Poemas
Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!
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A LA MUERTE
Muerte, mi Señora y Dueña Muerte,
Tu abrazo, ¡debe ser tan bueno!
Lánguido y dulce como un dulce lazo
Y como una raíz, sereno y fuerte.
No hay mal que no sane o no conforte
Tu mano que nos guía paso a paso,
En ti, dentro de ti, en tu regazo
No hay triste destino ni mala suerte.
Doña Muerte de los ojos de terciopelo,
¡Cierra mis ojos que ya todo lo vieron!
¡Sujeta mis alas que ya volaron tanto!
Vine de la Moirama, soy hija de rey,
Mal hada me encantó y aquí quedé
A tu espera... ¡quiebra el encantamiento!
RECLINAS LA CARA EN LA MELANCOLÍA
Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes
a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, mas también
sobre las dunas fue la exaltación
No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es
donde toda la música es ave.
INSOLADA
En una casa campesina había
una doncella que tenía
los diecisiete años de amor, y era tan bella
que decían de ella:
«Es una moza como un sol.»
Ella bien sabía
el parentesco que con él tenía:
porque cada mañana,
de par en par abierta la ventana,
con su fuego ambarino y mañanero
le llenaba su cuarto por entero,
y ella, toda desnuda, con delicia,
se entregaba al fulgor de su caricia.
De tanto darse a estas tan dulces mañas,
el sol se le quedaba en las entrañas
y bien pronto sentía
un ardor que en su seno se movía.
«Adiós los míos y mi casa amada:
me voy al mundo, por la luz preñada.»
Abandonada y sin hogar
por la comarca comenzó a vagar.
Alegre como un pájaro volando,
iba sola cantando:
«Yo me soy la alborada,
pues llevo dentro el sol y soy rosada,
mis cabellos rojean,
mis ojos centellean,
mis labios bermejean,
llevo en frente y mejillas su color
y en el pecho su ardor:
toda yo soy claror contra claror.»
La gente que la oía
se paraba admirada y la seguía:
la seguía por el llano y la montaña
para escucharle su canción extraña,
que poco a poco la iba embelleciendo.
Que su hermosura era cabal sintiendo,
dijo: «Mi hora ha llegado.»
No canto más y, hallándola a su lado,
entró en una cabaña que allí había.
La gente que en aquel entorno estaba
sólo veía un resplandor y oía
los gritos de dolor que ella lanzaba.
Las grietas de la puerta, de repente
lucieron como estrellas fuertemente.
En seguida se alzó una llamarada,
toda la gente huyó de allí aterrada,
y en la gran soledad sólo quedaba
un niño igual que el sol, que caminaba
y decía, subiendo por la sierra:
«Vengo a juntar al cielo con la tierra...»
MENOS
menos
siempre menos
espero
suave
atento
late
uno dos
uno dos
late
atento
silencio
HACER EL AMOR CON OTRO
Amanecer con él
A mi costado no es igual que estar contigo
No es que esté mal, ni hablar
Pero le falta madurar, es casi un niño
Blanco como el yogurt
Sin ese toro que tu llevas en el pecho
Fragilidad de flor
Nada que ver con mi perverso favorito
Sin tus uñas arañándome la espalda
Sin tus manos que me estrujan todo cambia
Sin tu lengua envenenado mi garganta
Sin tus dientes que torturan y endulzan yo no siento nada
Hacer el amor con otro, no no no
No es la misma cosa, no hay estrellas de color rosa
No destilan los poros del cuerpo
Ambrosía salpicada de te quieros
Hacer el amor con otro, no no no
Es como no hacer nada, falta fuego en la mirada
Falta dar el alma en cada beso
Y sentir que puedes alcanzar el cielo
Quise olvidarte con él
Quise vengar todas tus infidelidades
Y me salió tan mal
Que hasta me cuesta respirar su mismo aire
Los mechones de tu pelo negro crespo
Tus caderas afiladas y escurridas
Esa barba que raspaba como lija
Y tu sonrisa retorcida son lo mejor que hay en mi vida
Hacer el amor con otro, no no no
No es la misma cosa, no hay estrellas de color rosa
No destilan los poros del cuerpo
Ambrosía salpicada de te quieros
Hacer el amor con otro, no no no
Es como no hacer nada, falta fuego en la mirada
Falta dar el alma en cada beso
Y sentir que puedes alcanzar el cielo
CUANDO UN HOMBRE TE ENAMORA
(ALEJANDRA GUZMÁN)
No es cosa de juego
Lo que vengo a decirte mujer
Y es que al fin descubrí la verdad
Es cruda pero aquí está
(GLORIA TREVI)
Adivino quién eres
Hace tiempo que no estamos bien
Y quizás esto rompa mi vida
Pero prefiero saber
¿Cuánto llevas tú con él?
