44 Poemas del mar 

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PARPADEO

Enviado por doblezeroo  Seguir

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Flotando viene el aire a calentarse
a los rayos en reborde de tus ojos en crepúsculo.
Cuando de pronto, en rápida sorpresa,
tus pestañas desnudas como el mar en los peces
sin romper el silencio aleteando se ciernen
sobre su propia creación de cinco noches
sin luna, sin tiempo, como locas de movimiento.
Entonces las espadas persas de tu mirada
hilvanan unas hebras de la brisa transparente
para bordar los destellos del diamante
en la costa donde rompen las olas
de un océano llamado iris.

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La marea

Enviado por el_monito  Seguir

Si yo fuera el mar y tu una roca,haria subir la marea para besar tu boca

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CÓMO SERÁ EL MAR

Tu nombre ¡o mar! en mi interior resuena;
despierta mi cansada fantasía:
conmueve, engrandece al alma mía,
de entusiasmo férvido la llena.

Nada de limitado me comprime,
cuando imagino contemplar tu seno;
aludo, melancólico y sereno,
o frente augusta; tu mugir sublime.

Serás ¡oh mar! magnifico y grandioso
cuando duermas risueño y sosegado;
cuando a tu seno quieto y dilatado
acaricie el ambiente delicioso?

¿Cuando soberbio, ardiente, enfurecido
gimiendo te abalances hasta el cielo:
cuando haga retemblar al ancho cielo
de tus inquietas aguas el bramido?

Dulce será la luz del claro día
si en tus diáfanas ondas reverbera;
grata el aura y la roca que altanera
tus impulsos vehementes desafía.

Creo ver en tu imperio turbulento
la excelsa eternidad en su palacio,
dominando en el mundo y el espacio,
midiendo la extensión del firmamento.

De la divinidad eres idea;
del mundo miserable poesía
la dulce admiración del alma mía;
con tu vista el Eterno se recrea.

La rama de la playa, que distante
en tu inquieta extensión vaga perdida,
como el recuerdo triste de la vida
en la mente del hombre agonizante.

De la luna fulgente la luz pura,
al través de la nube borrascosa,
cual memoria de madre cariñosa
en medio de una amarga desventura.

De embarcación el mísero deshecho
que gire por tu seno sosegado,
como presentimiento desgraciado
que hace agitar del navegante el pecho.

Todo, todo lo harás interesante:
¿no te habré de admirar? ¿Será vedado
a mis oídos tu mugir sagrado
Y siempre, siempre te tendré distante?

¿La mano del dolor que me comprime,
a perecer cautivo me destina
entre paredes de ciudad mezquina
sin venerar tu majestad sublime?

¿O a ti, me llevará la suerte impía,
cubierto de dolor, sin tener padre;
sin mi dulce adorada; sin mi madre,
lanzado, ay triste, de la patria mía?

Autor del poema: Guillermo Prieto

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El mar de dudas

Enviado por aurie  Seguir

El mar y el sol,
el sol y el mar.
La misma visión
hace horas.
La boca seca,
labios de sal.
Dudas y dudas,
¿Podré llegar?
No tengo nada,
nada en las manos.
Tan solo sueños
ahora tan lejanos.
Dormir de noche,
sin sobresaltos.
No vivir cada día,
como de prestado.
África se desgarra,
entre minas y amos.
No me parece vida,
vivir como un esclavo.
Frente a estas olas,
está la libertad.
Si llego a tierra firme,
si me quedo en el mar.

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LUMBRE EN EL AIRE

Estallan los jardines de la pólvora
en el cielo oscurísimo y su aplomo.

Estruendo frente al mar que se encarniza
desde la eternidad contra las rocas.

A cada instante otro Big Bang.
Nacen astros, cometas, aerolitos.

Todo es ala y fugacidad
en la galaxia de esta lumbre.

Mundos de luz que viven un instante.
Luego se funden y se vuelven nada.

Como esta noche en que hemos visto arder
cuerpos fugaces sobre el mar eterno.

Autor del poema: José Emilio Pacheco

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CARTAGENA

Con esto poco a poco llegué al puerto
a quien los de Cartago dieron nombre,
cerrado a todos vientos y encubierto
y a cuyo claro y singular renombre
se postran cuantos puertos el mar baña,
descubre el sol y ha navegado el hombre.

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EL MAR TRISTE

Palpita un mar de acero de olas grises
dentro los toscos murallones roidos
del puerto viejo. Sopla el viento norte
y riza el mar. El triste mar arrulla
una ilusión amarga con sus olas grises.
El viento norte riza el mar, y el mar azota
el murallón del puerto.
Cierra la tarde el horizonte
anubarrado. Sobre el mar de acero
hay un cielo de plomo.
El rojo bergantin es un fantasma
sangriento, sobre el mar, que el mar sacude...
Lúgubre zumba el viento norte y silba triste
en la agria lira de las jarcias recias.
El rojo bergantin es un fantasma
que el viento agita y mece el mar rizado,
el tosco mar rizado de olas grises.

Autor del poema: Antonio Machado

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DICEN: LA MAR ES TRISTE

Dicen: la mar es triste. ¡Qué señal
hace cada ola, cuando quiebra!
Y veo una mar triste, pero en medio
tú, como una perla.

