63 Poemas de la noche 

NOCHE

Las tinieblas escuchan
el clamor del abismo,
la tremenda garganta
del dolor infinito.

Y se enternecen más
sobre los precipicios;
oscuridades anchas
bajo las que vivimos,

aires negros que son
montañas de suspiros,
blandos como el aliento
de los recién nacidos.

Consoladora noche,
y madre que es toda oídos,
para las quejas hondas,
para los altos gritos.

Autor del poema: Manuel Altolaguirre

83.09%

votos positivos

Votos totales: 207

Comparte:

DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche es desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Autor del poema: Octavio Paz

81.40%

votos positivos

Votos totales: 1000

Comparte:

EL BOSQUE

Alguien entra en el bosque mientras grito.

No puedo detenerlo.

Sólo existe mi voz
tan rota y tan cobarde
que cada noche vuelve a repetirse
sin que logre hacer nada.

Hay tanta incertidumbre allí en el bosque,
es tanta su espesura,
que es mejor estar quieto,
aunque la misma angustia suceda cada noche,
aunque el bosque sea yo y alguien huya de mí.

Autor del poema: Fernando Valverde

80.22%

votos positivos

Votos totales: 91

Comparte:

MADRID, METRO, NOCHE

Gente
exhausta,
con la vista
clavada
en el suelo,

preguntándose
por la vida,
la de verdad...

porque no puede ser
que sea
solo eso...

Autor del poema: Karmelo Iribarren

80.00%

votos positivos

Votos totales: 75

Comparte:

Entre estrellas

Enviado por barrerita_2005  Seguir

Entre las estrellas notaba
mis derrotas encontradas
desde que me fui
un dieciséis de abril.

Aquella noche estrellada
a mis lágrimas llamaba
por todos aquellos errores
que ni sabios conocen.

Al mirar el cielo recordaba
todas las tristezas que lamentaba.
Aquel cielo estrellado,
era un regalo pesado

Mi mente me decía:
"No llores amada mía"
Pero por qué no hacerlo
si sólo me recuerda el mal hecho

Entre lágrimas aprendí
que las estrellas no son para mí,
pero es imposible no mirarlas
porque llaman a ojos sin gafas

AUTORA: GABRIELA BARRERA

79.63%

votos positivos

Votos totales: 54

Comparte:

ESPERO

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo...

Autor del poema: Mario Benedetti

79.33%

votos positivos

Votos totales: 300

Comparte:

LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE

Bajo el mínimo imperio que el ver no ha roído
se derrumban los días, la fe, las previsiones.
En el último valle la destrucción se sacia
en ciudades vencidas que la ceniza afrenta.

La lluvia extingue
el bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su veneno.
Las palabras se rompen contra el aire.

Nada se restituye, nada otorga
el verdor a los campos calcinados.

Ni el agua en su destierro
sucederá a la fuente
ni los huesos del águila
volverán por sus alas.

Autor del poema: José Emilio Pacheco

79.15%

votos positivos

Votos totales: 1808

Comparte:

NOCHE

He apagado mi vela con un soplo.
Por la ventana abierta se introduce la noche,
dulcemente me abraza y me permite ser
como amigo o hermano.
Enfermos ambos por igual nostalgia;
lanzamos sueños aprensivos
y hablamos quedamente de los viejos tiempos
en el paterno hogar.

Autor del poema: Hermann Hesse

78.95%

votos positivos

Votos totales: 95

Comparte:

A LA NOCHE

Salve, oh tú, noche serena,
Que al mundo velas augusta,
Y los pesares de un triste
Con tu oscuridad endulzas.

El arroyuelo a lo lejos
Más acallado murmura,
Y entre las ramas el aura
Eco armonioso susurra.

Se cubre el monte de sombras
Que las praderas anublan,
Y las estrellas apenas
Con trémula luz alumbran.

Melancólico ruido
Del mar las olas murmuran,
Y fatuos, rápidos fuegos
Entre sus aguas fluctúan.

El majestuoso río
Sus claras ondas enluta,
Y los colores del campo
Se ven en sombra confusa.

Al aprisco sus ovejas
Lleva el pastor con premura,
Y el labrador impaciente
Los pesados bueyes punza.

En sus hogares le esperan
Su esposa y prole robusta,
Parca cena, preparada
Sin sobresalto ni angustia.

Todos suave reposo
En tu calma, ¡oh noche!, buscan,
Y aun las lágrimas tus sueños
Al desventurado enjugan.
¡Oh qué silencio! ¡Oh qué grata
Oscuridad y tristura!
¡Cómo el alma contemplaros
En sí recogida gusta!