(ALEJANDRA)
Y es que cuando un hombre te enamora
(GLORIA)
Te ciega
(ALEJANDRA)
Te amarra a su voluntad
(GLORIA)
Y crees que siempre te amará
(ALEJANDRA)
Pero al final
(GLORIA)
Tan solo piensa en él y en nadie más
Cuando te enamora, y miente
La herida puede ser mortal
Pero él nos miente a las dos, jurémonos
Que tu ni yo vamos a perdonar, jamás
(ALEJANDRA)
Ya llevamos años
(GLORIA)
Nuestro aniversario fue ayer
(ALEJANDRA)
Ahora entiendo esos viajes frecuentes
(GLORIA)
Que nunca perdonaré
(ALEJANDRA)
Y a mí me engaño también
(GLORIA)
Y es que cuando un hombre te enamora
(ALEJANDRA)
Te ciega
(GLORIA)
Te amarra a su voluntad
(ALEJANDRA)
Y crees que siempre te amará
(GLORIA)
Pero al final
(ALEJANDRA)
Tan solo piensa en él y en nadie más
Cuando te enamora, y miente
La herida puede ser mortal
Pero él nos miente a las dos, jurémonos
Ni tu ni yo vamos a perdonar, (GLORIA) jamás
Ohhh
ahhh
(GLORIA)
Y es que cuando un hombre te enamora
(Te parte)
Te ciega
(Te quita)
Te amarra a su voluntad
(ALEJANDRA)
Y crees que siempre te amará
Pero al final
Tan solo piensa en él y en nadie más
Cuando te enamora, y miente
La herida puede ser mortal
Pero él nos miente a las dos, jurémonos
Ni tu ni yo vamos a perdonar
Cuando te enamora, y miente
La herida puede ser mortal
Pero él nos miente a las dos, jurémonos
Ni tu ni yo vamos a perdonar, Jamás
(Yo no lo quiero perder)
Jamás
(Yo no lo puedo perder)
Jamás
(Yo no lo quiero perder)
Ni tu ni yo vamos a perdonar, Jamás
LLAMA POR FAVOR
La luna es una naranja
Del color del Carmen
A media noche
Descalza tras la ventana
Viendo el madrigal ir
Golfo y canalla
Las motos el rock and roll
Cuero tachuelas y alcohol
Que estás haciendo ahora yo
Intento que el corazón
Que es un gran muelle de acero
No se me salga del pecho
Te necesito ya ves
Odio reconocer
Que necesito tener
Tu aliento para estar bien
Que no hay mejor alimento
Que el que me das con tus besos
Llama por favor
Soy un cero a la izquierda
Soy un globo sin gas
Un barco en alta mar
Sin patrón a la deriva
Llama por favor
Estoy tan indefensa
Me falta voluntad
No me puedo concentrar
Y no encuentro la salida, no
La radio con sus propuestas
Para un mundo feliz
Me desconcierta
Me pasan por la cabeza
Mil locuras que no tomo ni en cuenta
Y aunque me duele esta ves
Tengo que reconocer
Que necesito tener
Tu cuerpo para estar bien
Enamorada, perdida
Mi mente te necesita
Me pasan por la cabeza
Mil locuras que no tomo ni en cuenta
Y aunque me duele esta ves
Tengo que reconocer
Que necesito tener
Tu cuerpo para estar bien
Enamorada, perdida
Mi mente te necesita
MÍRALA, MÍRALO
Mirala, mirala, mirala
diosa vestida de saliva y sal
los ojos muertos en blanco gimiendo
en el suelo de salón
Miralo, miralo, miralo
ángel desnudo bañado en sudor
subiendo las montañas de su cuerpo
no te pares por favor
Al calor de mediodía
combate salvaje
Mirala, mirala, mirala
como se agita, como pide mas
muere y renace de entre las cenizas
volviéndolo a encelar
Entro casi de puntillas
y en plena penumbra
la hoguera encendida
de mis pesadillas
Eres bello, bello, bello
mas que el firmamento
con un millón de estrellas
es fácil perdonar
cuando se quiere de veras
Eres bello, bello, bello
peligroso y bello
mucho mas de la cuenta
tendría que gritar
pero me muerdo la lengua
Mirala, mirala, mirala
se desenreda, se vuelve a enredar
una medusa bajo la marea
a punto de naufragar
Miralo, miralo, miralo
tan orgulloso tan sentimental
pidiendo música rosa, lo mismo
que a mi me hace cantar
En la puerta hipnotizada
de mi propia casa
no puedo creerlo
por mas que lo veo
Eres bello, bello, bello
mas que el firmamento
con un millón de estrellas
es fácil perdonar
cuando se quiere se veras
Eres bello, bello, bello
peligroso y bello
mucho mas de la cuenta
tendría que gritar
y no me muerdo, no
Bello, bello, bello
mas que una puesta de sol
ángel desnudo
bañado en sudor
Bello, bello, bello
peligroso y bello
oh, no porque me haces esto dímelo
A FELISA (EL DÍA DE SU BODA)
Aunque a la aurora temores,
y al mismo sol des enojos,
te sientan con mil primores
la languidez en los ojos,
y en el cabello las flores.
