33 Poemas modernos 

LOCURA

locura
drogada locura
salta desquiciada estimula mis nervios
susurra
te espera tu máscara
proclamándolos libres de culpa
te aguarda impasible

sí cuando llantos pensativos
nos perforaban
la repetición
me empujó por el borde
los maestros viajan
en extraños asideros
que mis gritos eran sólo
plática de fondo
trepando por la
boca bien moldeada
lágrimas envueltas, con rígidos trazos
cinceladas en tiza
talladas de los mejores no elegidos ojos
para ocupar mi lugar también
en el jardín de sombras
cuántas veces entonces
habré jadeado?
qué máscara?
en dónde?
no puedes referirte a mí

defensas, falsas barreras
se alzan rápido para encubrir los sentidos
cuando te dicen
no eres nada salvo tu máscara
actúas todo el tiempo
incluso cuando interpretas tu propio papel

sí mamá soy un actor
la diferencia es mi paradoja
que yo
no deseo realmente ser recordado
por mi sonrisa
ni por mi disfraz
sino por todo lo opuesto
mientras miro a mi alrededor
entiendo
que así será

las figuras espectrales no muestran emociones
la corbata del viejo sheriff estrangula
aún así sus ojos no revelan
el cuerpo de un mágico payaso

cubierto de plumas
aún así el polvo en su boca
ni siquiera se mueve

parece que
toda la raza humana
está siendo insultada

haciendo mi propio desorden pero la cera de la confusión
mi anhelo nada sino drama de juegos sexuales
mi éxito, un montón de boletos pegados
mi sangre durando sólo en la costra que forma la cátsup

todo lo cual se
evaporará
en el viento

sí, a decir verdad
estaba asustado despierto
arruinado completamente
por precipitarme
en la temible pequeñez
del agotado universo personal

tócame mama
todo está bien
no importa

ha sido ampliamente demostrado
que incluso yo, yo mismo
no estoy realmente aquí

Autor del poema: Bob Dylan

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TRAZO DEL TIEMPO

Entre el viento y lo oscuro
entre el gozo ascendente
y la quietud profunda,
entre la exaltación de mi vestido blanco
y la oquedad nocturna de la mina,
los ojos suaves de mi padre que esperan; su alegría
incandescente. Subo para alcanzarlo.
Es la tierra
de los pequeños astros, y sobre ella,
sobre sus lajas de pirita, el sol desciende. Altas nubes
de cuarzo, de pedernal. En su mirada,
en su luz envolvente,
el calor del ámbar.
Me alza en brazos. Se acerca.
Nuestra sombra se inclina ante la orilla. Me baja.
Me da la mano.
Todo el descenso
es un gozo callado,
una tibieza oscura,
una encendida plenitud.
Algo en esa calma nos cubre,
algo nos protege
y levanta,
muy suavemente
mientras bajamos.

Autor del poema: Coral Bracho

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DESDE FUERA

desde fuera
mirando hacia adentro
cada dedo se agita
el corredor usa pantalones largos
y vaga
sin rechazos
todo es justo
en el amor y la selección
pero ten cuidado, bebé
del cariño tras la ventana cubierta
y no olvides
traer cigarrillos
pues quizás
termines por descubrir
que uno afuera
te lleva más lejos
y uno adentro
sólo te lleva a otro

Autor del poema: Bob Dylan

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CONDUCIENDO BAJO LA LLUVIA

Conduciendo bajo la lluvia,
la luna es del color de los coches que pasan.
Atrás queda el pequeño
hotel de carretera junto a un bosque.
Conduciendo bajo la lluvia,
en los jardines públicos brillan ángeles fríos.
Atravesando calles
tranquilas,
soledad edificada.
Conduciendo de vuelta hacia nosotros mismos.
La última frontera es nuestro corazón.

Autor del poema: Benjamín Prado

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AMOR, ESA PALABRA

No iré cuando me llame,
aunque me diga Te quiero,
eso especialmente,
aunque me jure
y prometa nada más
que amor, amor.

