15 Poemas de árboles 

UN ÁRBOL

Un árbol nos recuerda que para crecer hacia lo alto,
hacia lo espiritual, lo abstracto, es necesario estar bien arraigado en la tierra,
en lo concreto, en la materia.
Es al igual que el ser humano, un ser que une cielo y tierra.
Es el portador del fruto acabado, y al mismo tiempo,
está en pleno proceso de desarrollo.
Nosotros, como seres humanos,
somos la máxima expresión de la creación y al mismo tiempo
estamos aún en proceso de crecimiento.

Autor del poema: Friedrich Nietzsche

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LA HIGUERA

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:

¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

Autor del poema: Juana de Ibarbourou

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LA GRACIA DE TU RAMA VERDECIDA

Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento...

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.

Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.

Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde...

Autor del poema: Antonio Machado

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MI ÁRBOL Y YO

Mi madre y yo lo plantamos
en el limite del patio,
donde termina la casa.
Fue mi padre quien lo trajo
yo tenia cinco años
y él apenas una rama.

Al llegar la primavera
cultivamos bien la tierra
y lo cubrimos de agua
con trocitos de madera,
hicimos una barrera
para que no se dañara.

Mi árbol brotó, mi infancia paso,
hoy bajo su sombra que tanto creció,
tenemos recuerdos mi árbol y yo.

Con el correr de los años
y mis pantalones largos
me llego la adolescencia,
fue a la sombra de mi árbol
una siesta en el verano
donde perdí la inocencia.

Luego fue tiempo de estudios
con regresos a menudo
pero con plena conciencia
se acercaba un largo viaje
solo de ida el pasaje
y así me llegó la ausencia.

Mi árbol brotó, mi infancia paso.etc.

Muchos años han pasado
y por fin he regresado
a mi terruño querido
y en el limite del patio
ahí me estaba esperando
como se espera a un amigo...

Parecía sonreírme
como queriendo decirme
"mira... estoy lleno de nidos",
ese árbol que plantamos
hacen como unos veinte años
cuando yo solo era un niño.

Aquel que brotó y el tiempo pasó...
mitad de mi vida con el se quedó...
hoy bajo su sombra, que tanto creció
tenemos recuerdos... mi árbol y yo.

Autor del poema: Alberto Cortez

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HIMNO AL ÁRBOL

Árbol hermano, que clavado
por garfios pardos en el suelo,
la clara frente has elevado
en una intensa sed de cielo;

hazme piadoso hacia la escoria
de cuyos limos me mantengo,
sin que se duerma la memoria
del país azul de donde vengo.

Árbol que anuncias al viandante
la suavidad de tu presencia
con tu amplia sombra refrescante
y con el nimbo de tu esencia:

haz que revele mi presencia,
en las praderas de la vida,
mi suave y cálida influencia
de criatura bendecida.

Árbol diez veces productor:
el de la poma sonrosada,
el del madero constructor,
el de la brisa perfumada,
el del follaje amparador;

el de las gomas suavizantes
y las resinas milagrosas,
pleno de brazos agobiantes
y de gargantas melodiosas:

hazme en el dar un opulento
¡para igualarte en lo fecundo,
el corazón y el pensamiento
se me hagan vastos como el mundo!

Y todas las actividades
no lleguen nunca a fatigarme:
¡las magnas prodigalidades
salgan de mí sin agotarme!

Árbol donde es tan sosegada
la pulsación del existir,
y ves mis fuerzas la agitada
fiebre del mundo consumir:

hazme sereno, hazme sereno,
de la viril serenidad
que dio a los mármoles helenos
su soplo de divinidad.

Árbol que no eres otra cosa
que dulce entraña de mujer,
pues cada rama mece airosa
en cada leve nido un ser:

dame un follaje vasto y denso,
tanto como han de precisar
los que en el bosque humano, inmenso,
rama no hallaron para hogar.

Árbol que donde quiera aliente
tu cuerpo lleno de vigor,
levantarás eternamente
el mismo gesto amparador:

haz que a través de todo estado
—niñez, vejez, placer, dolor—
levante mi alma un invariado
y universal gesto de amor!

Autor del poema: Gabriela Mistral

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A UN ROBLE TARDE FLORECIDO

Un desmedrado roble sin verdor
que seco ayer a todos parecía,
hijo del páramo y de la sequía,
próxima víctima del leñador,

Que era como una niña sin amor
que en su esterilidad se consumía,
con la lluvia de anoche ¡oh, qué alegría!
ha amanecido esta mañana en flor.