Del mustio agorero búho
El ronco graznar se escucha,
Que el magnífico reposo
Interrumpe de las tumbas.

Allá en la elevada torre
Lánguida lámpara alumbra,
Y en derredor negras sombras,
Agitándose, circulan.

Mas ya el pértigo de plata
Muestra naciente la luna,
Y las cimas del otero
De cándida luz inunda.

Con majestad se adelanta
Y las estrellas ofusca,
Y el azul del alto cielo
Reverbera en lumbre pura.

Deslízase manso el río
Y su luz trémula ondula
En sus aguas retratada,
Que, terso espejo, relumbran.

Al blando batir del remo
Dulces cantares se escuchan
Del pescador, y su barco
Al plácido rayo cruza.

El ruiseñor a su esposa
Con vario cántico arrulla,
Y en la calma de los bosques
Dice él solo sus ternuras.

Tal vez de algún caserío
Se ve subir en confusas
Ondas el humo, y por ellas
Entreclarear la luna.

Por el espeso ramaje
Penetrar sus rayos dudan,
Y las hojas que los quiebran,
Hacen que tímidos luzcan.

Ora la brisa suave
Entre las flores susurra,
Y de sus gratos aromas
El ancho campo perfuma.

Ora acaso en la montaña
Eco sonoro modula
Algún lánguido sonido,
Que otro a imitar se apresura.

Silencio, plácida calma
A algún murmullo se juntan
Tal vez, haciendo más grata
La faz de la noche augusta.

¡Oh! salve, amiga del triste,
Con blando bálsamo endulza
Los pesares de mi pecho,
Que en ti su consuelo buscan.

Autor del poema: José de Espronceda

78.57%

votos positivos

Votos totales: 14

Comparte:

LUEGO DE UNA NOCHE SOÑARTE MI...

Enviado por alan55  Seguir

Luego De Una Noche Soñarte
Mi Presente Es Recordarte
Traer A La Memoria Como
Llenabas Mis Dias, Como
Inquietabas Mis Noches
Es No Olvidarte

Mi Futuro Es Buscarte

78.00%

votos positivos

Votos totales: 150

Comparte:

EL INSTANTE

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados

espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

Autor del poema: Jorge Luis Borges

77.41%

votos positivos

Votos totales: 456

Comparte:

LA NOCHE

Desciende el sol por el oeste,
brilla el lucero vespertino;
los pájaros están callados en sus nidos,
y yo debo buscar el mío.
La luna, como una flor
en el alto arco del cielo,
con deleite silencioso,
se instala y sonríe en la noche.
Adiós, campos verdes y arboledas dichosas
donde los rebaños hallaron su deleite.
Donde los corderos pastaron, andan en silencio
los pies de los ángeles luminosos;
sin ser vistos vierten bendiciones
y júbilos incesantes,
sobre cada pimpollo y cada capullo,
y sobre cada corazón dormido.
Miran hasta en nidos impensados
donde las aves se abrigan;
visitan las cuevas de todas las fieras,
para protegerlas de todo mal.
Si ven que alguien llora
en vez de estar durmiendo,
derraman sueño sobre su cabeza
y se sientan junto a su cama.

Cuando lobos y tigres aúllan por su presa,
se detienen y lloran apenados;
tratan de desviar su sed en otro sentido,
y los alejan de las ovejas.
Pero si embisten enfurecidos,
los ángeles con gran cautela
amparan a cada espíritu manso
para que hereden mundos nuevos.
Y allí, el león de ojos enrojecidos
vertirá lágrimas doradas,
y compadecido por los tiernos llantos,
andará en torno de la manada,
y dirá: “La ira, por su mansedumbre,
y la enfermedad, por su salud,
es expulsada
de nuestro día inmortal.
Y ahora junto a ti, cordero que balas,
puedo recostarme y dormir;
o pensar en quien llevaba tu nombre,
pastar después de ti y llorar.
Pues lavada en el río de la vida
mi reluciente melena
brillará para siempre como el oro,
mientras yo vigilo el redil.

Autor del poema: William Blake

76.79%

votos positivos

Votos totales: 56

Comparte:

THE NIGHT YOU SLEPT

También la noche se te asemeja,
la noche remota que llora,
muda, en el corazón profundo,
y las estrellas pasan cansadas.
Una mejilla toca una mejilla-
es un estremecimiento frío, alguien
se debate y te implora, solo,
perdido en ti, en tu fiebre.

La noche sufre y anhela el alba,
pobre corazón sobresaltado.
¡Oh rostro tapado, oscura angustia,
fiebre que entristece las estrellas,
hay quien, como tú, espera el alba
escudriñando tu rostro en silencio!
Estás tendida bajo la noche
como un cerrado horizonte muerto.
Pobre corazón sobresaltado,
en un tiempo lejano eras el alba.

