13 Poemas con verso libre 

La verdad amiga de la duda. PARTE 1

Enviado por jossef  Seguir

Estoy en un mundo deserto dando paso
A una columna de preguntas desiertas
Sin sus respuestas concretas
Dando paso a una dimensión incierta
Llena con mil problemas que en mi se ensañan
En mis lemas que se sueñan
Acompandome en mis lemas
Coronandome en abstractas escenas

100.00%

votos positivos

Votos totales: 3

Comparte:

NIRVANA

sin mucha elección
y casi sin quererlo,
él era un joven
a bordo de un autobús
que cruzaba Carolina del Norte
rumbo a
algún lugar
y empezó a nevar
y el autobús paró
en un café
sobre las colinas y
los pasajeros
entraron.
él se sentó en el mostrador
con los demás,
pidió y le
trajeron su comida,
que estaba particularmente buena
lo mismo que el café.
La camarera no era
como las mujeres que él
había conocido.
No se hacía la interesante,
un humor natural emanaba
de ella.
El cocinero decía
cosas locas.
El lavacopas,
atrás,
se reía
con una risa
limpia
y placentera.
el joven miraba
la nieve a través de las
ventanas.
Quería quedarse
en ese café
para siempre.
Un curioso sentimiento
lo inundó:
que todo
era
bello
ahí,
que todo permanecería
siempre bello
ahí.
entonces el chófer
avisó a los pasajeros
que ya era tiempo de irse.
el joven
pensó, me voy a quedar
aquí, me voy a quedar aquí.
Pero
se levantó y siguió a
los otros hasta
el autobús.
Encontró su asiento
y miró el café
por la ventanilla.
el autobús arrancó,
dobló una curva,
y fue camino abajo,
alejándose de las colinas.
el joven
miraba
hacia adelante.
Los otros pasajeros
charlaban de otras cosas
leían
o
intentaban
dormir.
no se habían dado cuenta
de la magia.
el joven
puso su cabeza
contra el asiento,
cerró los ojos,
fingió
dormir.
Nada quedaba
sólo escuchar el
sonido
del motor,
el sonido de las
ruedas
en la nieve.

Autor del poema: Charles Bukowski

81.40%

votos positivos

Votos totales: 43

Comparte:

UNAS NOTAS SOBRE BACH Y HAYDN

Es una maravilla poner la radio
a poco volumen
a las 4.30 de la madrugada
en un edificio de apartamentos
y oír a Haydn
mientras a través de la persiana
no se ve más que la noche cerrada
hermosa y tranquila
como una flor.
Y con eso
algo de beber,
claro,
un pitillo,
la estufa encendida,
y Haydn sonando.
Quizá sólo 35 personas
en una ciudad de millones escuchan
igual que tú escuchas ahora,
mirando las paredes,
fumando en silencio,
sin odiar nada,
sin ansiar nada,
existiendo como el mercurio.
Escuchas la música de un muerto
a las 4.30 de la madrugada,
sólo que no estás muerto de veras
mientras el humo del cigarrillo asciende ensortijado,
no estás muerto de veras,
y todo es mágico,
esta delicia de sonido
en Los Ángeles,
aunque de pronto una sirena asalta el aire.
Algún lío, asesinato, robo, muerte…
Pero Haydn continúa
y tú escuchas,
una de las mejores madrugadas de tu vida,
como algunas cuando eras joven,
con una estúpida fiambrera
y ojos de sueño, en el primer autobús hacia los apartaderos,
para limpiar las ventanas y los costados de los trenes
con un cepillo y cera abrillantadora,
pero consciente
en todo momento
de que pondrías toda la carne en el asador.
Y ahora que ya la has puesto,
aún vivo,
pobre pero fuerte,
conoces a Haydn a las 4.30 de la madrugada
del único modo que se le puede conocer,
con las persianas echadas
y la noche cerrada
el cigarrillo,
y en las manos este bolígrafo,
escribiendo en una libreta
(a estas horas mi máquina de escribir
aullaría como un oso violado)
y
ahora,
de algún modo
bien encaminado,
tranquilo y al abrigo,
por fin,
mientras Haydn termina,
y entonces una voz me dice
dónde encontrar huevos con beicon,
zumo de naranja, tostadas, café,
esta misma mañana
por un precio adecuado.
y me cae bien este tipo
por decírmelo.
Después de Haydn
siento deseos de vestirme
y salir en busca de la camarera
comer huevos con beicon
y llevarme la taza de café a los labios,
pero me distraigo:
la voz me dice que Bach
viene a continuación. Concierto de Brandeburgo número 2,
en fa mayor.
así que voy a la cocina por
otra lata de cerveza.
Ojalá esta noche nunca amanezca
como, al cabo, alguna no amanecerá,
aunque supongo que hoy llegará la mañana,
con sus malos modales:
los coches embotellados en las autovías,
rostros asquerosos como excrementos flotando en el retrete,
vidas atrapadas, amor menos que hermoso,
y salgo
bien encaminado
con una lata fría de cerveza en la mano
mientras Bach comienza
y
esta buena noche
sigue por todas partes.