Muestran tantas maravillas
los diamantes en tu cuello,
las rosas en tus mejillas,
que con real ornato brillas,
desde la planta al cabello.
Y aunque arreo tan brillante
dé a tu belleza decoro,
¡ay, que en tu lindo semblante
oculta cada diamante,
bella Felisa, un tesoro!
Vertiendo dulce sonrisa,
no ocultes los ojos bellos,
porque te dirán con risa
que ya leyeron, Felisa,
tus pensamientos en ellos.
Embebecida y errante
vagas con planta insegura,
cual si escucharas amante
el céfiro susurrante
que entre tus bucles murmura.
Ya sé que en este momento
las niñas en dulce calma
oyen, con turbado intento
cosas que murmura el viento
y escucha gozosa el alma.
Ya sé que el cielo abandonan
los ángeles, y que hermosos
de luz su, frente coronan,
y dobles himnos entonan,
de su hermosura envidiosos.
Sé que en sus ojos se encantan,
y que en torno se revuelven;
acentos de amor levantan;
las llaman hermosas; cantan;
besan su faz, y se vuelven.
Y en este instante de gloria,
con recuerdos seductores,
ya sé que por su memoria
pasa la amorosa historia
de sus pasados amores.
Por eso, Felisa, errante
vagas con planta insegura,
mal si escucharas amante
el céfiro susurrante
que entre tus bucles murmura.
Dime si tal vez, hermosa,
en esa ilusión tranquila
probando estás amorosa
la dulce miel que destila
el dulce nombre de esposa.
Di si en tus ojos se encienden
los ángeles; si contento
te causa tal vez su acento;
y si mirándote, tienden
las blancas alas al viento.
Di si recuerdas, Felisa,
las canciones que sonaron
en tu calle, y se apagaron;
¡que por Dios que bien aprisa,
siendo tan dulces, pasaron!
Ya no escucharás cual antes,
allá en las noches serenas,
sobre los aires flotantes,
las sabrosas cantilenas
de los rendidos amantes.
Que os es muy grato a las bellas
al son del arpa importuna
oír amantes querellas,
ya al brillo de las estrellas
ya al resplandor de la luna.
Y os place ver derramados
cantos de amor por los cielos,
porque causen acordados
a otras hermosuras celos,
y a otros galanes cuidados.
Y oís las trovas de amores,
en vuestro lecho adormidas,
como los vagos rumores
que hacen al ondear las flores,
de vuestras rejas prendidas.
Y al despertar, con empeños
tal vez pensáis que halagüeños
os dan, cantando, placeres,
esos dulcísimos seres
con quien platicáis en sueños.
Mas ¡ay, que ya se apagaron
aquellos cantos, Felisa,
que en tu alabanza sonaron!
Y por Dios, que bien aprisa,
siendo tan dulces, pasaron.
Pasaron los amadores,
llevando sus falsas llamas;
tiempo es que libre de azores
trate, Felisa, de amores
la tórtola entre las ramas.
Ya no escucharás, cual antes,
allá en las noches serenas,
sobre los aires flotantes,
las sabrosas cantilenas
de los rendidos amantes.
Las rosas que con pasión
hoy te prendiste galana,
las últimas rosas son
que columpió en tu balcón
la brisa de la mañana.
Si ya con plácidas glosas
tu pecho nunca se embriaga,
aún hay canciones gustosas,
con que a las tiernas esposas
el aura nocturna halaga.
Si trovas no están rompiendo
tus sueños, como hasta aquí,
los romperá el dulce estruendo
de algún pecho que gimiendo
esté, Felisa, por ti.
Y unos sones muy callados
oirás cruzar por los cielos,
sin que causen, acordados,
ni a otras hermosuras, celos,
ni a otros amantes, cuidados.
Y a cada momento, hermosa,
en grata ilusión tranquila,
podrás probar amorosa
la dulce miel que destila
el dulce nombre de esposa.
QUIZÁS
Quizás
la sabiduría consista
en alejarse si algo vibra
a nuestro movimiento
(porque la horrible araña
cae sobre la víctima)
para ver,
refleja como una estrella,
la realidad distante.
De ese modo
la situación florece a nuestros ojos
—o pierde
uno a uno
sus pétalos—
como una especie vista
por primera vez.
Y juzgaremos triste,
vano zurcido
que nada repara,
el dibujo trivial de nuestro gesto,
improbable amuleto
contra la emigración de las certezas.
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