196 Poemas de desamor 

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Profundidades

Enviado por pelota_marciana  Seguir

En el centro de mi pecho siento un sentimiento intenso. Todo es nuevo para mí y no se qué realmente siento. Creo haberte superado pero cuando te veo mi corazon salta como cuando me coqueteabas. Realmente no entiendo cómo alguien puede llegar a dañar algo sin siquiera tocarlo. Me siento tan vulnerable y apenada por haberte dejado entrar y saber que nunca pensaste en dar más. Todos me dicen que te supere, que no te escriba, pero necesito humillarme para poder superarte. No es algo sencillo sentirse así, aún más cuando te comportas como algo de los que pasas sin más. Pude ver cómo eres realmente, y no eres un hombre ciertamente. Lo digo porque si lo fueras no dejarías que me sienta de esta manera, me siento tan pequeña y tan insignificante que una simple cucaracha podría superarme. Me abrí a tí, te conté mis miedos y mis mejores momentos, y al final, cuando deberías de seguir igual, me apartas, me rechazas y me haces sentir mal. Yo solo quiero poder seguir y dejar de pensar en tí, Pero es tan difícil cuando comenzaba a enamorarme de tí. Habían cosas que no me gustaban y no me convencían pero cualquiera puede superarse por la persona que ama. Es tu culpa y siento como si fuera mía, no es un delito abrir nuestros sentimientos, más si lo es que juegues con ellos. Me haces sentir culpable por sentir algo que no puedo manejar, me haces sentir culpable, me haces querer más de algo que no tuve pero no dejo de anhelar.

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¡QUEJAS!

¡Y amarle pude! Al sol de la existencia
se abría apenas soñadora el alma...
Perdió mi pobre corazón su calma
desde el fatal instante en que le hallé.
Sus palabras sonaron en mi oído
como música blanda y deliciosa;
subió a mi rostro el tinte de la rosa;
como la hoja en el árbol vacilé.

Su imagen en el sueño me acosaba
siempre halagüeña, siempre enamorada;
mil veces sorprendiste, madre amada,
en mi boca un suspiro abrasador;
y era él quien lo arrancaba de mi pecho;
él, la fascinación de mis sentidos;
él, ideal de mis sueños más queridos;
él, mi primero, mi ferviente amor.

Sin él, para mí el campo placentero
en vez de flores me obsequiaba abrojos;
sin él eran sombríos a mis ojos
del sol los rayos en el mes de abril.
Vivía de su vida apasionada;
era el centro de mi alma el amor suyo;
era mi aspiración, era mi orgullo...
¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?

No es mío ya su amor, que a otra prefiere.
Sus caricias son frías como el hielo;
es mentira su fe, finge desvelo...
Mas no me engañará con su ficción...
¡Y amarle pude, delirante, loca!
¡No, mi altivez no sufre su maltrato!
Y si a olvidar no alcanzas al ingrato,
¡te arrancaré del pecho, corazón!

Autor del poema: Dolores Veintimilla

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ELLA AMARÁ A OTRO HOMBRE

Ella amará a otro hombre.
Yo voy lejos, andando hacia el olvido.
Y puede suceder que alguien me nombre,
pero ella fingirá no haber oído.

Ella amará a otro hombre:
el tiempo pasa y el amor finaliza,
y es natural que lo que fue una brasa
acabe convirtiéndose en ceniza.

Aunque nadie lo quiera,
envejecen las vidas y las cosas,
y es natural también que en primavera
los rosales den rosas.

Es natural. Por eso,
ella amará a otro hombre, y está bien.
No sé si ya olvidó mi último beso,
ni me importa con quién.

Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirá que esa vieja melodía
le cambia el ritmo de su corazón.

O será algún vestido
que yo le conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día ha de pensar en mí.

O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un botón mal puesto,
o una hoja seca que voló al azar.

Y de alguna manera
tendrá que recordarme, sin querer,
escuchando unos pasos en la acera
como los míos al atardecer.

Será en algún momento,
no importa cuándo o dónde, aquí o allá,
porque el amor, por parecerse al viento,
parece que se ha ido y no se va.

Y si en ese momento ella suspira
y él pregunta por qué,
le tendrá que inventar una mentira
para que nunca sepa por qué fue.

Y él no verá esa huella,
eso tan mío en lo que ya perdí;
y, aunque la pueda amar más que yo a ella,
ella no podrá amarlo más que a mí..!

Autor del poema: José Ángel Buesa

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LUCIÉRNAGAS EN EL JARDÍN

Te vi pasar ante mí.
En aquel mismo momento te amé.
El silencio exploto en mil sonidos.
La noche arrullo nuestro encuentro.
Luciérnagas inquietas alumbraron un te quiero.
¡Nacía el amor!