Yo me he quedado un poco sorprendido
al contemplar en el roble florido
tanta ternura de la primavera,

Que roba en los jardines de la aurora,
esas flores de nácar con que enflora
los brazos muertos del que nada espera.

Autor del poema: José Coronel Urtecho

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El Buho....

Enviado por mayte78  Seguir

Hay una palmera,
Frente a mi ventana,
Que me da frescor,
Todas las mañanas,
Y en la palmera,
Vive un búho…
Con acento inglés,
Que me da,…
Las horas en punto,
Y las, y medias también.
……………..
Y en esta palmera…
Entre sus hojas,
Cuenta las horas en ingles,
la una , las dos, y las tres,
One... Two... Three .

En la vistosa, palmera…
Tiene su casa,… el búho,
Donde apenas, se le ve,
Yo escucho su cancioncilla,
Y aprendo… alegre con él,
Repasando por las noches,
Las horas…
Y frases en inglés…
y pasando las doce,
el me dice:
“ Good night my friend





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HOJAS SECAS

El jardín esta lleno de hojas secas;

nunca vi tantas hojas en sus árboles

verdes, en primavera.

Autor del poema: José Juan Tablada

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ALABANZA AL ÁRBOL

Imposible sin ti la primavera,
los verdes paraísos terrenales.

Solicitud y celo, maternales.

Tu producto y tu sombra remunera
el trabajo del cuidado:
alta compensación, defensa umbría,
abogado fornido
del frescor en el estivo empedernido.

Corpulencia de Dios, sobre alegría,
ocupas de verdor la geografía,
robusteces el viento,
y a su corriente muda
imprimes voz, acento,
palabra de los cielos.

Naces con voluntad, no con ayuda;
vienes de Dios y a él surten tus anhelos.

La soledad tu vegetal criatura
acompaña y procura;
entibia el sol, después el cielo ambiente
hace habitable la temperatura
de maneras peores;
en la copa la luz más reluciente,
en lo interior más dulces sus ardores.

Debajo de tu amparo creosotado,
las batallas son paces,
el trabajo sosiego sosegado.

Agrupas a los hombres y los haces
hermanos en tu umbría.

La rotación del fruto, la alegría
del pájaro fomentas
y el bienestar y la salud de paso.

Si el aire tú no aventas,
si no estás tú en el aire de consuno,
sin movimiento alguno
se queda el aire raso.

Tienes fisonomía y sentimiento;
el sol te da tristeza
y las aguas contento.
¡Cúmulo de riqueza!.

En ti se asiste el agigantamiento
del tiempo y del paisaje.
Le diré al que te impide y te vulnera
¿qué maldición?, ¿qué ultraje>?

La inquisición obrera
está quemando, mártir de madera,
lo hermoso de tu vida;
¡qué imposibilidad ya de los abriles!

Te maltratan los viles
y tú, Dios los perfumas.

¿Donde pondrán su vuelo y su mirada
las brisas y las plumas?

¡Pobre júbilo umbrío!
Quid de los huertos y de los panoramas;
te perniquiebra el hacha con su frío,
con su calor las llamas.
Bautistas ya las ramas,
ya es poda los espacios forestales,
las savias manantiales,
por las frescas matrices
que abren ira y acero en la corteza,
interrumpen la acción de los frutales
y la circulación de las raíces.

El árbol esta hecho
para ocupar el mundo de provecho,
como el viento la rama de cantares.

Un bosque nos revelas e incorpora,
¡oh soledad sonora!
la majestad de Dios y de sus mares.

Hermano y campesino,
hay que extender la encina,
que propagar el pino,
fresco en el campo, ardiente en la cocina.

Vuelve a la educación del arbolado,
a la repoblación de la campaña.

¡Pódame un miembro a mí, pero no al prado!

Espúrgale alternado
el racimo y el piojo.
Cauteriza y restaña
con barro sus heridas del gorgojo.

En nombre de los bosques, yo maldigo
a quien toma venganza, árbol, contigo.

Autor del poema: Miguel Hernández

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A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verde le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los alamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
unden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que, rojo en el hogar, mañana
ardas, de alguna misera caseta
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hacia la mar te empuje,
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Autor del poema: Antonio Machado

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