Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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 TOP50 Usuarios TOP50 Yavendrás

SOLO LA TIERRA

Por todos los astros lleva el sueño
pero sólo en la tierra despertamos.

Dormidos flotamos en el éter,
nos arrastran las naves invisibles
hacia mundos remotos
pero sólo en la tierra abren los párpados.

La tierra amada día tras día,
maravillosa, errante,
que trae el sol al hombre de tan lejos
y lo prodiga en nuestras casas.

Siempre seré fiel a la noche
y al fuego de todas sus estrellas
pero miradas desde aquí,
no podría irme, no sé habitar otro paisaje.
Ni con la muerte dejaría
que mis cenizas salgan de sus campos.
La tierra es el único planeta
que prefiere los hombres a los ángeles.

Más que el silencio de la tumba
temo la hora de resurrección:
demasiado terrible
es despertar mañana en otra parte.

Autor del poema: Eugenio Montejo

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CON PAUSADOS VAIVENES

Con pausados vaivenes refrescando el estío,
la palmera engalana la silente llanura;
y en su lánguido ensueño, solitaria murmura
ante el sol moribundo sus congojas al río.

Encendida en el lampo que arrebola el vacío,
presintiendo las sombras, desfallece en la altura;
y sus flecos suspiran un rumor de ternura
cuando vienen las garzas por el cielo sombrío.

Naufragada en la niebla, sobre el turbio paisaje
la estremecen los besos de la brisa errabunda;
y al morir en sus frondas el lejano celaje,

se abandona al silencio de las noches más bellas,
y en el diáfano azogue de la linfa profunda
resplandece cargada de racimos de estrellas.

Autor del poema: José Eustasio Rivera

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ABUELO, EN LA NOCHE

Esta es la casa que he perdido
habito en ella en sueños
y no quisiera hablar de ella después que todo ha sido consumado.

Mis hijos han edificado sus casas en Babilonia
y yo atravieso el desierto para pasar veladas con ellos
escuchando afuera, al borde de la puerta impotente
el ruidoso río de automóviles que filtra sus aguas turbias en el umbral.

Hablamos de esto y de lo otro en la apretada salita
como conspiradores bajo el sofocante
y ordenado itinerario de los relojes
porque todos trabajan, duramente,
invirtiendo su vida en el negocio de perderla
y llegan llenos de cifras como los carpinteros de virutas
fatigados de información. Entonces, si yo recuerdo
si fácilmente caigo en las viejas historias
si abro para ellos las puertas de la casa
abren los ojos y me reconfortan con su alegría
-piensan tal vez que es posible el retorno-
porque ellos vivieron, ellos nacieron y se criaron
en la casa que perdimos
en la vieja casa grande junto al río
donde yo vuelvo ahora
donde yo vuelvo siempre
apenas cae un poco de sueño en mis ojos vacíos. ​

Autor del poema: Pablo Antonio Cuadra

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MELENA DE PELO TIESO

Melena de pelo tieso
por travieso.
Una pelota de ping-pong
en la nariz
y me sonríe desdentado
de feliz.
Las orejas despegadas
-como alas-.
Las botas,
grandes y rotas.
Y en la punta del sombrero
un pompón de terciopelo.
Pantalón corto,
chaqueta larga,
y un lazo como una hélice
de corbata.
Lleva llenos los bolsillos
de chistes y chascarrillos.
Además de payaso
es músico y poeta,
después de decir versos
toca la trompeta.
ya es tu amigo.
El importante señor payaso
se pone triste
si no le haces caso.

Autor del poema: Gloria Fuertes

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XIII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay!, pensé, ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga "¡Levántate y anda!"

Autor del poema: Gustavo Adolfo Bécquer

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RETRATO DEL POETA ADOLESCENTE

Un paquete de tabaco,
un libro de poemas,
cuarenta duros
para tomar unas cervezas...

Poca cosa, es verdad:
pero para mí
era suficiente.

Y entonces aparecieron las mujeres.

Autor del poema: Karmelo Iribarren

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UNAS NOTAS SOBRE BACH Y HAYDN

Es una maravilla poner la radio
a poco volumen
a las 4.30 de la madrugada
en un edificio de apartamentos
y oír a Haydn
mientras a través de la persiana
no se ve más que la noche cerrada
hermosa y tranquila
como una flor.
Y con eso
algo de beber,
claro,
un pitillo,
la estufa encendida,
y Haydn sonando.
Quizá sólo 35 personas
en una ciudad de millones escuchan
igual que tú escuchas ahora,
mirando las paredes,
fumando en silencio,
sin odiar nada,
sin ansiar nada,
existiendo como el mercurio.
Escuchas la música de un muerto
a las 4.30 de la madrugada,
sólo que no estás muerto de veras
mientras el humo del cigarrillo asciende ensortijado,
no estás muerto de veras,
y todo es mágico,
esta delicia de sonido
en Los Ángeles,
aunque de pronto una sirena asalta el aire.
Algún lío, asesinato, robo, muerte…
Pero Haydn continúa
y tú escuchas,
una de las mejores madrugadas de tu vida,
como algunas cuando eras joven,
con una estúpida fiambrera
y ojos de sueño, en el primer autobús hacia los apartaderos,
para limpiar las ventanas y los costados de los trenes
con un cepillo y cera abrillantadora,
pero consciente
en todo momento
de que pondrías toda la carne en el asador.
Y ahora que ya la has puesto,
aún vivo,
pobre pero fuerte,
conoces a Haydn a las 4.30 de la madrugada
del único modo que se le puede conocer,
con las persianas echadas
y la noche cerrada
el cigarrillo,
y en las manos este bolígrafo,
escribiendo en una libreta
(a estas horas mi máquina de escribir
aullaría como un oso violado)
y
ahora,
de algún modo
bien encaminado,
tranquilo y al abrigo,
por fin,
mientras Haydn termina,
y entonces una voz me dice
dónde encontrar huevos con beicon,
zumo de naranja, tostadas, café,
esta misma mañana
por un precio adecuado.
y me cae bien este tipo
por decírmelo.
Después de Haydn
siento deseos de vestirme
y salir en busca de la camarera
comer huevos con beicon
y llevarme la taza de café a los labios,
pero me distraigo:
la voz me dice que Bach
viene a continuación. Concierto de Brandeburgo número 2,
en fa mayor.
así que voy a la cocina por
otra lata de cerveza.
Ojalá esta noche nunca amanezca
como, al cabo, alguna no amanecerá,
aunque supongo que hoy llegará la mañana,
con sus malos modales:
los coches embotellados en las autovías,
rostros asquerosos como excrementos flotando en el retrete,
vidas atrapadas, amor menos que hermoso,
y salgo
bien encaminado
con una lata fría de cerveza en la mano
mientras Bach comienza
y
esta buena noche
sigue por todas partes.

Autor del poema: Charles Bukowski

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QUÉ BONITA

Qué bonita es la mañana
a tu lado
qué bonita la tarde mientras jugamos
a querernos
qué bonita es la noche
con tus besos
qué bonita la madrugada
con mi alma enamorada
qué bonita
la mañana siguiente
con tus caricias
y que bonita la idea
de seguir así mientras vivamos.

Autor del poema: Jorge Javier Roque

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LA LENTA MÁQUINA DEL DESAMOR...

La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.

Autor del poema: Julio Cortázar

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SOBRE LA ARENA

Sobre la arena
escritura de pájaros:
memorias del viento.

Autor del poema: Octavio Paz

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