67 Poemas de poesía 

Aquí encontrarás poemas dedicados a la propia poesía, al arte de escribir, a lo que significa ser poeta.

SOBRAN LAS PALABRAS

Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.

Autor del poema: María Mercedes Carranza

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LAS PACES

Lleguemos a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.
Hemos forcejeado mucho.
¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?
Líbrate ya de mí.
Huye sin mirar atrás.
Sálvate antes de que sea tarde.
Pues siempre me rebasas,
sabes decir lo que te impulsa
y yo no,
porque eres más que tú mismo
y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.
Tengo la extensión de mi deseo
y tú no tienes ninguno,
sólo avanzas hacia donde te diriges
sin mirar la mano que mueves
y te cree suyo cuando te siente brotar de ella
como una sustancia
que se erige.
Imponle tu curso al que escribe, él
sólo sabe ocultarse,
cubrir la novedad,
empobrecerse.
Lo que muestra es una reiteración
cansada.
Poema,
apártate de mí.

Autor del poema: Rafael Cadenas

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TU PERRO SE MUERE

lo atropella una furgoneta.
lo encuentras a la orilla de la carretera
y lo entierras.
te sientes mal.
te sientes mal por ti mismo,
pero te sientes peor por tu hija
porque era su mascota
y lo quería mucho.
solía canturrearle
y lo dejaba dormir en su cama.
escribes un poema sobre ello.
lo titulas un poema para tu hija
y trata del perro al que atropella una furgoneta,
de cómo te ocupaste de él,
lo llevaste al bosque
y lo enterraste hondo, muy hondo,
y el poema sale tan bien
que casi te alegras de que hayan atropellado
al pobre perro, si no, no habrías escrito
nunca ese poema.
entonces te sientas a escribir
un poema sobre la escritura de un poema
que trata de la muerte de ese perro,
pero mientras escribes oyes
a una mujer gritar
tu nombre, tu nombre de pila,
ambas sílabas,
y tu corazón se para.
dejas pasar un rato y vuelves a escribir.
ella grita de nuevo.
te preguntas cómo va a terminar esto.

Autor del poema: Raymond Carver

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ONDAS DE RADIO

A Antonio Machado

Ha dejado de llover y sale la luna.
No sé nada de ondas
de radio. Pero supongo que se transmiten mejor
después de haber llovido, con el aire húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottawa, si quiero, o
[Toronto.
Últimamente, por la noche, me sorprendo a mí mismo
interesado en la política canadiense
y en sus problemas internos. Es verdad. Antes solía buscar
sus emisoras de música. Me sentaba aquí en el sillón
y escuchaba, sin hacer nada ni pensar en nada.
No tengo tele y ya no leo
los periódicos. De noche pongo la radio.

Cuando llegué a este lugar estaba intentando alejarme
de todo. Especialmente de la literatura,
de cómo te atrapa y sus consecuencias.
Un deseo en el alma de no pensar.
De quedarme quieto. Y a la vez
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también puede ser una afable hija de puta,
no siempre es de fiar. Y no lo tuve en cuenta.
Le hice caso cuando me dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y no volverá que a lo que sigue ahí
con nosotros y seguirá ahí mañana. O no.
Y si no, da igual.
Tampoco importa mucho, dijo, si un hombre no le canta a
[nada.
Ésa es la voz que escuché.
¿Es posible que alguien piense así?
¿Da todo igual, realmente?
¡Qué absurdo!
Pero pensaba estas estupideces de noche
cuando me sentaba en el sillón y escuchaba la radio.

Entonces, Machado, ¡tu poesía!
Era un poco como el hombre maduro que se enamora
de nuevo. Una cosa digna de atención;
desconcertante, también.
Se me ocurren tonterías como colgar tu retrato de la pared.
Y llevarme tu libro a la cama conmigo,
dormirme con él a mano. Una noche
pasó un tren por mis sueños y me despertó.
Lo primero que pensé, con el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
No pasa nada, Machado está aquí.
Y me volví a dormir.

Hoy me llevé tu libro cuando fui a dar
un paseo. “Presta atención”, dijiste,
cuando alguien se preguntó qué hacer con su vida.
Así que miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté con el libro al sol, en mi sitio
junto al río, desde donde puedo ver las montañas.
Cerré los ojos y me puse a escuchar el sonido
del agua. Luego los abrí y empecé a leer
“Abel Martín”.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Espero, incluso a pesar de lo que sé de la muerte,
que hayas recibido el mensaje que te envié.
Pero da igual si no es así. Que duermas bien. Descansa.
Antes o después espero que nos encontremos.
Entonces podré decirte estas cosas personalmente.

Autor del poema: Raymond Carver

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PORVENIR DE LA POESÍA

"La nature est la grande lyre,
le poete l'archet divin."
V. Hugo

I.
¿Por qué profeta triste, me
dices que este siglo mató la
poesía con desterrar el mito?
Aunque ceguéis la fuente no
falta el ancho río; él buscará
otro cauce para su curso
límpido. Si exhausto el
viajero se tiende en el camino
porque llegó la noche y están
sus pies heridos, al despuntar
la aurora con redoblados
bríos emprenderá la ruta que
le marcó el destino. Jamás de
los poetas se extinguirán los
himnos; si hoy enmudece el
pájaro es que prepara trinos.
Y cuando algunas veces su
corazón marchito en vez de
dulces cantos desbórdase en
gemidos,
allá en el horizonte la
sombra de Virgilio le
dice, como a Dante: "
¡Prosigue, amado hijo!"