La luz de este cuarto
cubre cada
cosa por igual,
Ni siquiera mi brazo hace sombra,
consumido como está por la luz.

Pero “amor”, esa palabra,
se vuelve una palabra oscura,
se adensa y cimbrea, empieza a
alimentarse, a temblar y abrirse paso
por este papel entre convulsiones
hasta borrarnos diluidos
en su garganta transparente, clavados,
aún, caderas y muslos relucientes, tu
pelo suelto, que desconoce
la duda.

Autor del poema: Raymond Carver

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BEBIENDO EN EL COCHE

Es agosto y no he
leído un libro en seis meses
salvo una cosa titulada The Retreat From Moscow
de Caulaincourt.
Sin embargo, soy feliz
cuando voy en coche con mi hermano
bebiendo una pinta de Old Crow.
No vamos a ningún sitio,
conducimos sin más.
Si cerrara los ojos durante un minuto
no sabría dónde estoy
y me tumbaría encantado a dormir para siempre
a la orilla de la carretera.
Pero mi hermano me da un suave codazo.
En un momento va a pasar algo.

Autor del poema: Raymond Carver

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DESPERTAR EN NUEVA YORK

Las cortinas imponen su voluntad
contra el viento,
los chicos duermen,
intercambiando sueños
con los serafines. La ciudad
se arrastra despierta por
los pasamanos del subte; y
yo, una alarma, despierta como
un rumor de guerra,
me estiro hasta el amanecer,
sin solicitar y desoída.

Autor del poema: Maya Angelou

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EL TELÉFONO

“Cuando hoy me hallaba yo lejos de aquí,
paseando sola,
quieta y tranquila
era la tarde.
Sobre una flor incliné mi cabeza
y oí tu voz.
¡Oh, no digas que no, porque entendí…!
Me hablaste desde aquella flor que está en la ventana.
¿Has olvidado lo que me dijiste?”

“Pero dime antes qué creiste oir.”

“Esquivando una abeja de la flor,
incliné mi cabeza
y, cogiéndola luego por el tallo,
escuché y oí, clara, la palabra…
¿Pronunciaste mi nombre? ¿O bien dijiste…?
Sí, alguien dijo: «¡Ven!», mientras yo me inclinaba.”

“Si acaso lo pensaba, no lo dije en voz alta.”

“Por eso regresé.”

Autor del poema: Robert Frost

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ESTA HABITACIÓN

Esta habitación, por ejemplo:
¿es eso un coche sin conductor
que espera abajo?

Promesas, promesas,
no hacerlas
por mi bien.

Recuerdo sombrillas,
una explanada junto al mar,
aquellas flores…

¿Debo quedarme siempre detrás,
escuchando, fumando,
tomando notas rápidas a distancia?

Enciendo un cigarrillo
y corro la cortina.
Hay un ruido en la calle
cada vez más tenue, más tenue.

Autor del poema: Raymond Carver

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MR. TAMBOURINE MAN

¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
No tengo sueño, ni sitio adonde ir
¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
Con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos

Sé que el imperio de la noche ha vuelto a ser arena
Se desvaneció entre mis dedos
Me dejó aquí a ciegas, pero todavía despierto
Mi cansancio me maravilla, mis pies están marcados
No hay nadie a quien ver
Y la vieja calle vacía está demasiado muerta para soñar

¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
No tengo sueño, ni sitio adonde ir
¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
Con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos

(...)

Llévame oculto entre las vaporosas volutas de mi mente
Por las brumosas ruinas del tiempo, más allá de las hojas heladas
De los árboles que tiemblan hechizados, hasta la playa ventosa
Lejos de la pena loca que se retuerce para darme caza
Sí, danzar bajo el cielo diamantino y saludar con una mano libre
PErfilado por el mar, cercado por las arenas del circo
Con toda memoria y todo destino hundidos bajo las olas
Deja que olvide el hoy hasta mañana

¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
No tengo sueño, ni sitio adonde ir
¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
Con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos

Autor del poema: Bob Dylan

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