Poemas
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DE LA FORTUNA
¿Con qué rimas jamás o con qué versos
Cantaré yo el reino de Fortuna
y sus casos prósperos y adversos
y cómo, injuriosa e importuna
según por nosotros es aquí juzgada,
bajo su trono todo el mundo aúna?
Temer, Juan Bautista, tú no puedes
ni debes en modo alguno tener miedo
a otras heridas que a los golpes suyos,
porque esta voluble criatura
frecuentemente con más fuerza oponerse suele
allí donde ve que naturaleza más fuerza tiene.
Su potencia natural a todos toma,
su reino siempre es violento
si virtud superior no la doma.
Por eso te ruego que estés dispuesto
a considerar un poco estos míos versos
por si tienen algo digno de ti dentro.
Y ella, diosa cruel, vuelva entretanto
hacia mí sus ojos feroces y lea
lo que ahora de ella y de su reino canto.
Y aunque en lo alto a todos presida,
gobierne y reine impetuosamente,
a quien de su estado se atreve a cantar vea.
Ella por muchos es dicha omnipotente
porque todo el que a esta vida viene
tarde o temprano su fuerza siente.
Frecuentemente a los buenos bajo su pie tiene,
a los deshonestos ensalza y, si acaso te promete
cosa alguna, jamás te la mantiene.
En desbarajuste reinos y Estados mete,
según a ella parece, y a los justos priva
del bien que a los injustos pródiga cede.
Esta inconstante y móvil diosa
a los indignos frecuentemente sobre un trono pone
a donde quien digno es jamás asciende.
Ella el tiempo a su manera dispone:
ella nos ensalza, ella nos deshace
sin piedad, sin ley y sin razones;
tampoco favorecer a uno siempre le place
en todo momento ni por siempre jamás oprime
a quien en el fondo de su rueda yace.
De quién fue hija o de qué semen
nació, no se sabe; mas se sabe de cierto
que hasta Júpiter su potencia teme.
En un palacio por todas partes abierto
se halla su reino y a nadie priva
de entrar en él, pero es el salir incierto.
Todo el mundo de alrededor allí se acoge
deseoso de ver cosas nuevas,
lleno de ambición y lleno de apetencias.
Ella mora sobre la cima, donde
su vista a todos hombres llega,
pero al poco tiempo la revuelve y mueve.
Dos rostros tiene esta antigua maga,
uno fiero y el otro suave, y mientras gira
o no te ve o te ruega o te amenaza.
A quien quiere entrar benigna escucha,
mas con quien luego quiere salir se irrita
y muchas veces el camino de partida quita.
Dentro, tantas ruedas allí giran
cuanto diverso es el ascenso a aquellas cosas
donde todo el que vive pone su mira.
Suspiros, blasfemias y palabras injuriosas
se oye por todas partes usar a aquellas gentes
que en el interior de su reino Fortuna aloja;
y cuanto más ricos son y más potentes,
tanta más descortesía en ellos se percibe,
tanto menos de su bien son cognoscentes:
porque todo aquel mal que nos adviene
se imputa a ella y si algún bien el hombre encuentra
por virtud propia suya tenerlo cree.
Entre aquella muchedumbre variada y nueva
de compañeros de servidumbre que el lugar encierra
Audacia y Juventud dan mejor pruebla;
se ve el Temor allí, postrado en tierra,
tan de dudas lleno que no hace nada:
después Penitencia y Envidia le hacen guerra;
sólo allí la Oportunidad se regodea
y va bromeando en torno de las ruedas,
cual desgreñada y cándida muchacha.
Y las ruedas giran siempre, noche y día,
porque el Cielo quiere —y a él no se contrasta—
que Ocio y Necesidad girar les hagan;
la una compone el mundo y el otro lo gasta.
Se ve en todo tiempo y en cada hora
cuánto vale Paciencia y cúanto basta.
Usura y Fraude gozan en tropel,
poderosas y ricas, y entre estas consortes
está Liberalidad desgarrada y rota.
Se ve, sentados sobre las puertas
que jamás, como se ha dicho, están cerradas,
sin ojos y sin orejas, al Caso y a la Suerte.
Poder, Honor, Salud y Riqueza
son el premio; como pena y dolor
Servidumbre, Infamia, Enfermedad, Pobreza;
Fortuna ese su rabioso furor
muestra con esta última familia,
dando la otra a quien ella concede su amor.
Con mejor suerte se aconseja,
entre todos aquellos que aquel lugar encierra,
quien rueda a su valor conforme apresa,
porque los humores que actuar te hacen,
—según concuerden o no con ella—
son causa de tu daño y de tu bien;
no te puedes, sin embargo, fiar de ella
ni creer evitar su fiera mordedura,
sus duros golpes impetuosos y feos:
porque mientras te ves llevado por el dorso
de la rueda, a la sazón feliz y buena,
suele cambiar a veces en mitad de la carrera
y, no pudiendo cambiar tú de persona
ni dejar el orden de que el Cielo te dota,
en el medio del camino te abandona.
Por eso, si esto se comprende y piensa,
feliz sería siempre y contento
quien pudiera saltar de rueda en rueda;
mas como este poder nos es negado
por oculta virtud que nos gobierna,
con su curso se muta nuestro estado.
No hay en el mundo cosa alguna eterna;
Fortuna lo quiere así y se alardea
a fin de que su poder más se discierna.
Por eso es preciso tomarla por estrella
y, cuanto nos es posible, en cada hora
acomodarse a las variaciones de ella.
