63 Poemas eróticos 

EN UNA PRECIOSA ORILLA

Enviado por doblezeroo  Seguir

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LA PRIMERA VEZ por Doblezero

En una orilla de juncos
le dije que la quería
desde la flor de la fe

y tiritaron los mundos
de todas esas esquinas
del alma de una mujer.

Su cuerpo era de cristales
y el mes de agosto surgía
alrededor del ciprés.

Por las laderas de pinos
con hojas verdes y finas
la sombra vino a crecer.

Salió la luna a alumbrarnos
la oímos tras las colinas
escalando para caer

como un aliento de plata
sobre la paz de la ardilla
mostrando su desnudez.

Ella guardaba en su boca
silencios de celo, chispas
y el fuego de Lucifer.

Ella enjaulaba en su boca
gemidos de alma adictiva
y un beso para morder

con su saliva caliente
los labios rojos de arriba
y los de abajo también

mientras olía el entorno
húmedo con esas briznas
azules del anochecer.

Ella escondía en su falda
dos muslos en celosía
vehementes de placer

y en mi cabeza fraguaban
brasas de la adrenalina
del cálido acontecer.

En sus dos ojos los galgos
hambrientos de amor mordían
a las presas de mi piel.

Mis manos creaban lentas
corrientes de seda fina
por sus mejillas de miel.

Ella en mi helénico torso
suspiros de Gea perdía
desde sus ojos sin ley

sobre la cumbre de Venus
llena de noche adictiva
sin gobernanta ni juez.

Yo desvestía pecados
frutales de su camisa
y ella robó mi adultez

con manos de vergonzosa
tan suaves como abrasivas
y maduras de niñez.

Yo buscaba en su mirada
el sexo entre las costillas
coloradas de su tez

mientras besaba su cuello
en esa preciosa orilla
de nuestra primera vez.

AUTOR: DOBLEZERO




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ERÓTICO NERUDA

Enviado por doblezeroo  Seguir

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- ERÓTICO NERUDA - por doblezeroo


Me gustas cuando tiemblas porque estás como intacta
y me adentro en tus sueños y mi voz te desborda.
Parece que penetren hormigas por tu cuerpo
y parece que el aire te quitase la ropa.


Como todas las rosas con el fuego te turbas,
te sujeta la tierra y mi aroma te agita.
Fiera conmovida, pareces una rosa
y parece que mi tacto entibia tus espinas.


Me gustas si jadeas cuando voy a besarte,
fiera contenida, así como con miedo
y sientes que me acerco y tu corazón late,
déjame derramarte en la boca un infierno.


Déjame que te amague con mi frutal saliva.
Cólera silenciosa, gemido suplicante,
en tu falda entreabierta te abrasas y tiritas,
dejemos nuestros labios húmedos acecharse.


Me gustas cuando tiemblas porque estás como intacta
y yo aumento en tus ojos y tu rostro en los míos.
Parece amordazarte el sudor del silencio
y parece tu cuello desnudar mi mordisco.

***********


doblezeroo


(mi humilde homenaje al más grande de los poetas)

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ERÓTICA Y SILENCIADA

Enviado por doblezeroo  Seguir

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Olor de Venecia y pubis
humificando la estancia
viste al girasol gigante
que asoma por la ventana
mientras los cristales siembran
rumores de la calzada,
que el mundo se ofrece vivo
como el bosque a las mañanas,
lo mismo que yo me ofrezco
enloquecido de magia
a contemplarla sinuosa
como sirena varada
en el corazón de todas
y cada una de las playas
mientras duerme silenciosa,
tendida sobre la cama,
como una duna de arena
bajo quietas olas blancas.

Yo a ella la miro despierto
de afrodisíacos y arpas,
mil avisperos describen
pasiones abiertas y altas,
mi vientre se excita raudo
de erótica y silenciada
yedra del escalofrío
por su piel desparramada
y en mi entrepierna, la fiebre,
bebe un éxtasis de salvias
por la canela en dos muslos
de sus piernas destrenzadas.
Minerva en sus labios cierra
gemidos de madrugada
que resuenan en mi mente
en redobles de campanas
y en triple sangre de mayo
sus uñas apasionadas
abrieron melocotones
bajo la piel de mis cachas.

Yo a ella la miro despierto
conclusa de una algazara,
espesura en los corales
del cabello en su piel blanca,
lazos tibios en el hombro
susurrándole a la almohada,
color de aceite y Egipto
sobrevolando su espalda,
cuatro silencios calientes
en las rutas de sus nalgas,
y una aureola en su torso
de hoguera recién quemada.

