21 Poemas de corazón 

EL CORAZÓN ROTO

Demente está quien afirma
haber estado una hora enamorado,
mas no es que el amor así se desvanezca,
sino que, de hecho, en menos tiempo puede devorar.
¿Quién osará creerme si juro
haber sufrido un año de esta plaga?
¿Quién no se reiría de mí si yo dijera
que vi arder todo un día la pólvora de un frasco?

¡Ay, qué insignificante el corazón,
si llega a caer en manos del amor!
Cualquier otro pesar deja sitio
a otros pesares, y para sí reclama solo una parte.
Vienen hasta nosotros, pero a nosotros el Amor arrastra,
y, sin masticar, nos absorbe.
Por él, como por el infame hierro, tropas enteras caen.
Él es el esturión tirano; nuestros corazones, la morralla.

Si así no fue, ¿qué le sucedió
a mi corazón cuando te vi?
A la alcoba traje un corazón,
pero de ella emergí vacío, desolado.
Si contigo hubiera ido, sé
que a tu corazón el mío le habría enseñado
la compasión.
Pero, ¡ay!, Amor, de una herida lacerante la felicidad
se ha quebrado.

Más la Nada en Nada puede convertirse,
ni sitio alguno puede del todo vaciarse,
así, pues, pienso que aún posee mi pecho todos
esos fragmentos, aunque no estén reunidos.
Y ahora, como los espejos rotos muestran
cientos de rostros más menudos, así
los añicos de mi corazón pueden sentir agrado,
deseo y adoración,
pero después de tal Amor, jamás volverán a amar.

Autor del poema: John Donne

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EL CORAZÓN REBOSANTE

El alma traigo ebria de aroma de rosales
y del temblor extraño que dejan los caminos...
A la luz de la luna las vacas maternales
dirigen tras mi sombra sus ojos opalinos.

Pasan con sencillez hacia la cumbre,
rumiando simplemente las hierbas del vallado;
o bien bajo los árboles con clara mansedumbre
se aduermen al arrullo del aire sosegado.

Y en la quietud augusta de la noche mirífica,
como sutil caricia de trémulos pinceles,
del cielo florecido la claridad magnífica
fluye sobre la albura de sus lustrosas pieles.

Y yo discurro en paz, y solamente pienso
en la virtud sencilla que mi razón impetra;
hasta que, en elación el ánimo suspenso,
gozo la sencillez que viene y me penetra.

Sencillez de las bestias sin culpa y sin resabio;
sencillez de las aguas que apuran su corriente;
sencillez de los árboles... ¡Todo sencillo y sabio,
Señor, y todo justo, y sobrio, y reverente!

Cruzando las campiñas, tiemblo bajo la gracia
de esta bondad augusta que me llena...
¡Oh dulzura de mieles! ¡Oh grito de eficacia!
¡Oh manos que vertisteis en mi espíritu
la sagrada emoción de la noche serena!

Como el varón que sabe la voz de las mujeres
en celo, temblorosas cuando al amor incitan,
yo sé la plenitud en que todos los seres
viven de su virtud, y nada solicitan.

Para seguir viviendo la vida que me resta
haced mi voluntad templada, y fuerte y noble,
oh virginales cedros de lírica floresta,
oh próvidas campiñas, oh generoso roble.

Y haced mi corazón fuerte como vosotros
del monte en la frecuencia.
Oh dulces animales que, no sabiendo nada,
bajo la carne sabéis la antigua ciencia
de estar oyendo siempre la soledad sagrada.

Autor del poema: Porfirio Barba Jacob

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CANCIÓN DEL TIEMPO Y EL ESPACIO

El dulce niño pone el sentimiento
entre la pompa de jabón que fía
el lirio de su mano a la extensión.
El dulce niño pone el sentimiento
y el contento en la pompa de jabón.
Yo pongo el corazón —¡pongo el lamento!
entre la pompa de ilusión del día,
en la mentira azul de la extensión.
El dulce niño pone el sentimiento
y el contento. Yo pongo el corazón...

Autor del poema: Porfirio Barba Jacob

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Cerezas apiñonadas

Enviado por alheli  Seguir

Y ya está! Otro día maravilloso en que aquel muchacho no se para de su asiento. Habrá cosa más encantadora que sus manos subiendo y bajando conforme al balance de su silla?

Cosa más infantil y anhelante que aquellas inocentes sombras que marcan su rostro cuando esta frustrado? Verlo tiene la textura de un papel entretejido con rosas sonrosadas, con suaves notas de tinta azul. Como juega con aquella cadena de plata...plata? según resulta que realmente me agrada, como cae mientras se atora por su brazo y sobre su muñeca. No la traía, no. Además se a vestido, verdad es que siempre se vestía a medias. Más no se peinaba, no ¿Que le habrá dado? Que extraño...blancos sin bordar, muy blancos. Ahora que es natural pues que no los usa.

Las frutillas de tintes rojos y de cabellos morenos, se juntan en el jardín, azucaradas sus manos, con miel en sus mejillas. Apiñonadas se alzan para verlo a el y olvidar el juego. Ríen y se alborotan, los suaves tallos deladeados por el viento.

Entonces sus ojos podrían ser grises azules o de una obscuridad abrumadora y al levantarlos, cuando la sombra se aleja de ellos. Los rizos de sus cabellos de obscurecen y se aclaran; y el sol parece enamorado.

Me da miedo, se parece demasiado a mi hermano; además da terror... ha abandonado más de un corazón...
Que niños.

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A TI ÚNICA

Un poco de cielo y un poco de lago
donde pesca estrellas el grácil bambú,
y al fondo del parque, con íntimo halago,
la noche que mira como miras tú.

Florece en los lirios de tu poesía,
la cándida luna que sale del mar.
Y en flébil delirio de azul melodía,
te infunde una vaga congoja de amar.

Los dulces suspiros que tu alma perfuman,
te dan, como a ella, celeste ascensión.
La noche...tus ojos...un poco de Schumann...
y mis manos llenas de tu corazón.

Autor del poema: Leopoldo Lugones

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MIRA EN TU PROPIO CORAZÓN

Mira en tu propio corazón
porque quien mira afuera
sueña,
pero quien mira adentro
se despierta.

Autor del poema: Jane Austen

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TIENE RAÍZ

Tiene raíz la flor que yo te muestro
Plántala en tu corazón.

Autor del poema: Alejandro Jodorowsky

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QUIÉN FUERA

Estoy buscando una palabra
En el umbral de tu misterio
¿Quién fuera Alí Babá?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?

Estoy buscando una escafandra
Al pie del mar de los delirios
¿Quién fuera Jacques Costeau?
¿Quién fuera Nemo el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?

Corazón, corazón obscuro
Corazón, corazón con muros
Corazón, que se esconde
Corazón, que está dónde
Corazón, corazón en fuga
Herido de dudas de amor.

Estoy buscando melodía
Para tener como llamarte
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?

Corazón, corazón obscuro
Corazón, corazón con muros
Corazón, que se esconde
Corazón, que está dónde
Corazón, corazón en fuga
Herido de dudas de amor.

Autor del poema: Silvio Rodríguez

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CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Autor del poema: Mario Benedetti

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Las Torres...

Enviado por mayte78  Seguir

A mi me gustan, las Torres,
que modelan el viento,
hechas de corazón,
y de sentimientos...

A mi me gustan, las Torres,
de brazos abiertos,
de belleza por fuera,
y belleza por dentro...

A mi me gustan las Torres,
como eres tú,
me proteges siempre,
en este cielo azul....

A me gustan las Torres,
que modelan el viento,
hechas de corazón,
y de sentimientos....





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