43 Poemas ecuatorianos 

DE TI, EXACTA, LA CIFRA

De ti, exacta, la cifra
del principio y el término,
la plenitud del cero,
la frecuencia infinita.

La total armonía
de tu cuerpo en mi cuerpo,
tu sonido y tu tiempo
y tu peso de vida

Traspasada del nombre
ningún nombre te acoge
más, audible, inefable,

y la mano te sabe
por tu olor y tu porte
de dulcísimo alfanje

Autor del poema: Francisco Granizo

100.00%

votos positivos

Votos totales: 2

Comparte:

BIOGRAFÍA

La ventana nació de un deseo de cielo
y en la muralla negra se posó como un ángel.
Es amiga del hombre
y portera del aire.

Conversa con los charcos de la tierra,
con los espejos niños de las habitaciones
y con los tejados en huelga.

Desde su altura, las ventanas
orientan a las multitudes
con sus arengas diáfanas.

La ventana maestra
difunde sus luces en la noche.
Extrae la raíz cuadrada de un meteoro,
suma columnas de constelaciones.

La ventana es la borda del barco de la tierra;
la ciñe mansamente un oleaje de nubes.
El capitán Espíritu busca la isla de Dios
y los ojos se lavan en tormentas azules.

La ventana reparte entre todos los hombres
una cuarta de luz y un cubo de aire.
Ella es, arada de nubes,
la pequeña propiedad del cielo.

Autor del poema: Jorge Carrera Andrade

100.00%

votos positivos

Votos totales: 3

Comparte:

CANCIÓN DE LA MANZANA

Cielo de tarde en miniatura:
amarillo, verde, encarnado,
con lucero de azúcar
y nubecillas de raso,

manzana de seno duro
con nieves lentas para el tacto,
ríos dulces para el gusto,
cielos finos para el olfato.

Signo del conocimiento.
Portadora de un mensaje alto:
La Ley de la gravitación
o la del sexo enamorado.

Un recuerdo del paraíso
es la manzana en nuestras manos.
Cielo minúsculo: en su torno
un ángel de olor está volando.

Autor del poema: Jorge Carrera Andrade

100.00%

votos positivos

Votos totales: 3

Comparte:

RETORNO

Llegó de lejano país
El compañero,
Que vimos partir del país
Un mes de Enero.

Conversa afectuoso y está
Encanecido,
Al lado del piano, que está
Dado al olvido.

¿Por qué su sonrisa infeliz
Al sol que muere?
Nos calla que ha sido infeliz,
¿Ya no nos quiere...?

El viento deshoja el jardín
Hoy mustio y viejo,
Y él ve amarillear el jardín
En el espejo.

Autor del poema: Humberto Fierro

100.00%

votos positivos

Votos totales: 6

Comparte:

LA TARDE MUERTA

Se moría la tarde rosa
De una Primavera lejana,

Desmayándose temblorosa
En los vidrios de mi ventana.

Por mi alcoba cerrada al huerto
Ya la carretera tan larga,

Pasaba el minuto desierto
Con una lentitud amarga,

Ya del sol no quedaba ni una
Mancha de oro en el infinito.

Yo no he visto cosa ninguna
Más triste que ese azul marchito.

Tanto tiempo! dije, hace tanto
Que decliné esta tarde mustia
Con un helado desencanto
Y aromada de vieja angustia,

Delante de los callejones
Bordados de ramas gentiles
Al rimar mis desolaciones
Bajo mis canas infantiles!

Oh, la sentimental pobreza
De los que ni una flor cortamos,

Porque fue hostil la maleza
Para la prisa que llevamos!

De los romeros taciturnos
Que fuimos desdeñando todo,

Llenos de los cielos nocturnos
Que mienten astros en el lodo!

Caminos tiene el alma!.. ¿Fuimos Quizás en busca de un
remedio...?
Siempre asolados nos rendimos Ante las llanuras del tedio...

Y después de soñar ilusos
Que el término no estaba lejos,

Nos despertamos muy confusos
Porque nos encontramos viejos.

Ah, quién mirara la dulzura
Del crepúsculo, adolescente,

O abriera a la mañana pura
Los ojos de un convaleciente!

Y la negra ramazón viva
De los árboles centenarios
Se inclinó, como pensativa
En mis recuerdos solitarios,

Con un son de manantial de agua
Que sigue goteando la pena

De la ilusión que arde en la fragua
De una tarde lenta y serena...