II.
¡Oh bella poesía!
Mientras exista el hombre
tus frescos manantiales no
temas que se agoten.
Porque el poeta estudia
los mundos interiores;
traduce al luminoso
lenguaje de los dioses del
corazón los gritos, los
ecos de dolores, los
sueños y esperanzas, las
dulces ilusiones, las
dudas, las creencias la
vida y los amores. En esta
eterna lucha que traban
las pasiones con la razón
serena que al fin las vence
noble, como Jacob al
ángel irán los triunfadores
pidiendo a la poesía sus
santas bendiciones.

Autor del poema: Emilia Pardo Bazán

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EL ALMA DEL POETA

"Il est l' home des utopies,
les pieds ici, les yeux ailleurs."
V. Hugo

El alma del poeta, profunda,
triste, grande, desbórdase en sus
himnos, se queja en sus
cantares; a veces sube al cielo
en alas de los ángeles, y a veces
al abismo precipitada cae.

Entre entusiasmo y lágrimas
eternamente flota, como el
esquife frágil, juguete de las
olas. Y como el Galileo a quien
se humilla Roma, si rara vez
sonríe frecuentemente llora.

Heraldo de las crisis que sufren
las naciones,
ensalza a los leales, flagela
a los traidores. Su estrofa,
que se guarda en mármoles
y bronces, eleva, nuevo
Homero los héroes a
dioses.

Si agita a los hebreos la voz de
los profetas, Virgilio encanta a
Roma, Homero forma a Grecia.
Siempre que un pueblo marcha
a colosal empresa, sus fastos
eterniza sublime la epopeya.

La forma es del artista que
al mármol la traslada: ¡ tan
sólo los poetas saben copiar
el alma! En vez de la
herramienta emplean la
palabra que presta al dulce
ritmo sus palpitantes alas.

La frase apasionada
que el alma busca en vano,
acude del poeta
a los fecundos labios.
Por eso tanto pecho
al eco de sus cantos
se agita ruboroso
al verse adivinado.

Por eso tantas lágrimas
corrieron sobre el libro do
el soñador encuentra su
pensamiento mismo:
Inclínase su frente
y absorto y conmovido
exclama suspirando:
_¡Quisiera haberlo dicho!

Autor del poema: Emilia Pardo Bazán

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HAY UN VERSO QUE ME AHOGA

Hay un verso que me ahoga
que me quema la garganta
un verso sin voz que canta
si el alma se desahoga.
Este verso solo aboga
una quietud placentera,
la pluma es mi compañera,
el papel mi amigo franco
y la inspiración la arranco
del centro de mi alma entera.
La musa jamás espera,
ni se atrasa, ni se apura,
porque la musa perdura
cuando llega verdadera.
La pluma corre certera
a lo largo de un papel,
pobre del poeta aquel
que no da paso a su musa
o que la exprese confusa
por los poros de su piel.

Autor del poema: Nicolás de Maquiavelo

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SOBRE LA ENFERMEDAD DE MI AMOR

¡Poemas! ¡Surgid!
¡romped mi cabeza!
¿Para qué sirve un cráneo?
¡Ayuda! ¡ayuda!
¡Os necesito!

Ella se está haciendo vieja.
Su cuerpo le dice todo.
Ha dejado a un lado los cosméticos.
Ella es una prisión de la verdad.

¡Haced que se levante!
¡danzad los siete velos!
¡Poemas¡ !silenciad su cuerpo!
¡Hacedla amiga de los espejos!

¿Acaso he de ponerme mi capa?
¿vagar como la luna
sobre cielos y cielos de carne
para partir de nuevo en la mañana?

¿Acaso no puedo fingir
que cada vez se vuelve más hermosa?
¿ser un convicto?
¿Acaso no puede mi poder engañarme?
¿Acaso no puedo vivir en mis poemas?

¡Deprisa! ¡poemas! ¡mentiras!
¡Maldita sea vuestra débil música!
¡Habéis dejado pasar a la artritis!
Tú no eres un poema
Eres un visado.

Autor del poema: Leonard Cohen

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BYRON. LORD

"A Jorge Noel Gordon Lord Byron"

Qué te diré; sinvergüenza
Compañero, yo también
Oculté mi tristeza
Y qué, sabemos
Cómo te plagio, Lord,
Como no sea quizá
Que hemos nacido
Para el morir
Eso que llaman muerte
¿La venceremos, Byron?
Yo creo que mejor
Bebemos por la Poesía.

Autor del poema: Luis Hernández

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LA POESÍA

¿Es arte del demonio o brujería
Esto de escribir versos? – le decía,
No se si a Campomar o a Víctor Hugo
Un mozo de chirumen muy sin jugo.

Enséñame maestro, a hacer siquiera
Una oda chapucera.

“Es preciso no estar en sus cabales,
Para que un hombre aspire a ser poeta,
Pero en fin, es sencilla la receta.

Forme usted líneas de medidas iguales
Luego en fila las junta
Poniendo consonantes en la punta”.

-¿Y en el medio?- “¿en el medio?
¡Ese es el cuento!
Hay que poner talento”.

Autor del poema: Ricardo Palma

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