Poemas
Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!
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PRELUDIO DE SOLEDAD
Vagaré bajo la sombra y las estrellas
que conocen mi frente y sus desvelos,
contaré como pétalos sus rayos
sin pedir al azar su vaticinio.
Quiero con mis pisadas
recorrer hacia atrás,
horas que se quedaron extasiadas
en el reloj que el sol eternizaba,
y repetir: ¡Dios mío! ¡Cuántos nombres!
Criaturas, norte, sur, sólo viento y ceniza,
ebrios itinerarios que extraviaron mis brújulas.
Hay algo indefinible entre el follaje,
un olor de mujer que no regresa.
Ya las palabras no tienen el deleite del labio,
se borran en el aire como saetas de humo,
caen en la hojarasca
ajenas a su rumbo y su herida.
En una escondida copa,
el alma ha guardado todas las caricias
y cuando la luna me alarga los brazos
por sobre los senderos
y no encuentro a nadie vivo
acerco sus bordes a mi sed.
Sin olvidar que un gran silencio
soporta otros silencios,
y así se levanta la torre
donde habitó la soledad.
A LA MASACRE DE LOS WALDENSES EN EL PIAMONTE
Venga, Señor, los muertos que en despojos
yacen dispersos en el frío alpino,
pues fieles a un mandato tan divino
heredaron del padre los hinojos.
No olvides que sus vidas, hoy abrojos,
antes fueron rebaño peregrino;
piamontesa crueldad les dio destino,
madres e hijos en gemidos rojos.
Los valles entre riscos permanezcan
alzándose hasta el cielo. El sacrificio
sobre el ítalo suelo en que halla abrigo
triple tirano, y de ellos miles crezcan
que haciendo de su sangre beneficio,
expulsen al idólatra enemigo.
ENTRE AMIGOS
Un epílogo
1
Hermoso es compartir el silencio,
más hermoso es compartir la risa —
tumbado sobre el musgo a la sombra del haya,
bajo un cielo de seda
reír alegre entre amigos
dejando ver los blancos dientes.
Si lo hice bien, callemos,
si lo hice mal, riamos,
y hagámoslo siempre peor,
hagámoslo peor, y maliciosos riamos
hasta ascender a nuestra sepultura.
¡Amigos! ¡Sí! ¿Así ha de suceder?
Hasta la vista. ¡Amén!
2
¡Ni disculpas, ni perdón!
¡Envidiad alegres, cordialmente libres,
el tono, el corazón y la hospitalidad
de este libro tan poco razonable!
Creedme, amigos, ¡no para ser maldita
me fue concedida mi sinrazón!
Lo que yo encuentro, lo que yo busco,
¿estaba ya en algún libro?
¡Honrad en mí la secta de los locos!
¡Aprended de este libro enloquecido
cómo la razón — «entra en razón»!
Ea, amigos, ¿ha de suceder?
Hasta la vista. ¡Amén!
EL BARCO PENSATIVO
En la sonante playa, con ímpetu afanoso
y movimiento vivo,
tiende sus velas tristes al viento poderoso
el barco pensativo.
Es el hombre. Sus sueños, como marinos graves
van en callada tropa;
mujeres siempre bellas y trémulas como aves
se sientan en la popa.
La incógnita esperanza, petrel de largo vuelo,
en los mástiles ronda
y un coro de recuerdos, coronados de cielo,
se alejan sobre la onda.
Vienen del puente voces, se ordena y se trabaja
bajo las ciudadelas
estáticas de éter; mientras el viento ultraja
el telón de las velas.
El sol imprime exámetros de plata en las espumas,
en el azul se lanza
una ciudad de luces y de brumas;
el horizonte danza.
Y el Capitán, en tanto que la visión celeste
de la hora se disipa,
se acerca a una alta verga y ve alejarse al Este
el humo de su pipa.
OJALÁ SEA MENTIRA
¡Ojalá sea mentira ese rumor que corre sobre el río
donde peces de plata mueren sin ser pescados!
¡Ojalá sea mentira esa bola
de anhídrido carbónico
que pende bajo el cielo de Madrid!
¡Ojalá sea verdad esa mentira del vidente
que anuncia una tormenta de amor
que acabará con la mala uva...!
PASAN LAS NUBES...
Pasan las nubes
y el cielo queda limpio
de toda culpa
EL JARDÍN
La manga arrugada
del repollo,
la campana hueca
del pimiento,
la cebolla laqueada.
Remolachas, borraja, tomates.
Chauchas.
Entré y puse todo
sobre la mesa: cebollines, perejil, eneldo,
el zapallito como una luna pálida,
las arvejas con sus zapatos de seda, el maíz
hermoso que la lluvia empapó.
CARTAS A UNA DESCONOCIDA
Cuando pasen los años, cuando pasen
los años y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía; cuando pasen los años
y yo sólo sea un hombre que amó,
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,
un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!
TANTO MONTA
Te dirán
que vales
lo que eres
y no lo que tienes.
Y tendrán
razón:
sin dinero
es cuando vales
exactamente
lo que eres:
nada.
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