131 Poemas eróticos
Desnúdame
Enviado por danteverne Seguir
Desnúdame,
átame la noche a los ojos,
hoy quiero estar ciego,
hoy quiero estar sordo,
quiero verte con mis manos
quiero que seas para mí solo,
beber de tus muslos
una bocanada de vida
y mojarlo todo,
y mojarlo todo.
Me seduces,
me abduces en derroches,
en este despliegue de obscenos milagros,
en el que clavo mi rayo
como un Zeus de lascivia,
como un dios sin rostro,
buscando tu amparo,
para besar tus labios
y mojarlo todo,
y mojarlo todo.
Disfrútame,
sé mi estigma de fuego,
la flor de mis caprichos,
el mar de mis instintos,
donde mi prófugo magma
desemboca, rompe y yo broto
y salgo y te inundo y lleno
tu jardín, tu laberinto,
donde me pierdo y escondo
para encenderte
y mojarlo todo,
y mojarlo todo.
INCENDIO (ALMA NÚMERO 12)
Tú: escalofríos; tú, escalando mi espalda con tus dedos; tú, trepando
los poros de mi ser…y los de mi piel también.
Tú: accidente; tus manos tocando mis rodillas; tus labios,
chocando con cada una de mis curvas. Tu lengua a oscuras en mi
cuerpo, sin miedo a caer en mi ombligo, o a perderse en el fondo de
mi corazón.
Tú: deshielo; tus dientes en mi cuello mordiéndome un beso; tú,
haciendo tuyos mis pechos y mi pecho: agitando mi respiración. Tu
aliento empañando cada kilómetro de mi cuerpo. Te conoces a la
perfección mis atajos…pero siempre has sido de elegir el camino más
largo; de hacerme esperar, de convulsionar mi cuerpo besándome
desde el final hasta el principio de mis piernas. En fin: tus dedos en mi
vagina haciéndome pensar que soy la responsable del calentamiento
global.
Tú: fuego; nunca pensé que un incendio en mi piel sería tan
húmedo…nunca pensé que tendría tantas ganas de quemarme.
El abrazo del oso
Enviado por danteverne Seguir
Lejos de saciar mis ansias
en locura me enajenas,
es tortura que me asombra
es hambre que me devora,
celda donde hallo tu sonrisa,
nostálgica cazadora de sombras,
huyes cuando te aproximas,
te acercas cuando estás rabiosa,
y en mis fantasmales besos de rosa
te cobijas, te enciendes sola,
y le robas a mis huesos
de viejo oso en celo
un abrazo y una derrota,
limosna de besos huecos,
latidos que se desbocan,
sueño del sueño que deprisa
llega y me implora
que me derrita en tu boca traviesa,
que te atraviese en esta hora
en la que tú eres mi presa
y yo tu carnívora presencia,
tu voraz depredador de diosa.
La ventana
Enviado por danteverne Seguir
Esta noche dejé la ventana abierta
para que mis pensamientos echaran a volar,
y dibujé soles en el cielo nocturno
para que alumbraran tus pasos al llegar.
Y tejí temblores en tus flores y en tus venas,
te desnudé de tiempos donde quebrar,
bebí liviano el veneno de tus piernas paralelas
y en el mar de tus caderas fui capitán.
Murmuré ardores y vigilias, fui centinela,
en la hora herida mi nombre fue talismán,
presa pobre de tu boca tan hambrienta,
sincera muestra de este oscuro guardián.
Pinté de colores tus labios, tus colmenas,
tus esquinas perfumadas de blanco azahar,
construí promesas con esquirlas de tormenta
y por tu cuerpo, como el viento, me dejé llevar.
Resurrección
Enviado por danteverne Seguir
Si tu carne en mis manos resucita,
si tu voz se licúa así en mi boca
y yo te bebo en éxtasis que invita
de tal forma que espumes en mi roca.
Si mi lengua dibuja, traza y grita
sobre tu piel un mar de sed que invoca
una sinrazón de ave que crepita
y alza el vuelo y su don cuando te toca.
No, no habrá compasión en esta guerra
porque no puede haber resurrección
sin nuestra “petit mort” que nos da vida,
y yo quisiera ser antes tu tierra
tu estandarte, tu enseña y tu obsesión
y amarte sin razón y sin medida.
Señal
Enviado por danteverne Seguir
Surges desde el telúrico momento
en el que como viento en las raíces
me conmueves, me agitas, me bendices,
me escoges en tu idílico tormento.
Y yo no espero más señal, presento
mis credenciales simples, sin matices
y me entrego a tus juegos con deslices
para así ser tu todo o tu fragmento.