Autor del poema: Humberto Fierro

100.00%

votos positivos

Votos totales: 3

Comparte:

LA TRISTEZA DEL ANGELUS

En la puerta de piedra que le musgo lento cubre
he descansado viendo que se deshoja el día,
en las puertas de piedra de donde a fin de Octubre
veíamos Ponientes de equívoca alegría.

He aguardado el Angelus que su sonrisa abría
para Nuestra Señora la eterna Poesía.
Y he sentido el perfume silvestre, como antes
en el paisaje humilde que Mollet firmaría,
y mi corazón y mi alma delirantes
se dan sin condiciones a la melancolía…

A la melancolía, que invita a esta hora
a oír largamente el agua y el ruiseñor que llora.

Autor del poema: Humberto Fierro

100.00%

votos positivos

Votos totales: 4

Comparte:

BAJO LA TARDE

¡Oh! tarde dolorosa que con tu cielo de oro
finges las alegrías de un declinar de estío.
¡Tarde! Las hojas secas en su doliente coro
van llenando mi alma de un angustioso frío.

La risa de la fuente me parece ser lloro;
el aire perfumado tiene aliento de lirios;
añoranzas me llegan de unos viejos martirios
y a mi mente se asoman unos ojos que adoro...

Negros ojos que surgen como lagos de muerte
bajo la sombra trágica de un cabello obsidiano,
¿Por qué esa obstinación en dejar mi alma inerte,

turbando mis deliquios con su mirar lejano?
... Sigue fluyendo pena de la fuente sonora...
Ha llegado la noche... Pobre alma mía, ¡llora!

Autor del poema: Arturo Borja

100.00%

votos positivos

Votos totales: 9

Comparte:

MI JUVENTUD SE TORNA GRAVE

Mi juventud se torna grave y serena como
un vespertino trozo de paisaje en el agua:
la ebullición sonora de aquel primer asomo
primaveral, deshízose lentamente en mi fragua…

Tu risa de oro, de cristal, de plata,
rememora un scherzo ya lejano…
en tu risa hay un eco de sonata,
de pizzicato de violín tzigano.

Jugueteando en el nido de tu boca,
tu fina carcajada es ritmo ufano
que me recuerda una fontana loca,
y el pizzicato de violín tzigano.

Límpidas, sonoras, cristalinas,
son cadencias del trío veneciano;
tienen reminiscencias argentinas
de pizzicato de violín tzigano.

Autor del poema: Arturo Borja

100.00%

votos positivos

Votos totales: 4

Comparte:

POR EL CAMINO DE LAS QUIMERAS

Para Carmen Rosa

Fundiendo el oro
de tu belleza con el tesoro
de mi tristeza,
fabricaré yo un cáliz de áurea realeza
en donde, juntos, exprimiremos
el ustorio racimo de los dolores,
en donde, juntos, abrevaremos
nuestros amores...
Será una copa sacra. Labios humanos
no mojarán en ella;
decorarán sus bordes lirios gemelos como tus manos
como tus labios habrá pétalos rojos,
y en su fondo un zafiro que fue una estrella
como tus Ojos. . .
El sortilegio
declinará. La magia de nuestro encanto
tendrá un veneno de sacrilegio;
la última gota
la absorberemos, locos, mezclada en llanto;
la copa rota,
se perderá, camino de las quimeras ...
Tú estarás medio muerta. Mi último beso
morirá en tus ojeras,
mi último beso
se alejará, camino de las quimeras...

Autor del poema: Arturo Borja

100.00%

votos positivos

Votos totales: 1

Comparte:

LAS ALAS ROTAS

En continuas orgías cuerpos y almas servimos
a los siete lobeznos de los siete pecados:
la vid de la Locura de sus negros racimos
exprimió en nuestras bocas los vinos condenados.

Pálidas majestades sombrías y ojerosas,
lánguidos oficiantes de pintadas mejillas
se vieron coronados de nuestras frescas rosas
y en la Misa del Mal doblamos las rodillas…

Y acabado el festín -al ensayar el vuelo
hacia el puro Ideal- como heridas gaviotas
las almas descendieron al putrefacto suelo,
asfixiadas de luz con las alas rotas!

Autor del poema: Medardo Ángel Silva

100.00%

votos positivos

Votos totales: 4

Comparte:

Desde el 1 hasta el 10 de un total de 43 Poemas ecuatorianos

Añade tus comentarios