Duerme mi chica en el lecho,
como un pétalo en el agua,
con medio cuerpo desnudo
y una noche, en sus pestañas
de enfurecidos volcanes
y luces de luna en llamas.
Sangre de pantera gruñe
bajo las tumbas heladas.
Duerme mi chica en el lecho
con trenzas enmarañadas
recogiendo en su regazo,
de sombras y de terrazas,
dos pechos entre los brazos
o densísimas manzanas,
dos manantiales sin pozo
o desiertos llenos de agua.

Hay dos copas en la mesa
su ropa en toda la casa,
la sombra de ojos reviste
sus mejillas reposadas,
tiene océanos sin olas
dibujándole la cara,
corrientes de la marisma
en sus tetas excitadas
y alrededor del tobillo
un pequeñísimo tanga
con una gota de semen
y dos burbujas de cava.

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La oportunidad de tenerte

Enviado por edgarken  Seguir

Quiero cabalgar tu cuerpo
y fundirme en tu silueta.
Recorrerlo a paso lento
que solo tu alma me sienta.

Aspirar el rico aroma de tu piel estremecida
por una tierna caricia de mi mano bendecida.

Navegar hasta tu vientre por los fluidos carnales,
que como aguas termales
esperan con ansias locas
a que sean atrapados... por un beso de mi boca.

Arrancandote un quejido, un suspiro, un aliento
y suavemente al oido...
decirte cuanto te quiero.
Edgarken

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TÚ ME GUSTAS TOTAL, ENTERA Y TODA

Tú me gustas total, entera y toda,
no por el fuego de tu pelo húmedo,
ni por tus senos de canela tibia,
ni el pecado del ritmo de tu cadera.

Tú me gustas total, entera y toda,
no por tu boca tan intacta al beso,
ni por las llamaradas de tu carne
que se te está calcinando entre las venas.

Tú me gustas total, entera y toda,
no porque eres mía y no me perteneces,
ni porque la envidia de los demás la siento
como si se tratase de propia envidia.

Tú me gustas total, entera y toda,
no porque me la pase junto a ti
bebiéndome tu aliento, ni rumiando
los pedazos de amor que tú me tiras.

Tú me gustas total, entera y toda,
por ese olor a carne que tú tienes;
olor de carne de mujer que es tuyo,
porque nadie más huele así en la tierra.

Tú me gustas total entera y toda,
porque ese olor es tuyo y lo encontré para mí.

Autor del poema: César Díaz Martínez

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MUNDANA

Vive para el placer. Tan solo evoca,
en sus largas y trémulas miradas,
un abismo de noches desmayadas
de los hambrientos besos de mi boca.

Siente el vaho del festín. Y se desflora
la cabellera en rubias llamaradas,
mientras sueña en mis glorias consagradas
a su opulencia de bacante loca.

vive para el placer. Y en mi locura,
me siento como atado a tu hermosura,
y aplaudo sus eróticas quimeras.

Porque hay una expresión del Arte augusto
en la osada turgencia de su busto
y en la comba imperial de sus caderas!

Autor del poema: Francisco Aníbal Riu

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ENTREGA

Envuélveme.....No temas.
Ante tu fuego vivo
mi carne se deslumbra,
y surge castamente
entre el temblor rosado
de mi liviano traje
para poder ser tuya.

¿No aspiras en el aire
una fragancia débil
que enerva y que conturba?
¿No sientes que tu aliento
se prende como un velo
de sombra en mi cintura?...
Ya ves que hasta mis ojos
en esta noche tienen
fulguración oscura,
y en tus rodillas firmes
mis manos se desgranan
como rosas maduras.
Y al enredar tus dedos
en mis cabellos claros
siento extraña frescura,
mientras caen tus besos
en mi boca sedienta
con la humedad fragante
que se raja una fruta.
Aspírame despacio....
Iniciaré mi entrega
sobre tu carne oscura,
y me alzaré del fuego
santificada y bella
como se alza del mármol
una estatua desnuda.

Autor del poema: Laura Victoria

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Placer

Enviado por jesusf  Seguir

Necesito tocarte y que tu me toques, que sientas el consuelo de mi miembro entre tus piernas, húmeda te pones y juntos llegamos al cielo.
Me pides a gritos que sea tu compañía, cuando solo quieres consuelo y dolor placentero, te penetro y mas húmeda estas pidiendo que no pare, a punto de explotar estoy, cuando solo con tu gemir te lleno de mi semen y de mis deseos de seguir, me arañas la espalda y me aprietas con tus piernas, dejando me encerrado en la cárcel con tus venas.
Quieres mas de mi, me agarras el miembro y lo aprietas, lo sabores una y otra vez, dándome placer, quieres volver a fusionar nuestras almas en un solo deseo, pasión, satisfacción y el amor queda olvidado.
Eres una mujer total y entera, no me importa tu pasado, mientras tu futuro sea que busquemos el placer juntos.

