34 Poemas en prosa 

LA VERDAD (ALMA NÚMERO 5)

El viento, durante un descanso, le preguntó a un anciano:
―¿Qué es la verdad?
Y El Anciano, que era muy hablador, le susurró al viento:
―No conozco nada más irónico y bipolar que la verdad. Ese
cuchillo que es al mismo tiempo de plástico y de metal; sujetado por
los pensamientos; cuyo mango es la garganta y cuyo filo es la lengua.
Un arma blanca que hace sangrar al corazón; que hiere al orgullo y que
hace cuestionarse a la razón su propia razón. La verdad es una
puñalada que nos hace libres, pero a veces la libertad nos apuñala por
la espalda. Querido viento, no conozco nada que sea al mismo tiempo
tan placentero y dañino como lo es la verdad. Querido viento, ve y dile
a la humanidad la verdad.
―¿Qué verdad? ―indagó el viento con curiosidad.
―Que ya no sabe amar.

Autor del poema: César Brandon

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CASAS DE LEGO Y ARMARIOS DEL IKEA

Tú y yo.
En verdad le quitaría esa /y/ que ya nos separa más de la
intención con la que quiero hablar de ti y de mí. Pero bueno, en honor
a lo “escrítamente” correcto: tú y yo.
Tú y yo, inmersos en una conversación. Amándonos con
palabras. Tú y yo, desmontando el cosmos pieza a pieza, separándolo
por colores y formas. Tú y yo, montando el universo a nuestro antojo.
Tú y yo. Así de sencillos y complicados: como casas de LEGO y
armarios del IKEA.

Autor del poema: César Brandon

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EL PARAGUAS-SOMBRILLA

Nuestras abuelas consideraban la sombrilla un elemento
de coquetería. Además, nadie quería manchar con el sol
una piel radiantemente blanca. Hoy preferimos el bronceado en verano, pero podemos usar la gracia de un paraguas
decorado, estampado y alegre como una sombrilla. Sobre
todo porque las lluvias de verano son lluvias alegres…

Autor del poema: Clarice Lispector

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QUIEN NO TIENE ROSTRO

Hay mujeres de quienes podríamos decir: no tienen rostro. Realmente es así, pues su fisonomía está «sumergida»
de tal manera, con rasgos indecisos y colores apagados, que
recuerdan un cuadro sólo esbozado y nunca terminado.

Autor del poema: Clarice Lispector

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LOS ESPEJOS DEL ALMA

Desde la más remota antigüedad, los ojos han servido de
tema para poemas, ensayos, proverbios, leyendas, etcétera.
Los de Cleopatra (que se los maquillaba mucho, como las
elegantes modernas) eran tan célebres como su nariz y deben de haber desempeñado también un papel importante
en el cambio de destino de la humanidad.
La moda actual –insensata en tantos aspectos–, al menos
por lo que se refiere a los ojos, demuestra haber comprendido su importancia para destacar la belleza de un rostro.
En efecto, nunca ha habido tanto refinamiento en el maquillaje de los ojos como ahora. Su forma es subrayada y
alargada con trazos de lápiz; el rímel, que hasta hace bien
poco tiempo se limitaba al negro y al marrón, hoy se encuentra en los más variados matices de verde, azul, violeta
o gris, y un muestrario de sombras para ojos recuerda la
paleta de un pintor abstracto.
Pero no sólo eso. Recientemente en París han salido sombras doradas y plateadas para la noche. Y Josephine Baker,
la famosa cantante y bailarina «café au lait», ha lanzado la
moda de pegarse sobre cada párpado una pequeña piedra
preciosa. De esta manera, cualquiera que quiera tomarse
esa molestia (un trabajo casi de orfebre) podrá exhibir una
mirada refulgente...
En cuanto a las pestañas postizas, en otro tiempo usadas
sólo por las actrices en el escenario o en la pantalla, su uso
se está difundiendo cada vez más, incluso de día.
Para que los ojos sean bellos, no basta, sin embargo, que
sean grandes, que tengan un color especial o que estén maquillados con cuidado. Es necesario que en ellos haya algo
más. Porque, al ser «los espejos del alma», deben reflejar
dulzura, comprensión, inteligencia.
En resumen, más importante que los ojos es la mirada.

Autor del poema: Clarice Lispector

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POEMAS SIN NOMBRE: XL

Para que tú no veas las rosas que haces crecer, cubro mi cuerpo de cenizas... De ceniza parezco toda, yerta y gris a la distancia; pero, aun así, cuando pasas cerca, tiemblo de que me delate el jardín, la sofocada fragancia.

Autor del poema: Dulce María Loynaz

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APARIENCIA: TODO TIENE REMEDIO

¿Eres «moralmente» tan anticuada que consideras la vanidad femenina una frivolidad? Ya deberías saber que las
mujeres quieren sentirse guapas para sentirse amadas. Y
querer sentirse amada no es una frivolidad.
Si piensas que «has nacido» así y que no tiene remedio,
ten la seguridad de que estás desistiendo de algo muy importante: de tu propia capacidad de atraer. ¿Quieres saber
algo? La obesidad tiene remedio. El pelo sin vida tiene
remedio. Una cara sin gracia tiene remedio. Todo tiene remedio.
¿La solución? La solución es no ser una mujer desanimada y triste. Y la otra solución es tener como objetivo ser «tú
misma», pero más atractiva, y no alcanzar un tipo de belleza
que nunca podría ser el tuyo.

Autor del poema: Clarice Lispector

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LA PERSONA MÁS EXTRAÑA DEL MUNDO

Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú.

Autor del poema: Frida Kahlo

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ESTAR OCUPADA

Si te sobra demasiado tiempo, hasta el punto de conocer
una de las peores cosas de la vida –el tedio–, piensa en estas
posibles ocupaciones:
–Explotar las aptitudes con las que has nacido o las que
has adquirido y que podrían desarrollarse.
–Hacer de algunas de tus aptitudes un medio de trabajo
regular, remunerado.
–Aplicar tu bondad a servir a cuantos la necesiten.
–En vez de comprar todas las cosas que tú o tu familia
necesitáis, hazlas tú misma.

Autor del poema: Clarice Lispector

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PARA NO "PARECER BOBA"

¿Nunca leíste de pequeña el cuento de una princesa
muy guapa pero que –por la maldición de un hada mala–
no podía abrir la boca sin que le saliesen sapos, lagartos y
ratones?
Pues la manera moderna de que salgan «sapos y culebras» de la linda boca de una joven es decir muchas tonterías con los labios perfectamente maquillados. Pero esto no
sucede por la maldición de un hada mala, sino por ignorancia, por falta de cultura. Una de esas «princesas» modernas,
al escuchar una conversación sobre Hemingway, preguntó:
«¿Cuál es la última película que ha hecho?».
Leer es una costumbre que todo el mundo debería tener.
No queremos decir con eso que todos lean «cosas difíciles».
Incluso una revista bien informada –y bien leída– puede ser
una fuente de cultura que al menos evite «sapos y culebras»

Autor del poema: Clarice Lispector

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