Autor del poema: Cesare Pavese

76.67%

votos positivos

Votos totales: 30

Comparte:

DOS PATRIAS

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...

Autor del poema: José Martí

75.47%

votos positivos

Votos totales: 53

Comparte:

DÍAS Y NOCHES TE HE BUSCADO

Días y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde cantas
Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo
Te has perdido entre las lágrimas

Noches y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
Porque yo sé que estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto
Y de mendigo oscuro
Lo haces rey coronado por tu mano.

Autor del poema: Vicente Huidobro

75.00%

votos positivos

Votos totales: 12

Comparte:

OSCURIDAD HERMOSA

Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.

Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.

Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.

Autor del poema: Gonzalo Rojas

75.00%

votos positivos

Votos totales: 12

Comparte:

La guardia

Enviado por yedra  Seguir


LA GUARDIA


Siempre me gusto el silencio de la madrugada.
En la quietud...mi mente volaba en íntimos pensamientos.
Las luces suaves de la lejanía me hacía soñar en veredas de inquietud que sólo el corazón entiende.



Allí estaba yo,con el cetme en las manos,en aquella garita tranquila sobre el jardín en la comandancia.No hacía frío,y me encontraba sereno en la paz de aquella noche que por alguna razón desconocida del alma,quedó anidada en los suaves caminos del recuerdo.

Mi corazón vaga en sueños en los que es difícil poner palabras.
La calidez de lo que siento...me reconforta en aquella garita tan lejos de casa.
Mis ojos como siempre...contemplan aquellas amigas tan bellas que tengo tan encima de mi...las estrellas.¡¡cuantas madrugadas soñadas!! bajo la hermosura de tus parpadeos cómplices,cuando salía al balcón para contemplaos,después de dejar parte del corazón en unas hojas de papel...en noches tranquilas.

En aquella garita...¡quería emprender el vuelo! y abarcaros con mis brazos y dejar que vuestro brillo me acariciara el alma,y olvidarme de tantas cosas que aprisionaban mi cuerpo...¡pero no mi alma!
Allí entre vosotras veía el rostro de...mi amor.
contaba los meses que me separaban de poder volver a contemplar sus ojos...9 meses,la cifra se me quedó grabada a fuego en aquella madrugada serena llena de sueños y proyectos.

Hubiera querido que aquella guardia no tuviera fin...estaba feliz con aquellas luces en la distancia,con aquel silencio,aquella paz, y mis amigas las estrellas tan alto sobre mi...dándome la dulce calidez de la esperanza en el mañana.

Un cetme en mis manos,una garita...y sin embargo mi corazón vuela más allá,en ensoñaciones que dan calidez a mis sentimientos y reconfortan mi ser.

Tantos años hace...y aún recuerdo aquella madrugada en el corazón,y recuerdo aquella garita...Y AQUELLA GUARDIA,en la que mi alma vagaba
libre como el viento...ENTRE LAS ESTRELLAS.

Yedra

75.00%

votos positivos

Votos totales: 4

Comparte:

NOCHE

Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de cerebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.

Autor del poema: Lope de Vega

74.32%

votos positivos

Votos totales: 74

Comparte:

SEPTIEMBRE

Aquella noche de septiembre, fuiste
tan buena para mí... hasta dolerme!
Yo no sé lo demás; y para eso
no debiste ser buena, no debiste.

Aquella noche sollozaste al verme
hermético y tirano, enfermo y triste
Yo no sé lo demás... y para eso,
yo no sé por qué fui triste... tan triste!

Sólo esa noche de septiembre dulce,
tuve a tus ojos de Magdala, toda
la distancia de Dios... y te fui dulce!

Y también fue una tarde de septiembre
cuando sembré en tus brasas, desde un auto,
los charcos de esta noche de diciembre.

Autor del poema: César Vallejo

74.29%

votos positivos

Votos totales: 280

Comparte:

DE LA LARGA NOCHE

Te vi en la larga noche por última vez
como un difuso recuerdo.
La misma noche que, sin ti,
se hizo eterna.

Vagué por los rincones de la memoria,
tratando de mantenerte viva.
Y, en cada encrucijada,
retumbaban los lamentos de mi mala suerte.

Más fue tan larga la noche,
que olvidé tu sonrisa,
que olvidé tus caricias,
que olvidé que te quería.

Autor del poema: Nemo

74.19%

votos positivos

Votos totales: 31

Comparte:

Desde el 1 hasta el 20 de un total de 63 Poemas de la noche

Añade tus comentarios