Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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A UNA AMIGA

Arroyo cristalino,
que con susurro blando
vas del monte a la selva
y de la selva al prado;

travieso cefirillo,
que con tu aliento grato
mueves hojas y flores
que son gala del campo;

parleras avecillas,
que en trinos regalados,
cuando el sol nace o muere,
llenáis el aire vago;

y cuando vive y crece
en este suelo bajo,
y cuanto se remonta
hasta el cielo estrellado;

todo cuanto florece
en los valles y prados,
y aun las bestias feroces
que son del monte espanto;

todos conmigo unidos
en coros acordados,
celebremos el día
de la que hace mi encanto.

Autor del poema: José Joaquín de Olmedo

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AGUA

Hay países que yo recuerdo
como recuerdo mis infancias.
Son países de mar o río,
de pastales, de vegas y aguas.
Aldea mía sobre el Ródano,
rendida en río y en cigarras;
Antilla en palmas verdi-negras
que a medio mar está y me llama;
¡roca lígure de Portofino,
mar italiana, mar italiana!

Me han traído a país sin río,
tierras-Agar, tierras sin agua;
Saras blancas y Saras rojas,
donde pecaron otras razas,
de pecado rojo de atridas
que cuentan gredas tajeadas;
que no nacieron como un niño
con unas carnazones grasas,
cuando las oigo, sin un silbo,
cuando las cruzo, sin mirada.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.

Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!

Autor del poema: Gabriela Mistral

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LA ESENCIA HUMANA

No existiría la Piedad
si no hiciéramos pobre a alguien;
y no haría falta la Misericordia
si todos fuesen tan dichosos como nosotros.

Y el miedo recíproco trae paz,
hasta que el amor egoísta se incrementa:
entonces la Crueldad arma su trampa
y esparce sus cebos con cautela.

Se instala con santos temores,
y riega con lágrimas la tierra;
entonces debajo de sus pies
echa raíces la Humildad.

Rápido extiende sobre su cabeza
sombras lúgubres de Misterio;
y la Oruga y la Mosca
se nutren de tal Misterio.

Luego crece el fruto del Engaño,
rubicundo y dulce al paladar;
y el Cuervo su nido instala
en el ramaje más tupido.

Los Dioses de la tierra y el mar
escrutaron la Naturaleza para hallar tal Árbol;
pero la búsqueda fue toda en vano:
crece uno en cada Cerebro Humano.

Autor del poema: William Blake

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A JUÁREZ

Dadle a mi voz el huracán rugiente
El poder no domado y estruendoso,
Que así quiero cantar de gente en gente
Las inmortales glorias de un coloso.

Si la muerte, que a todos nos aterra,
Un trono sobre el ancho firmamento
Guarda a los semidioses de la tierra,
Juárez el inmortal tiene ese asiento.

Nacido en el peñón de una montaña,
Bajo el dosel del azulado espacio,
Su alcázar infantil fue una cabaña,
Y el abierto horizonte su palacio.

Por su indígena raza, firme, austero;
Por su oscuro nacer, del pueblo hermano,
La tez de bronce, el corazón de acero,
Griego el pensar, y el alma de romano.

Los más brillantes lauros de la gloria
Estaban a su frente destinados,
Los grandes caracteres de la historia
Estaban en el suyo condensados.

El alma de Catón, el gran civismo
De Leónidas, y de Agis la justicia,
De Temístocles, todo el patriotismo,
De Licurgo el saber y la pericia.

Todo en aquel humilde pequeñuelo
Que la tierra de Ixtlán pobre crecía,
Como en un arca lo guardaba el cielo
¡Sólo el Dios de los libres lo sabía!

Águila audaz que sobre abrupta peña
Y en muda soledad cuelga su nido,
Cuando más tarde la extensión domeña,
El valle ante tus pies queda vencido.

Así Juárez, así; sin esas galas Falsas
con que la corte irradia bella,
Águila de Anáhuac, abrió sus alas,
Miró a su patria y combatió por ella.