Dicen: la tierra es triste. ¡Qué señal
hace la hoja! Apenas osa.
Vea la tierra triste, pero en medio
tú, como una rosa.

Autor del poema: Marià Manent

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CANTARCILLO

Salen las barcas al amanecer.
No se dejan amar,
pues suelen no volver
o sólo regresan a descansar.

Autor del poema: José Gorostiza

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EL MAR CONTIENE AL MUNDO

No nos deja olvidar
pues cada ola
es un recordatorio
bramando
nuestra muerte
hacia la orilla.

Autor del poema: Rosana Acquaroni

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Sola

Enviado por gabl  Seguir

No soy nada
sino arrecife coralino,
sin habitantes,
Sin eco de voces,
carente de ternura,
de risas infantiles.

Soy una isla,
solitaria en medio del mar
golpeada por olas
y el viento de sotavento,
como ligera embarcación,
anclada al lecho del mar.

Sin movimiento,
fija en medio del agua,
de arriscado caminar,
castigada por rayos solares
refrescada por luna,
de esperanza renovadora
de lamento olvidado.

gbl
15/11/2017
Derechos Reservados de Autor

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EL MAR ES UN OLVIDO

El mar es un olvido,
una canción, un labio;
el mar es un amante,
fiel respuesta al deseo.

Es como un ruiseñor,
y sus aguas son plumas,
impulsos que levantan
a las frías estrellas.

Sus caricias son sueños,
entreabren la muerte,
son lunas accesibles,
son la vida más alta.

Sobre espaldas oscuras
las olas van gozando.

Autor del poema: Jorge Guillén

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PAUSAS (1)

¡El mar, el mar!

Dentro de mí lo siento.

Ya sólo de pensar

en él, tan mío,

tiene un sabor de sal mi pensamiento.

Autor del poema: José Gorostiza

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SUBES DEL MAR, ENTRAS DEL MAR AHORA

Subes del mar, entras del mar ahora.
Mis labios sueñan ya con tus sabores.
Me beberé tus algas, los licores
de tu más escondida, ardiente flora.

Conmigo no podrá la lenta aurora,
pues me hallará prendido a tus alcores,
resbalando por dulces corredores
a ese abismo sin fin que me devora.

Ya estás del mar aquí, flor sacudida,
estrella revolcada, descendida
espuma seminal de mis desvelos.

Vuélcate, estírate, tiéndete, levanta,
éntrate toda entera en mi garganta,
y para siempre vuélame a tus cielos.

Autor del poema: Rafael Alberti

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CANCIÓN ESCRITA AL SUR DEL RÍO AZUL

Estoy casada con un mercader
del Gran Lago,
su regreso demora día tras
día.

Si hubiera sabido que
las altas mareas
eran tan frecuentes,
podría haber elegido
un joven marino.

Autor del poema: Li Yi

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Ondina

Enviado por gabl  Seguir


Llegué a orillas del mar para buscar
en el espejo de agua tu rostro,
la misma agua que conjuró con olas
llevándose en el bajamar tu cuerpo
hacia la profundidad que la creciente de
forma azarosa creó al confundir tu esbeltez
cual ninfa marina escapada de su dominio.

Las olas en su vaivén cautivaron los sentidos,
tiempo y lugar en el espacio acuático,
que giraba al compás arremolinando
las aguas envolviendo y arrastrando
mi humanidad hacia la inexistencia total
de forma humana que la compasión divina
tendiera la mano que me devolviera lucidez.

Las olas en su vaivén cautivaron los sentidos.
Exhausto me tiendo en la cálida arena,
y las aguas demuestran su presencia salpicando
mi cara con gotas salobres que irritan
mis ojos y mi cuerpo alelado acepta
el tiritar del frío y miedo sobrenatural
cuando tu traslúcido espectro emerge del mar.

gbl
01/12/2015
Derechos Reservados de Autor

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MIRA EL MAR INFINITO

Mira el mar infinito.
Sobre su pecho sale a navegar un navío
Que despliega sus velas, incluidas las de gavia.
Su pendón ondea en lo alto mientras aumenta
Su velocidad de manera majestuosa.
Debajo, las olas rivalizan,
Rodean al barco, apiñándose,
Con brillantes movimientos circulares y espuma.

Autor del poema: Walt Whitman

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SUCESO

Marinero sin tierra
náufrago sin velamen
huérfano de puerto
nave sin timón.
Rodeado de agua y sediento
rodeado de pescado y hambriento
rodeado de olas y sin saludos
rodeado de dólares y desnudo.

Autor del poema: Gloria Fuertes

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FRENTE AL MAR

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
yo me pasé la vida perdonando,
porque entendía, mar, yo me fui dando:
“Piedad, piedad para el que más ofenda”.

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
me falta el aire y donde falta quedo,
quisiera no entender, pero no puedo:
es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
allá en las tardes que la vida mía
bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que siempre duele.

Autor del poema: Alfonsina Storni

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ORACIÓN

La barca morena de un pescador,
cansada de bogar,
sobre la playa se puso a rezar:
¡Hazme, Señor,
un puerto en las orillas de este mar!

Autor del poema: José Gorostiza

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