148 Poemas de desamor 

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NO ME PROMETAS UN POR SIEMPRE...

Enviado por stephanie  Seguir

No me prometas un por siempre por que no existe tal cosa,
No me prometas el mundo porque nunca ha de ser tuyo,
No me prometas el cielo porque nunca podrás alcanzarlo
Y no me prometas tu amor eterno porque de todas formas,
Nuca he de ser tuya.

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Sin tí

Enviado por urielharrisgv  Seguir

Hoy un día más se cumple
Hoy una alegría más sucumbe
Ante aquél miedo que surgió
Ante aquél miedo que nos destruyó

Caminando reflexionando estaba
Pensando en lo que por cumplir nos faltaba
Soñando con un regreso en el futuro
Más que eso pase yo dudo

¿Cómo es que llegamos a éste punto?
Un punto sin retorno, sin rumbo
¿Qué provocó la despedida?
Aquella sin vida y perdida

Sé que ésto es doloroso
En el corazón me es ponzoñoso
Sé que será definitivo
Aunque no lo acepte mi corazón aguerrido

¡Oh por favor, vuelve a mis brazos!
Que sin tu calor se caen a pedazos
¡Oh por favor, vuelve a mi vida!
Sin tí no es más que un callejón sin salida

Dicen que me voy a recuperar
Que un día amor he de encontrar
Dicen que superarte yo podré
Pero sin tí no sé qué hacer

Espero comprendas mi dolor
Espero entiendas me hace falta tu calor
Tal vez comprendas mi situación
Quizá también sientas desolación

Pero espero y pronto seas felíz
Así como tal vez lo quieras por mí
Aunque sin tí la felicidad se ve lejana
He de caminar, aunque sea de mala gana.

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CARTA DEL SUICIDA

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte,
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.

Autor del poema: Gonzalo Rojas

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ASÍ, VERTE DE LEJOS

Así, verte de lejos, definitivamente.
Tu vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Y sí que como el agua que brota de una fuente
Aquellos bellos días ya no pueden volver.

Así, verte de lejos y pasar sonriente,
como quien ya no siente lo que sentía ayer,
y lograr que mi rostro se quede indiferente
y que el gesto de hastío parezca de placer.

Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuanto te quiero así.

Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.

Autor del poema: José Ángel Buesa

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AL SEPARARNOS

Nuestras dos almas se han confundido
en la existencia de un ser común,
como dos notas en un sonido,
como dos llamas en una luz.

Fueron esencias que alzó un exceso,
que alzó un exceso de juventud,
y se mezclaron, al darse un beso,
en una estrella del cielo azul.

Y hoy que nos hiere la suerte impía,
nos preguntamos con inquietud:
¿cuál es la tuya? ¿cuál es la mía?
Y yo no acierto ni aciertas tú.

Autor del poema: Salvador Díaz Mirón

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AJEDREZ

Porque éramos amigos y, a ratos,
nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

Autor del poema: Rosario Castellanos

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¿LLORAR? ¡PARA QUÉ!

Este es el libro de mi dolor:
lágrima a lágrima lo formé;
una vez hecho, te juro, por
Cristo, que nunca más lloraré.
¿Llorar? ¡Por qué!

Serán mis rimas como el rielar
de una luz íntima, que dejaré
en cada verso; pero llorar,
¡eso ya nunca! ¿Por quién? ¿Por qué?

Serán un plácido florigelio,
un haz de notas que regaré,
y habrá una risa por cada arpegio…
¿Pero una lágrima? ¡Qué sacrilegio!
Eso ya nunca. ¿Por quién? ¿Por qué?

Autor del poema: Amado Nervo

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LO INACABABLE

No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores...
El tronco seco dará nuevas hojas.

Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.

Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, libertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.

Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.

Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!

Autor del poema: Alfonsina Storni

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ORGULLO

Se enamoraron nada más mirarse.
Él venía dolido de otro cuerpo.
Ella creía saber cómo domarlo.
Él resolvió ser distante para gustarle.
Ella que él debía ser quien diera el primer paso.
Ambos esperaron a que fuera el otro quien hablara.
Y así fue el amor más bonito de la historia

que jamás tuvo lugar.

Autor del poema: Marwan

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ESPERO CURARME DE TI

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Autor del poema: Jaime Sabines

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YA NO MÁS CORAZÓN

Ya no más, corazón, te he permitido
que la quieras sin tiempo y sin medida,
que bordes tu esperanza inadvertida
al ruedo juguetón de tu vestido.

Ya no más, corazón. ¿No has comprendido
que ella no quiere entrar en nuestra vida?
Si eras tan débil en la despedida,
corazón, no debiste haber querido.

Te advertí, corazón, que era inasible,
que no adoraras tanto un imposible
para que no sufrieras su desdén.

No me creíste, corazón cobarde,
y hoy ya comprendes demasiado tarde
que yo te lo decía por tu bien.

Autor del poema: Jorge Robledo Ortiz

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ELEGÍA PARA TI Y PARA MÍ

I

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.

Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo,

y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.

II

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,

bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.

Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles,
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.

III

Acaso nos veremos un día, casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.

Yo pensaré quizás: «Qué linda es, todavía».
Tú, quizás pensarás: «Se está poniendo viejo».

Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo, o con otra.
O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.

IV

Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.

Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.

Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
pensaré en ti un instante, pero cada vez menos.

V

Y pasará la vida. Yo seguiré soñando,
pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.

Yo ya te habré olvidado definitivamente,
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.

Y quizás, para entonces, al cruzar una calle,
nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.

VI

Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
las manos, para siempre, cruzadas sobre el pecho.

Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
te pasarás las horas bostezando y tejiendo.

Y cada primavera renacerán las rosas,
aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.

Autor del poema: José Ángel Buesa

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Sombras

Enviado por gabl  Seguir

Te vi por casualidad
y esquivaste la mirada,
temerosa y sonrojada,
apresuraste el paso,
mientras yo me quedaba
entre sombras,
melancolía y pesar.

gbl
24/06/2018
Derechos Reservados de Autor

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¿CÓMO DECÍA USTED, AMIGO MÍO?

¿Cómo decía usted, amigo mío?
¿Qué el amor es un río? No es extraño.
Es ciertamente un río
que, uniéndose al confluente del desvío,
va a perderse en el mar del desengaño.

Autor del poema: Rubén Darío

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Ahora que ya no estas...

Enviado por gabriel  Seguir



Han pasado algunas semanas o meses tal vez, perdí la cuenta del pasar del tiempo, desde aquella noche que te marchaste, ya nada es igual...

Hoy, los gatos dejaron de maullar tu nombre, la tristeza y soledad han terminado por desgarrar mi alma, tengo miedo de cerrar los ojos porque se que te veré, y no quiero, no quiero sufrir más, me odió y mis ojos se nublan al recordar la razón por la que te fuiste , corro a máxima velocidad por el tunel oscuro y sólo que me llevará a tu corazón, pero no encuntro la salida, será que fue otra de tus mentiras...?, como cuando me dijiste que no te alejarias...

Muestro una falsa sonrisa a familiares y amigos, para disimular que tu partida no me ha hecho el menor de los daños, sin embargo se que por dentro estoy destrozado, queriendo gritar tu nombre a los cuatro vientos, pero se que no lo oirás, ni leerás estas palabras que ahora escribo...

Por las noches mi mente se dedica a recordarte sucesivamente y mi boca a pronunciar tu nombre... Sin embargo caigo en cuenta que esto solo me atormenta, pero no me enseñanaste a como superarte, a como vivir la vida sin la razón de mi existir...

Aún recuerdo lo feliz que estaba cuando tu ser complementaba mi alma, cuando escribía poemas de amor, y escuchaba canciones para dedicar, esos días fueron geniales, como la infancia llena de caricaturas y salidas al parque...

Ver tu sonrisa perfecta, tu largo cabello, y esos inigualables ojos era mi vició favorito, tus consejos, tu amor por los animales, las charlas, y muchas cosas más fueron la razón de que me duela tanto el que ya no estés...

He dejado de sonreír, de levantarme feliz por la mañana, de contar las horas que faltan para verte, ya no pienso en ese futuro juntos, he dejado de vivir...

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LA NIÑA DE GUATEMALA

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

Autor del poema: José Martí

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CIELO ABIERTO, CIELO CERRADO

Ayer cayó una tormenta
todo truenos y rayos
y mi corazón se estremeció
(tú no estabas)

Ayer cayó una tormenta
todo lamentos y llantos
y mi alma se arrepintió
(tú no volverás)

Autor del poema: Jorge Javier Roque

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A TI

Portas al cuello la gentil nobleza
del heráldico lirio; y en la mano
el puro corte del cincel pagano;
y en los ojos abismos de belleza.

Hay en tus rasgos acritud y alteza,
orgullo encrudecido en un arcano,
y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza.

Quiero pugnar con el amor, y en vano
mi voluntad se agita y endereza,
como la grama tras el pie tirano.

Humillas mi elación y mi fiereza;
y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza.

Autor del poema: Salvador Díaz Mirón

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MI POBRE AMOR SE ESTÁ YENDO

Mi pobre amor se está yendo...
yo me quedaré llorando...
La lluvia, leve, cayendo;
una nube, allá, glisando...

Mi pobre amor se está yendo.

Lejos, muy lejos!, soñando

la dulce amada, y tejiendo
su ilusión, me va matando...
Mi pobre amor se está yendo...

¿Qué pasa, que nada entiendo?
Qué pena se va a acercando?

La lluvia, leve, cayendo...
Una nube, allá, glisando...
La dulce amada tejiendo
su ilusión, que voy matando!

Mi pobre amor se está yendo...
Yo me quedaré llorando!

Autor del poema: León de Greiff

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Cúanto Perdimos

Enviado por gabl  Seguir

¿Cuánto perdimos al dejarnos de amar?
Yo perdí tu sonrisa,
tu mirada,
tus caricias,
tus besos,
tus abrazos,
tu cuerpo,
tu presente…
¡Tú perdiste mi calor!
mi alma,
mi pasión,
mi amor,
mi presencia,
mi susurro,
mi silencio,
¡Ambos perdimos!
el amor,
el anochecer
el mañana,
el despertar,
¡Solo ganamos!
la ausencia,
la soledad,
la melancolía,
la tristeza,
la lejanía.

gbl
24/04/2018
Derechos Reservados de Autor





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