Todo ese reino suyo, dentro y fuera,
historiado se ve con las pinturas
de aquellos triunfos de que más se precia.
En primer lugar coloreado y teñido
se ve cómo antaño bajo Egipto
el mundo estuvo subyugado y vencido,
y cómo mucho tiempo estuvo unido
con larga paz y cómo allí estuvo
lo bello que naturaleza ha escrito.
Se ve después a los asirios ascender
al alto Imperio, cuando ella ya no quiso
aquel de Egipto durante más tiempo mantener;
luego cómo a los medos se volvió ufana,
de los medos a los persas; y la testa de los griegos
ornó con el honor que a los persas arrebata.
Se ve allí Menfis y Tebas vencidas,
Babilonia, Troya y Cartago; con ellas
Jerusalén, Atenas, Esparta y Roma:
allí se muestra cuánto fueron bellas,
altas, ricas, poderosas y cómo al final
Fortuna a sus enemigos las dio en presa;
se ve allí las obras altas y divinas
del Imperio romano y luego cómo todo
el mundo se hundió con sus propias ruinas.
LA VIDA ES
La vida es
aquello
que te va sucediendo
mientras te empeñas en
hacer
otros planes.
NUNCA SABREMOS
Nunca sabremos
todo lo bueno que una
simple sonrisa
puede llegar a hacer.
EL MOMENTO MÁS PELIGROSO
El momento más peligroso
llega con la victoria.
SI AYUDO A UNA SOLA PERSONA
Si ayudo a una sola persona
a tener esperanza,
no habré vivido en vano.
FUTURO
Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!)
soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era la llama al viento...
Vagó, sensual y triste, por las islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, su fuerza... Y era una llama al viento.
De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue sabio en sus abismos, y humilde, humilde, humilde,
porque no es nada una llamita al viento.
Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...
Era una llama al viento y el viento la apagó.
GUAYAMESA
Suave como los tallos del papiro,
con una vaga irradiación de fresa
es tu talle de egipcia, en el que admiro
toda la majestad de una princesa.
El ensueño y el mar, en el zafiro
de tus ojos, se tiñen Guayamesa;
y como turquesino es el suspiro,
en tus ojos se baña de turquesa.
Cabellera auroral y frente blanca
donde el pudor alguna vez se estanca...
cuando tu cabellera rizos llueve.
Al caer en tu frente ese tesoro,
urde un desborde de flamante oro
sobre un albino témpano de nieve.
SOY UN VAGABUNDO SOLITARIO
Soy un vagabundo solitario
Sin familia ni amigos.
Allí donde podría empezar la vida de cualquiera,
Es exactamente donde acaba la mía.
He probado suerte en el soborno,
El chantaje y el fraude,
Y he cumplido condenas por todo
Menos por pedir en la calle.
Hubo un tiempo en que yo era un hombre
próspero,
No me faltaba de nada,
Tenía oro de catorce quilates en la boca
Y seda en mis espaldas,
Pero no confié en mi hermano,
Le hice caer en desgracia,
Y esa fue la causa de mis desdichas.
Lo que me llevó a desaparecer deshonrado.
Amables señores y amables caballeros,
Pronto me habré ido,
Pero sólo déjenme que les advierta una cosa
Antes de seguir mi camino,
Cuiden de estar libres de mezquinas envidias
Y no se guíen por el código de nadie,
Y guárdense sus juicios para ustedes mismos
O acabarán donde yo.
SOY UN FRACASO
le puse el seguro a la puerta del auto
y al levantar la mirada vi a este tipo
caminando hacia mí
se parecía a Peter mi viejo amigo
pero no era Peter
era un hombre demacrado
en jeans y camisa azul de trabajo
y me dijo:
“oye, mi esposa y yo
necesitamos algo para comer,
morimos de hambre”
Miré detrás de él
y ahí estaba
su mujer
que me miró con ojos a punto
de lágrima.
Le di un billete de cinco.
“¡Te amo, hombre!”, gritó,
“No me lo gastaré en bebida”.
“¿Por qué no?”, le contesté,
“Es lo que yo haría…”
Me alejé para entrar a un edificio
arreglé unos cuantos asuntos
salí
regresé al auto
como siempre
pensando
si hice lo correcto
o si fui víctima de un engaño.
mientras conducía
recordé mis años
de miseria
hambriento más allá de cualquier arreglo
nunca pedí a nadie
un centavo.
esa noche, después de unos tragos,
le expliqué a la mujer con la que vivía
lo mucho que daba dinero a vagabundos
pero que yo
en los tiempos más obscuros
de hambre en mi vida
me negué a pedir nada a nadie.
“lo que pasa es que ni para eso
servías”, dijo ella.
A DESTIEMPO
Me enamoré de una canción,
y era de carne y hueso,
me enamoré de una chica que no sólo era carne,
si no que también era seso
"ME ENAMORÉ"...
me enamoré de su beso, de su cuerpo y de su sexo
¡SI!...¡SI!...¡SI!...me enamoré
me enamoré de su verso...me enamoré de su peso...
de su cielo y de su infierno
de su vuelo y de su suelo
de su: ¡ME VOY!...y pues claro, yo también me vengo
me enamoré, joder que si me enamoré
me enamoré, pero creo que me enamoré a destiempo,
porque... cuando me desperté... todo era un sueño
me volví a enamorar, pero...
TÚ HABÍAS MUERTO
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