16 Poemas gallegos 

ALMAS GEMELAS

Mitades de una gota de rocío
con que el mar, al beberla,
en lo profundo de su seno frío
cuaja una sola perla;
átomos del perfume de la rosa
que el viento mece unido;

notas que vibra el arpa melodiosa
iguales en sonido;
estrellas dobles que en el alto cielo
una órbita describen;
almas gemelas que en el triste suelo
de un pensamiento viven;
esto sin duda son los que se quieren
su fe guardando entera,
y acaso pasarán cuando aquí mueran
a amarse en otra esfera.

Autor del poema: Emilia Pardo Bazán

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ÁLBUM DE IGNORADO ORIGEN

Álbum de ignorado origen,
¿por qué mi firma reclamas?
firma y versos a las damas
son cosas que no se exigen.

De la mujer en la vida
es la inspiración secreta,
como pálida violeta
que no quiere ser cogida,

y que cuando se propasa
dulce perfume a exhalar,
sólo debe embalsamar
las paredes de su casa.

Pero haciendo concesiones
a este tiempo de locura,
alteraré tu blancura
con desiguales renglones

y entre firmas de valía
que guardas ya con empeño,
echa la culpa a tu dueño,
de que figure la mía.

Autor del poema: Emilia Pardo Bazán

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LA INSPIRACIÓN (FRAGMENTO)

¿Do estás, chispa sagrada,
fuerza generadora de lo bello,
que mi alma enervada
no vienes a agitar? ¿Do yace oculta
la trípode del templo?
¿Do vivirá insepulta
la pureza latina y gracia griega
y el numen delirante
de Saffo, de Simónides y Homero,
que sólo prosa y aridez contemplo,
y del carro triunfante
de la industria y progreso devorante
el seco polvo mis pupilas ciega?
¿Qué regiones alegra el claro río
en que saciar mi corazón ansio?
¿Es acaso en el rico coliseo,
de luces chispeantes,
de atmósfera pesada, embriagadora,
donde agitarse veo
blancos senos, cuajados de diamantes
como de estrellas la naciente aurora?
¿Es quizá en el paseo,
donde en muelle carroza reclinada
pasea su indolencia
tanta nula existencia
en espléndido arreo sepultada?
¿O en dorados salones,
cuando al compás de orquesta deliciosa,
del wals entre las mil oscilaciones,
sobre la blanda alfombra
se pierden las parejas a lo lejos
y copian los espejos
el pie gentil y la cintura airosa?
¡Jamás do languidece la pereza
y el hastío bosteza
tiende la inspiración su raudo vuelo;
que no en el erial, ni en el pantano
crece el lirio lozano
cuyo dulce perfume sube al cielo!
Majestuosos montes
poblados de castaños y de encinas,
lejanos horizontes
que disfumáis las áridas colinas;
cantábricas riberas
que besa gemidor el Océano,
cuyas marinas brisas
orean las poéticas laderas,
do más que en todo el bello suelo hispano
mostró Naturaleza sus sonrisas;
vosotras, fuente inagotable y pura
fuerais de inspiración al pecho mío,
mientras que aquí se agota mi fe, y
el arpa rota arrojo con cansancio y
amargura, yerto ya el corazón por el
hastío. En vano quiero concentrar
mi vida que se disipa como aroma al
viento, me faltan la energía y el
aliento, y si con la malsana
calentura del placer caprichoso y
turbulento galvanizó mi musa
decaída, y me invade de nuevo,
lacio y frío, un mortal desaliento. Es
que yace extinguida la creadora
hoguera, es que me faltan vivos
manantiales donde apagar la sed de
lo sublime, y aquí entre el oropel la
musa gime que canta en las bellezas
naturales.

Autor del poema: Emilia Pardo Bazán

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DICEN QUE NO HABLAN LAS PLANTAS

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

Autor del poema: Rosalía de Castro

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LAS CAMPANAS

Yo las amo, yo las oigo,
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido del cordero.

Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.

Y en sus notas, que van prolongándose
por los llanos y los cerros,
hay algo de candoroso,
de apacible y de halagüeño.

Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y el cielo!
¡Qué silencio en la iglesia!
¡Qué extrañeza entre los muertos!

Autor del poema: Rosalía de Castro

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PRIMAVERA AZUL

No mundo é sempre Primavera.
Sempre. Sempre.
Por moito
que queiran e que intenten
prohibila, afogala, asasinala
rexurde xoven, pura, inmaculada,
inocente, incontíbel, poderosa.

O mundo azul, Venus, Primavera,
a primeira luz que aluma
e lle dá ás cousas transparencia,
reconciliando ao home co universo.
E que fai que o noso instinto
sexa un corrente caudaloso e puro.

[...] A Primavera é azul: tal os ríos
do noso bon país.
Como as veas
nas que corre -seiva fecundante-
o noso sangue abrasado e soerguido
que berra, canta, clama ao ceo
e pide, sen máis, perpetuarse.

Autor del poema: Manuel María Fernández

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NATUREZA SENSÍBEL

As xestas teñen fala de valados,
por iso o sangue das súas veas
leva todo o amor do labrantío.

A cinza do chao tamén ten
ingratitudes churrusqueiras
e mata a todos os grilos
que atopa por entre as leiras.
Esa xesteira amarela
non leva nubes, non leva.
Tan só a trasmao dicía:
"a vaca teixa non turra...".
E a vaca teixa nas cornas
levaba presas estrelas
das que se apropiou a note
ao beber auga na fonte.
As nubes brancas bicaban
o lombo escuro das xestas
e as breixas, cos seus coitelos,
ían cortando folerpas.
A noite co seu misterio
tremelaba de friaxe.
¡E a xesteira reverquía
un sangue mouro de laxes!

Autor del poema: Manuel María Fernández

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CANCIÓN DA RÚA DO CARDENAL

Cardenal, rúa ou raíña,
de beleza sorprendente:
¡a ollada túa aloumiña
ao Monte de San Vicente!

A túa estrela sempre acerta
coas roitas da fantasía:
¡Cardenal, ancha e aberta,
que acaban na Compañía...!

Ouh Cardenal, flor das rúas
con galerías sen par
¡que teñen lembranzas túas
e non as queren contar...!

Acéndeste, ruborosa,
e brillas como un rubí,
¡Cardenal, moza xeitosa,
se oes dicir ben de ti!

Cardenal, rúa perfecta
e corazón da cidade:
¡materia de vida feita
con soños de eternidade!

Autor del poema: Manuel María Fernández

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MITO

Unha pinga de orballo,
o recendo da rosa,
a memoria dun xesto,
o tremor dunha sílaba,
permanecen no tempo,
grávanse a lume e ar
na conciencia daqueles
máis atentos e lúcidos
e fanse mito.
¡Mito!
Único símbolo posíbel
que os deuses poderosos
aceptan e comprenden.

Autor del poema: Manuel María Fernández

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SOÑOS FUXIDÍOS

Os meus febles soños melancólicos
sempre me foxen para Bretaña.
E cando voltan
traen gusto a codeso,
saramago, xesta e hidromel.
Ás veces sangran
polas feridas que lles fan
as duras espiñas das silveiras.
En ocasiós demoran moito
contemplando dolmens,
estraños petroglifos,
cruceiros e calvarios populares
ou entretéñense querendo descifrar
a forte cadencia melodiosa
do idioma bretón que ten
música de vento e cantería.
De raro en raro os soños meus
quedan pendurados nas ponlas
das abidueiras e salgueiros
en figura de néboa esfarrapada
para ollar correr os ríos
e deixarse adormecer
ao seu murmurio de gaita familiar.
Teño que ir a Rennes novamente
e escoitar o mar en Saint Maló.

Autor del poema: Manuel María Fernández

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