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Andar tu cuerpo

Enviado por angeles  Seguir

Cierra los ojos mientras mis manos conocen tu cuerpo, tus latidos aumentan pero tranquila aún no he llegado donde ellas quieren llegar mientras mis labios chocan con tus pezones rosados ardientes y tú cuerpo dobla la sensualidad en la cama mis manos aún están allí andando todo tu cuerpo ardiente.Gimes de pasión mientras mi deleita el sabor a vainilla que habita en tu piel,calma no abras los ojos por favor deja que termine mi rito mis dedos llegaron donde querían llegar siente como frotan tu clítoris mientras endurece y tus gemidos me llenan de placer,placer que luego se ahogan en mis labios y entre mis dedos estallase.

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UN ROCE BREVE, FUGITIVO...

Un roce breve, fugitivo
como el ala de una mariposa
hizo arder el aire en un instante
entre tu cuerpo y el mío.

El universo se ocultó a mis ojos
y se encerró en un latido.
Tus miradas se volvieron mares
y sus olas mecieron mi destino.

Para siempre, un instante,
que ninguna muerte extinguirá,
mientras te ame.

Autor del poema: Clara Díaz Pascual

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TRÁNSITOS

¡Qué bien te siento bajar!
¡qué despacio vas entrando
caliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!

Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento,
- desnuda en él -, y en mis párpados
terminas, doble, tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.

Entera te has derramado
por mis ojos. ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del sueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!

... Pero yo me salvo, salto,
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto,
y a ti filtrándome mágico,
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.

Autor del poema: Emilio Prados

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REALIDAD

La verdad de este cuerpo
mi más honda verdad.

Invadirlo,
apresarlo,
hasta sentir su carne
prolongada en la mía,
integrada en mi sangre,
y sentir por la suya
esa lava ya fría del ardor del placer.

Hasta su sexo llego
como aquellos amantes
que ante un cuerpo desnudos
oficiaban con fervor y belleza
sabiéndose partícipes de Pan y de Afrodita.
Sobre la tierra inhóspita,
bajo el cielo callado y los dioses ausentes,
avanzo por sus valles, laderas, promontorios,
y en el instante exacto del gemido
asalto, rompo, ocupo
la cueva misteriosa,
el cálido refugio
donde morar silente.

Ya rendidos, y fríos, y exhaustos,
los cuerpos se separan,
sus poderes se anulan:
una tregua se abre sobre los blancos lienzos.

Hasta que una mano furtiva se desliza
por la piel tan surcada,
las piernas se entrelazan,
la carne, enmudecida, recupera sus voces,
y el sexo,
cual un mar saliendo de su calma,
se levanta y avanza:
hacia el cuerpo que amo
y que a mi lado yace.

Hermosa realidad que devoro insaciable.

Autor del poema: Emilio Miró

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Cuerpos

Enviado por gabl  Seguir

Poema Erótico
Cuerpos.
Abrázame sin miedos
apretándome en tu pecho vivo
como niño amantando,
que succiona la leche
tibia de las ubres
de eréctiles pezones rosados,
para sentirme tu dueño.

Siente en ti mi calor
que como fragancia
emana de mi cuerpo ardiente,
penetrando tu tembloroso interior
como tizón encendido
quemando tus entrañas
que incita al acto carnal.

Mientras mis manos deslizan
dedos desde tus cabellos
hasta glúteos ardientes
tu cuerpo relajado va cediendo
a mutuas caricias y besos,
empapados de extraño almíbar
en bocas sedientas de pasión.

Divina sensación madrugadora
cómplice de casual encuentro
de humedad contagiosa,
en cuerpos de éxtasis sublime
bañados en sudoración adormecida
de frescura extrema que calma
el deseo consumado.

gbl
11/06/2017
Derechos Reservados de Autor

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DESEO

Sobre la tibia arena de la playa
tu amante cita con placer espero;
el sol retuesta mis desnudos hombros
y entre mi falda juguetea el viento.

Ya con salobres aguas cristalinas
el mar de añil acarició mi cuerpo;
llevo en los labios un coral partido
y una concha prendida en los cabellos.

Las esmeraldas de mis ojos tristes
aguardan tus pupilas de bohemio,
y mis manos germinan las caricias
que brotan al contacto de tus dedos.

Ven, ya se abren cual rojos amarantos
los capullos en flor de mis deseos,
y entre mis labios trémulos se enciende
la loca llamarada de mis besos.