La lucha era terrible;
usos y leyes íbanse a derrocar; el antro oscuro,
Nido de encomenderos y virreyes,
Iba a crujir con su imponente muro.

Aún vagaba en la atmósfera el aliento
De otras edades a la luz lejanas;
íbase a desatar el pensamiento,
A dejar el derecho sin cadenas.

Juárez, sereno en su saber profundo,
Fija en el porvenir su audaz mirada,
Y ve, como Colón, un nuevo mundo
Entre las sombras de la edad pasada.

A describir sus luchas no me atrevo;
Ante tanta grandeza yo me inclino,
Aquel reformador gigante y nuevo
Tuvo un Gólgota horrible por camino

La muerte, al arroparlo en negro manto,
Le arrebató de la familia humana,
Pero su nombre ha de vivir en tanto
Haya un palmo de tierra mexicana.

Fue el plebeyo humillado a la nobleza;
Fue el derecho imponiéndose a la historia;
Donde acaba el hombre, el inmortal empieza;
Su fama universal se llama gloria.

Autor del poema: Juan de Dios Peza

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QUE EL CLAVEL Y LA ROSA

Que el clavel y la rosa,
¿cuál era más hermosa?

El clavel, lindo en color,
y la rosa todo amor;
el jazmín de honesto olor,
la azucena religiosa,
¿Cuál es la más hermosa?

La violeta enamorada,
la retama encaramada,
la madreselva mezclada,
la flor de lino celosa.
¿Cuál es la más hermosa?

Que el clavel y la rosa,
¿cuál era más hermosa?

Autor del poema: Tirso de Molina

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EL SENTIR

Sonorizad eterna que en la quietud ambigua
nos da lo inexplicable de una emoción profana
y que, muy levemente, con la paz se amortigua
como en una siringa, una música hermana.

Y Pierrot comediante con la lágrima exigua,
como una evocación ingenua de la sana
risa que floreciera y que huyó con la antigua
comparsa de sonámbulos hacia tierra lontana…

Sentir… intensa sombra de cuerpos y de vidas
y la divina sangre de todas las heridas
que fluye eternamente como una Eucaristía

y cae sobre el ánfora de la sonora voz,
mientras la Buena Vieja ha segado con su hoz
rosas en el rosal de la Melancolía.

Autor del poema: Gonzalo Escudero

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A TI (SUB-UMBRA)

Tú no lo sabes... mas yo he soñado
entre mis sueños color de armiño,
horas de dicha con tus amores
besos ardientes, quedos suspiros
cuando la tarde tiñe de öro
esos espacios que juntos vimos,
Cuando mi alma su vuelo emprende
a las regiones de lo infinito
aunque me olvides, aunque no me ames
aunque me odies, ¡sueño contigo!

Autor del poema: José Asunción Silva

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QUÉ IMPORTA QUE TU PUÑAL

¿Qué importa que tu puñal
se me clave en el riñón?
¡Tengo mis versos, que son
más fuertes que tu puñal!

¿Qué importa que este dolor
seque el mar, y nuble el cielo?
El verso, dulce consuelo,
nace alado del dolor.

Autor del poema: José Martí

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LA BRISA

La brisa toca con sus yemas
el suave envés de las hojas. Brillan
y giran levemente.
Las sobresalta y alza
con un suspiro, con otro. Las pone alerta.

Como los dedos sensitivos de un ciego
hurgan entre el viento las hojas;
buscan y descifran sus bordes,
sus relieves de oleaje, su espesor.
Cimbran
sus fluidas teclas silenciosas.

Autor del poema: Coral Bracho

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UN ÁRBOL

Un árbol nos recuerda que para crecer hacia lo alto,
hacia lo espiritual, lo abstracto, es necesario estar bien arraigado en la tierra,
en lo concreto, en la materia.
Es al igual que el ser humano, un ser que une cielo y tierra.
Es el portador del fruto acabado, y al mismo tiempo,
está en pleno proceso de desarrollo.
Nosotros, como seres humanos,
somos la máxima expresión de la creación y al mismo tiempo
estamos aún en proceso de crecimiento.

Autor del poema: Friedrich Nietzsche

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