¿Mas que pasó? ¿Porque te perdí?
Fue el destino, la adversidad
¿Quien te llevó de mi lado?
Un abrazo de adiós.
Bella durmiente en un sueño perenne
del que no pudiste despertar.
Agonía de un beso desdichado
en un cuento cruel sin final feliz.

Volaste hacia la luz,
quedé exhausto, sin caricias.
Lloré y la lluvia arrebató mis lágrimas.
Un sol helado calienta tu ausencia.
Robo besos al recuerdo que en
sueños pongo en tus labios.
¡Te echo de menos!
Vuelvo al lugar de nuestro amor,
el silencio aprisiona mi corazón,
lo rompe el gemir de una bisagra oxidada.
Miro tras el cristal y ya no queda nada,
tan solo puedo ver, las luciérnagas en el jardín.

Autor del poema: Robert Frost

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EL DÍA EN QUE DEJE DE QUERERTE

Sé que llegará el día en que deje de quererte.

Todo será tan rápido:
primero pensaré que la vida se acaba,
que nunca fui más lejos que al dejarte marchar;
después
vendrá el olvido.

Estos poemas
hablarán todavía de nosotros
pero de tí y de mí, ya no, ya nunca más.

Cuando África amanezca cubierta por la nieve
y en los cuadros de Goya luzca el sol.
El día en que las águilas se vuelen de los dólares,
Pompeya se despierte
de su sueño a la sombra del volcán,
entonces,
sólo entonces
dejaré de quererte.

El día que no acabe a las doce de la noche.
El día en que el cielo de Marte cubra el cielo
o Raskolnikov salga de ‘Crimen y castigo’
a poner unas rosas
en la tumba de Dostoievsky,
entonces
todo habrá terminado,
no te voy a querer.

Para hasta que eso ocurra,
sólo tú y yo
podríamos
separarme
de ti.

Autor del poema: Benjamín Prado

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Te amare eternamente

Enviado por aries220143  Seguir

¿Que deje de amarte? ¿Cómo?
Si al correr el manantial de luz
Y despertar el ave trovadora
Comienzo a recordarte
Y a desearte en cada hora.

¿Qué deje de amarte? ¡Imposible!
Ni aunque tú lo pidas
Pues dejar de amarte implicaría
Que en mi corazón ya no fluya
El río de la vida.

¿Que deje de amarte? ¿Cómo?
Si de ti me habla el viento
El sol, la luna y el ave
Que si alguna duda cabe
Te amaré aunque mi alma en pena vague.

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CARTA SIN FECHA

Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre.
No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
que es el único modo de hablar de una mujer.

Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,
aunque quizá mañana nos olvide a los dos.

Ya ves, ahora es de noche. Yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.

¡Qué importa lo que sueña! Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.

Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.

Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí;
y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
sin saber que los hice por ella y para ti...

Autor del poema: José Ángel Buesa

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POEMA 37

Corazón, le olvidaremos
en esta noche tú y yo.
Tú, el calor que te prestaba.
Yo, la luz que a mí me dio.
Cuando le hayas olvidado
dímelo, que he de borrar
aprisa mis pensamientos.
Y apresura tu labor
no sea que en tu tardanza
vuelva a recordarle yo.

Autor del poema: Emily Dickinson

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ESPERO CURARME DE TI

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Autor del poema: Jaime Sabines

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ERES EL COMIENZO Y EL FINAL DE MI POESÍA

Eres el comienzo y el final de mi poesía.
Por ti cree aquellos versos rebosantes de armonía
Y contigo finaliza este capítulo de mi vida.

Fuiste el sol naciente y el ocaso de mi risa
Y a ti te debo el título de romántica perdida
Que surcará por el mundo, aún después de mis días.

Mía sola fue la esperanza de vaciar en ti mi vida
Y mío sólo el creer que tú también me querías,
Con el corazón en la mano, como yo te lo ofrecía.

Dios escuchó mis ruegos de sacarte de mi vida
Y hoy es Él quien me sostiene, dándome la valía
Que murió al conocerte, una mañana de un día.

Eres el comienzo y el final de mi poesía,
El recuerdo y el fantasma que portaré cada día,
El aliento que de noche me besará la mejilla.

Mi alma muere joven, como el sol malva de invierno,
Mi alma muere de pena, como un ave en el desierto,
Mi alma muere en silencio, mientras que tú te haces viejo.

Y mirarás el pasado con la mirada perdida,
Con los ojos empapados, surcando una copa fina,
Sin poder cambiar la noche que decidió nuestras vidas.

Eres el comienzo y el final de mi poesía,
El verso nuevo que siempre latirá en el alma mía,
Mas con este verso nuevo me despido de tu vida.

Autor del poema: Karina Gálvez

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