Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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 TOP50 Usuarios TOP50 Yavendrás

EL ALMA DESCANSA CUANDO ECHA SUS...

El alma descansa cuando echa sus lágrimas; y el dolor se satisface con su llanto.

Autor del poema: Ovidio

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SAUDADE

Estoy solo en el último tramo de la ausencia
y el dolor hace horizonte en mi demencia.

Allá lejos,
el panorama maldito.

¡Yo abandoné la Confederación sonora de su carne!
Sore todo su voz,
hecha pedazos
entre los tubos de la música!

En el jardín interdicto
-azoro unánime-
el auditorio congelado de la luna.

Su recuerdo es sólo una resonancia
entre la arquitectura del insomnio.

¡Dios mío,
tengo las manos llenas de sangre!

Y los aviones,
pájaros de estos climas estéticos,
no escribirán su nombre
en el agua del cielo.

Autor del poema: Manuel Maples Arce

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A CARMEN

Menos bella que tu, Carmela mía,
Vaya esa flor a ornar tu cabellera;
Yo misma la he cogido en la pradera
Y cariñosa mi alma te la envía.
Cuando seca y marchita caiga un día
No la arrojes, por Dios, a la ribera:
Guárdala cual memoria lisonjera
De la dulce amistad que nos unía.

Autor del poema: Dolores Veintimilla

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TEMO TUS BESOS

Temo tus besos, gentil doncella.
Tú no necesitas temer los míos;
Mi espíritu abrumado en el vacío,
No puede atormentar el tuyo.

Temo tu porte, tus gestos, tu razón.
Tú no necesitas temer los míos;
Es inocente la devoción y el sentido
con los que te adora mi corazón.

Autor del poema: Percy Bysshe Shelley

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LA ZORRA Y LAS UVAS

Es voz común que a más del mediodía,
en ayunas la Zorra iba cazando;
halla una parra, quédase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
Causábala mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras,
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la Zorra dijo:
«No las quiero comer. No están maduras.»
No por eso te muestres impaciente,
si se te frustra, Fabio, algún intento:
aplica bien el cuento,
y di: No están maduras, frescamente.

Autor del poema: Félix María Samaniego

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CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...
(Montaigne)


Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Autor del poema: Porfirio Barba Jacob

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INVENCIONES

A través del color y la alegría
Hemos caminado
Déjanos ahora descansar
En esta tierra silenciosa
El atardecer cae en los valles
Se oscurece el aire
Dos aves aún ascienden
Soñando en lo lejano
Pronto será tiempo de reposo
Y no equivocaremos el camino
En esta soledad
Oh paz tan largo deseada
Tan honda en el crepúsculo
Cansados ya de errar
Quizás sea la muerte así

Autor del poema: Luis Hernández

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NOCHE

Las tinieblas escuchan
el clamor del abismo,
la tremenda garganta
del dolor infinito.

Y se enternecen más
sobre los precipicios;
oscuridades anchas
bajo las que vivimos,

aires negros que son
montañas de suspiros,
blandos como el aliento
de los recién nacidos.

Consoladora noche,
y madre que es toda oídos,
para las quejas hondas,
para los altos gritos.

Autor del poema: Manuel Altolaguirre

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AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE (Fragmento)

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Autor del poema: Francisco de Quevedo

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CUANDO DE NUESTRO AMOR

Cuando de nuestro amor
la llama apasionada
dentro tu pecho amante
contemples extinguida
ya que solo por ti la vida me es amada
el día en que me faltes
me arrancaré la vida
Porque mi pensamiento
lleno de este cariño
que en una hora feliz
me hiciera esclavo tuyo
lejos de tus pupilas
es triste como un niño
que se duerme soñando
en tu acento de arrullo

Para envolverte en besos
quisiera ser el viento
y quisiera ser todo
lo que tu mano toca
ser tu sonrisa
ser hasta tu mismo aliento
para poder estar mas cerca de tu boca

Vivo de tus palabras y eternamente espero
llamarte mía
como quien espera un tesoro
lejos de ti comprendo
lo mucho que te quiero
y besando tus cartas
ingenuamente te lloro

Perdona si no tengo
palabras con que pueda
decirte la inefable
pasión que me devora
para expresar mi amor
solamente me queda
rasgarme el pecho
amada y en tus manos de seda
dejar mi palpitante
corazón que te adora

Autor del poema: Medardo Ángel Silva

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