63 Poemas de guerra 

HERIDOS

He visto a los heridos:

¡Qué horribles son los trapos manchados de sangre!

Y los hombres que se quejan mucho;
y los que se quejan poco;

y los que ya han dejado de quejarse!

Y las bocas retorcidas de dolor;
y los dientes aferrados;

y aquel muchacho loco que se ha mordido la lengua

y la lleva de fuera, morada, como si lo hubieran ahorcado!

Autor del poema: Salomón de la Selva

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COMOUFLAGE

Parece que hace siglos
no me miro al espejo,
y en los ojos de los vivos
por vergüenza no puedo,
y no reflejan nada
los ojos de los muertos.

Debo de haber cambiado de cara:
debo de tener hundida la frente;
mis labios deben de ser una sola línea recta;
debo de tener los ojos como dos alfileres.
¡El apego a la vida me debe de haber mudado
para que cuando me busque no me conozca la muerte!

Autor del poema: Salomón de la Selva

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CONVALECIENTE

Mi traje azul claro, de lana,
cómodo como el de un mandarín chino,
y mi corbata roja, símbolo de sangre derramada,
dan color a las calles de Londres.
Un pedazo de cielo, algo divino,
se aburre monstruosamente en la metrópoli del mundo.
Mañana vestiré otra vez mi uniforme
para ser del todo gente y no importarle nada a nadie.

Autor del poema: Salomón de la Selva

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TRISTES GUERRAS

Tristes guerras

si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.



Tristes armas

si no son las palabras.

Tristes, tristes.



Tristes hombres

si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

Autor del poema: Miguel Hernández

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EL HERIDO (PARA LA LIBERTAD)

Para el muro de un hospital de sangre.

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.

La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.

La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.

Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!

Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Autor del poema: Miguel Hernández

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GRANADAS

Porque me parecieron
pájaros que volaban las granadas, —
golondrinas de los atardeceres, —
me sorprendió como cosa de magia
ver que en donde caían
con un estruendo vasto, levantaban
espirituales árboles de tierra
maravillosos de troncos y de ramas.

En el ramaje aéreo de esos árboles,
escondido en el follaje de barro,
hizo su nido de un instante
un deseo olvidado:
Tal vez de dormir en medio de un bosque,
quizás de tener alas;
¡ tantos deseos caben en sólo uno
cuando se está casi muerto de cansancio!

Autor del poema: Salomón de la Selva

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MI HISTORIA DE LA GUERRA

Enviado por henrycv79  Seguir

LA COMPASIÓN

Oh santa luz que ilumina
Oh alegría del corazón
Que dan la sabiduría
Al hombre que es pensador

Noto en tus fonemas lustros
Modismos de sentimientos
Cuando los dichos son ciertos
El pulso no tiembla entiendo

Por eso te perseguía
Y oraba en mis pensamientos
Entiendo lo que querías
Vivías de los momentos

Ya ves que si la nobleza
Se apega a tu sentimiento
Encontrarás las riquezas
Que no hallastes en tu encierro

Pero lamentarte pesa
Nunca perdiste tu tiempo
Tan solo son experiencias
Saca tu orgullo de adentro

Comprendo tus afujías
Es duro hallar a fortuna
Pero en ti la poesía
Salió de tu misma cuna

Yo no lamento tu historia
Me gusta lo que pasaste
Así verás que es la hora
De a Dios seguir sin desaires

Hazle castillos de versos
Para eso te ha inspirado
Has que vea y se compadezca
Y te de vocabulario…

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Tierra herida.

Enviado por andres33  Seguir

Oh madre Tierra,
madre de la humanidad,
Hoy tu te encuentras en hambre y guerra,
por culpa del hombre y su vanidad.

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MI HISTORIA DE LA GUERRA

Enviado por henrycv79  Seguir

EL AMPARO

Ya ves porque te decía
Que salíamos a beber
Cada misión era incierta
No era seguro el volver

Pasó la batalla aquella
Y normal el derrotero
Seguía la misma rutina
En cada lado un plomeo

Se vivía de estrategias
Del sigilo y de lo fiero
Cuatro meses en la selva
Sin apoyo verdadero

Nos amparaba la ciencia
Llamada malicia indígena
Porque por la inteligencia
Era mejor ser suicida

Los aviones por su parte
Abasto a todo no daban
Por eso algunos combates
Era no más cara a cara

Recordado es buenos aires
De lo que aquí yo decía
Cuando la muerte de flores
Una mañana sangría

Veníamos dándoles golpes
De don Gabriel al lugar
Donde pasamos la noche
Solo por vacas cuidar

Yo si oí a las guacharacas
Que avisaban de los pillos
Pero la confianza aquella
Solo se fue con los tiros

Habían matado un ternero
Lo regalaban al pueblo
Cuando las balas cayeron
Llevándose al compañero…

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SERPIENTE

En tu angosto silbido está tu quid,

y, cohete, te elevas o te abates;

de la arena, del sol con más quilates,

lógica consecuencia de la vid.

Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid,

en humanos hiciste entrar combates.

Dame, aunque se horroricen los gitanos,

veneno activo el más, de los manzanos.

Autor del poema: Miguel Hernández

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