Autor del poema: Charles Bukowski

81.03%

votos positivos

Votos totales: 58

Comparte:

UN PATIO

Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.

Autor del poema: Jorge Luis Borges

80.89%

votos positivos

Votos totales: 450

Comparte:

COMO TÚ

Mujeres como tú
son las que consiguen
que se declaren
las guerras
y que algún general
que otro
llegue incluso
a escuchar
el silbido
de las balas.

Autor del poema: Karmelo Iribarren

79.66%

votos positivos

Votos totales: 118

Comparte:

VALIÓ LA PENA

Caminos angostos
atravesados
piedras enormes
saltadas
calor, frío y lluvia
capeados
y soledad
vencida

todo
valió la pena
para llegar hasta ti

Autor del poema: Koldo Fierro

75.56%

votos positivos

Votos totales: 45

Comparte:

ZAPATOS

Cuando eres joven
un par
de zapatos
femeninos
de tacón alto
inmóviles
solitarios
en el ropero
pueden encender
tus huesos;
cuando estás viejo
son solo
un par de zapatos
sin
nadie
en ellos
y
nada más.

Autor del poema: Charles Bukowski

75.56%

votos positivos

Votos totales: 45

Comparte:

AL COMENZAR MIS ESTUDIOS

Al comenzar mis estudios, el primer paso me agradó mucho,
El mero hecho consciente, las formas, el poder moverme,
El menor insecto o animal, los sentidos, la vista, el amor,
El primer paso me dominó y tanto me agradó
Que me costó proseguir y si me detuve fue
Porque quise detenerme allí, holgazaneando para cantar
eso en mis extasiados cantos.

Autor del poema: Walt Whitman

72.34%

votos positivos

Votos totales: 47

Comparte:

AL CALOR DE UN ÁNGEL

Tengo los mismos años que vivió García Lorca
dos más que Maiakovski
cuatro encima de Bécquer
trece menos que Rilke.
Un año más que Whitman cantándose a sí mismo.

Sigo aquí. Mi papel
de testigo me sigue complaciendo.

Podría entonar antífonas solemnes.
Decir: cosecha,
sangre,
fuerza,
cosmos,
patria.

Me habían dicho que un día sería grande.
Pero de estas cenizas nadie me había hablado.
No morir. ¿Cómo se hace?
¿Con honra? ¿Con ejemplo?
¿Con la imaginación?
¿Con la memoria?

Quiero estar a tu lado entre los cisnes.
Nunca cerrar los ojos. Recordarte.
Que me abrace tu nombre.

Que tu sal en mi pecho
no haya cárcel ni enfermedad ni reyes
capaces de robármela.

Autor del poema: Raquel Lanseros

71.01%

votos positivos

Votos totales: 169

Comparte:

DÉJAME, PENSAMIENTO, DÉJAME

Déjame, pensamiento, déjame,
mañana seré tuyo,
volveré a ser tu presa.
Pero hoy,
mientras la luz araña en los árboles y pide
una oportunidad,
quiero que me recoja la inútil primavera.

A la casa del frío
regresaré mañana, cuando el tiempo
exponga sus razones
y el corazón pregunte
lo que falta por ver,
cuántos latidos
pueden quedarle para detenerse.

Autor del poema: Luis García Montero

68.21%

votos positivos

Votos totales: 195

Comparte:

Desde el 1 hasta el 10 de un total de 13 Poemas con verso libre

Añade tus comentarios