Autor del poema: Laura Victoria

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POTRA DE LOS CUATRO VIENTOS

Muéstrate desnuda ahora,
que están erectos tus senos
y tienen sus altas combas
suavidad de terciopelo,
y saben a frutas rojas
tus labios color de sueño,
y tu vientre es una ofrenda
de los más dulces venenos,
donde florece la felpa
en un triángulo perfecto.
Muéstrate desnuda ahora,
¡potra de los cuatro vientos!

Autor del poema: Ángel Facal

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AMOR SALVAJE

¡Ah, qué nidada de caricias salvajes descubrí!
Guardadas en tu bosque desde el alba del mundo,
esperaban la mano que llegara a arrancarlas,
la mirada que las volcara sobre tus venas todas,
el temblor que iniciara tu espasmo y tu locura.

Vaivén en tus pupilas despertadas,
ojos que danzan al ritmo de los hombros,
larga piel en su raíz estremecida,
la ansiosa estalactita del deseo,
caracol que se incrusta en las orejas;
tus ojos súbitos, terribles. ¡Ah tus ojos!
Y locura, embeleso y más locura.

¡Pantera que se escapa, cervatilla rendida,
la sierpe envolvente de tus brazos,
abrazo de mil lianas zarpadoras,
largo césped donde los senos nacen,
ensenada candente de los muslos,
playa con la blanca tersura de tu vientre.
Y locura, ternura y más locura.

Cadencia resonante de músicas selváticas,
tambor noctambulario suena sobre tu espalda,
la flauta imperceptible del suspiro,
largos gemidos de destrozados labios,
y el grito sempiterno tan guardado,
al fin la noche rompe en agudos pedazos.
Y locura, cadencia y más locura.

Cavernas, grutas, lagos, musgos leves;
hongos colgantes, zarzas en tu boca;
frutos ignotos, zumos descubiertos;
mieses en la alborada, sed que ya se apaga;
venas que se rebelan, sangre libertada;
yegua ululante, jinete que espolea.
Y locura, locura y más locura.

¡Ah qué nidada de caricias salvajes descubrí!
¡Y qué voces intactas en tus prístinos fondos!
¡Y qué flores que se abren al tacto de mis manos!
Salvaje mía; ¡ámame así, envuélveme en tu bruma!
¡Y bebamos del manantial de esta locura primitiva!

Autor del poema: Luis Zalamea Borda

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CÚBREME, AMOR, EL CIELO DE LA BOCA...

Cúbreme, amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmín del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca
Tu lancinante aguda flor suprema,
Doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!

Autor del poema: Rafael Alberti

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TU CUERPO QUE DESEO Y QUE RECHAZO...

Tu cuerpo que deseo y que rechazo
mi voluntad domina. Como el vino
mi mente turba, excita y reconforta.
Después, saciado, siento oscuramente
vergüenza del placer así logrado.
Mas al cabo de un tiempo, tu apetencia
resurge en mí acuciante y desespero
y te busco si no te hallo cercana.
No eres joven ni hermosa, sin embargo.
Pero he de conseguirte nuevamente.
A ti, aunque se me ofrezcan las más bellas.
Y no me importa entonces el orgullo,
vileza, sumisión o servilismo.
Embriagarme en tu cuerpo es lo que importa.
Mi voluntad domina. Como el vino
que la garganta exige, imprescindible,
necesito obtener, poseer tu cuerpo:
esta dosis que viaja hacia mí mismo.

Autor del poema: José María Fonollosa

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NO HAY MÁS. SÓLO MUJER PARA ALEGRARNOS

No hay más. Sólo mujer para alegrarnos,
sólo ojos de mujer para reconfortarnos,
sólo cuerpos desnudos,
territorios en que no se cansa el hombre.
Si no es posible dedicarse a Dios
en la época del crecimiento,
¿qué darle al corazón afligido
sino el círculo de muerte necesaria
que es la mujer?

Estamos en el sexo, belleza pura,
corazón solo y limpio.

Autor del poema: Jaime Sabines

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GEOGRAFÍA HUMANA

Lúbrica polinesia de lunares
en la pulida mar de tu cadera.
Trópico del tabaco y la madera
mecido por las olas de tus mares.

En los helados círculos polares
toda tu superficie reverbera...
Bajo las luces de tu primavera,
a punto de deshielo, los glaciares.

Los salmones avanzan por tus venas
meridianos rompiendo en su locura.
Las aves vuelan desde tus colinas.

Terreno fértil, huerto de azucenas:
tan variada riqueza de hermosura
pesa sobre tus hombros, que te inclinas.

Autor del poema: Ángel González

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