se hunde el teatro de la noche,
Parte el sueño y la vida aflora

Por la ventana ya cantan los violines del alba

El aire flota con levedad,
Su dureza ya no me aplasta.
Respira corazón herido
de ausencia y mudo de soledad

Por la ventana ya cantan los violines del alba

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DOLOR

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Autor del poema: Alfonsina Storni

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SE VA CON ALGO MÍO LA TARDE QUE SE ALEJA

Se va con algo mío la tarde que se aleja;
mi dolor de vivir es un dolor de amar;
y al son de la garúa, en la antigua calleja,
me invade un infinito deseo de llorar.

Que son cosas de niño, me dices; quién me diera
tener una perenne inconsciencia infantil;
ser del reino del día y de la primavera,
del ruiseñor que canta y del alba de Abril.

¡Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro, ser suave;-
trino, perfume o canto, crepúsculo o aurora-
como la flor que aroma la vida y no lo sabe,
como el astro que alumbra las noches y lo ignora!

Autor del poema: Medardo Ángel Silva

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POBRE FLOR

—«¿Por qué te miro así tan abatida,
pobre flor?
¿En dónde están las galas de tu vida
y el color?

»Dime, ¿por qué tan triste te consumes,
dulce bien?»
—«¿Quién?, ¡el delirio devorante y loco
de un amor,
que me fue consumiendo poco a poco
de dolor!
Porque amando con toda la ternura
de la fe,
a mí no quiso amarme la criatura
que yo amé.

»Y por eso sin galas me marchito
triste aquí,
siempre llorando en mi dolor maldito,
¡Siempre así!»—
¡Habló la flor!...
Yo gemí... era igual a la memoria
de mi amor.

Autor del poema: Manuel Acuña

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ES EL MIEDO AL DOLOR

Es el miedo al dolor y no el dolor quien suele hacernos pánicos y crueles,
quien socava las almas
como socavan la ribera las orillas del río,
y yo he sentido su calambre desde hace mucho
tiempo,
y yo he sentido, desde hace mucho tiempo, que el curso de sus aguas nos arrastra,
nos mueve las raíces sin dejarnos crecer,
y nos empuja, y nos sigue empujando hasta
juntarnos
en esta habitación que es ya un rescoldo mío,
en esta habitación en donde las baldosas se levantan un poco
y ya no vuelven a encajar en su sitio
como la tierra removida ya no cabe en su hoyo:
tal vez a nuestro cuerpo le ocurra igual…

Autor del poema: Luis Rosales

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Dolor

Enviado por rmcpl  Seguir

Ese minuto, ese instante,
cuando el dolor intenso, tan punzante
duele respirar por estar vivo,
ese instante doloroso
donde todo oculta su sentido,
sin embargo el cuerpo sigue vivo, fuerte
mientras el pensamiento, el entendimiento, el alma
fallecidos,
el dolor es tan agudo pienso que pocos lo han sobrevivido.
y aquí estoy recordando ese instante de abandono,
cuando mi alma deseaba salir y volar a su destino,
pues tierra, estás habitada por cadáveres,
y mi alma añora el hogar divino.

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Amor suicida

Enviado por adrianny-gold  Seguir

Destrozame el corazón
como lo sabes hacer,
hazme sangrar;
al dolor me acostumbre.

Nombrame masoquista,
adelante, clava el cuchillo.
Tu no puedes quebrar lo roto
y yo no puedo olvidar lo vivido.

Se que sabes lo que se,
que mientras más me
lastimas mas te
deseo tener.

Si el tiempo no cura las heridas
¿Que lo hace?
Si lastimarme no era lo que querías
¿Porque matarme?

Tu sueño:
ser la causa de mi muerte;
mi sueño:
ser quien siempre te despierte.

Autor: Adrianny Garcia

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AYER VENDRÁ

La tarde va a morir; en los caminos
se ciega triste o se detiene un aire
bajo y sin luz; entre las ramas altas,
mortal, casi vibrante,
queda el último sol; la tierra huele,
empieza a oler; las aves
van rompiendo un espejo con su vuelo;
la sombra es el silencio de la tarde.
Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.
Hay un humo distante,
un tren, que acaso vuelve, mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.

Autor del poema: Luis Rosales

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ANHELO

¡Oh dolor insondable, desolada amargura
de no hallar en la senda ni la flor de un cariño,
y sentirse, al comienzo de la jornada dura,
con cerebro de viejo y corazón de niño!

¡Y que nuestra esperanza haya sido vencida
por la implacable hostilidad del cielo!
Y el dolor de sentirse cobarde ante la vida,
y la renunciación de todo noble anhelo...!

¡Oh bienaventurados, en verdad, los que ignoran;
y si es de reír, ríen, y si es de llorar, lloran
con la simplicidad de su santa ignorancia!

¡Solo anhelo ser siempre en mis dichas y males,
y vivir la tristeza de los días iguales,
como si el alma hubiera retornado a la infancia!

Autor del poema: Ernesto Noboa y Caamaño

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LO QUE SIENTO POR TI

Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

Autor del poema: Idea Vilariño

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