Tiemblo y mi voz se quiebra trastornada
cuando ardes dulcemente en mi regazo,
me matas de deseo beso a beso,
y yo que solo soy humano, en cada
anhelo, en cada furia, en cada abrazo
me vuelvo dios, mi diosa, lo confieso.
INVITACIÓN
Ven, te invito a entrar en mi vida,
quiero escuchar la suave melodía
de tu voz en mi habitación…
tus suspiros en mi lecho.
Déjame apagar estas ansias en tu cuerpo,
quiero extasiarme con tu desnudez;
beber de tu fuente… comer de tu mesa.
Quiero que mis manos recorran cada parte de tu piel,
que mis besos y caricias te colmen;
quiero despertar el deseo que mora en ti.
Ven, te invito a entrar en mi vida,
quiero ser el que te provoque placer,
el que te arranque suspiros…
el que sacie tus ansias de mujer.
Autor: © Xavier Bernal
Ven
Enviado por danteverne Seguir
No puedo acallar la voz
de este instantáneo pájaro de fuego
que aparece en el cristal oscuro tan seductor
susurrando cien incendios con mis dedos,
ven.
Si en el espejo azul sediento
mi torpe piel de cordero se hace león,
garra cruel que inunde el cálido hueco forastero
te arrancará una sílaba a dentelladas del corazón,
ven.
Deja que me hunda en tu balcón,
que me exilie a diario entre tus besos
que rompa mis estrellas en pedazos de sol
que sea el color de tu sangre y de tus sueños,
ven, ven.
Tu vigilia será mi jaula ardiendo
tus gemidos espigas que caigan con mi hoz
cuando irrumpa con violencia en tus adentros
seré huérfano, seré padre, seré Dios,
ven, ven, ven.
Nudos desatados en el silencio,
moribundos entregados sin aliento y sin razón,
agua saciada de todo el tiempo herido, escurriendo,
que descanse al fin en un sueño reparador,
ven, ven.
Déjame que duerma en tu pecho,
que mis cenizas en este momento sean excepción,
que mis murmullos sean solo gesto nocturno de viento
que contengan una sola palabra de amor,
ven.
Tu cuello
Enviado por danteverne Seguir
Liturgia de mis manos en tu pelo,
caricia urgente, llena de un instante
sagrado, complaciente en la rasante
donde tu cuello exige terciopelo.
Conjúgame, condéname a tu cielo
que yo llevaré el agua delirante
en éxtasis de arcángeles, calmante
para tu fuego eterno sin consuelo.
Transfigura mi carne al comulgar,
bebe del verbo dar, ven y levita,
y al descender traspasa para amarme,
resucítame al pie del noble altar,
donde tu sacramento oral gravita:
un beso bastará para sanarme.
Antes de que anochezca
Enviado por danteverne Seguir
Antes de que anochezca
acércate a la alambrada
de mi corazón revestido de tormentas,
y hambrienta,
muerde, rompe, sesga,
el velo de mis ansias secretas,
de mis revelaciones en cascada,
donde nacen y mueren mis palabras,
y la luna tiene su parcela.
Y en el umbral de tus deseos
me detengo durante un instante
a tomar aire,
a releer tu cuerpo en contraste
con el tiempo
que me muerde y me devora,
en el tránsito de tenerte y tentarte
aquí y ahora.
Abrazo oceánico, líquido, lírico,
de mis manos en tu territorio,
en tu privada penumbra,
donde solo yo te veo y te siento
y me hundo en tu mundo,
en la luz azul de tu reflejo sediento,
que me busca en un reclamo húmedo,
hambriento de destellos,
de rojas orquídeas que delinean
y trenzan tu cuerpo desnudo
atándolo de tal manera
que ya solo quema
la plegaria que esconde
tu nombre cosido al mío,
la salvaje belleza
que me envuelve y me libera
y te penetra
beso a reto,
reto a beso,
ardiéndote, clavándote mi saeta,
de sublime poeta
que ha encontrado en ti su rumbo.
Descansaré en tus hojas,
en la raíz de tu árbol,
en tu pecho descubierto.
Y soñaré con auroras,
con el cielo abierto
de tus ojos,
con tu blanca sonrisa,
con tu sombra,
con tu piel pidiendo mi piel,
gimiendo y pidiendo audiencia
al rey de tus anhelos
que vive para ser amanecer rosa,
crepúsculo que deshoja
el atardecer de tus desvelos,
para desplegarme a todas horas
dentro,
muy dentro,
en tus sueños de diosa.
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