Poemas
Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!
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AL PUEBLO HEBREO (Fragmento)
Nunca haya dejado orearse tus heridas;
nunca han dejado que a sombrear te tiendas,
para estrujar y renovar tu venda,
más que ninguna rosa enrojecida.
CAFÉ CANTANTE
El guitarrista aparece
circunspecto en el tablado,
y se sienta en una silla
con poco desembarazo;
el cantador, cerca de él,
va a colocarse en un banco,
y con una vara corta
que lleva a la diestra mano
a su manera, sin duda,
va los compases marcando.
El guitarrista es cetrino,
moreno, peludo y flaco.
El cantador es un gordo
con cierto aire de gitano.
Comienzan las florituras,
los arpegios complicados,
en la guitarra, y de pronto,
empieza el gordo su canto.
Se eleva una queja extraña
en el aire, como un pájaro,
y cae después como cae
un ave con un balazo;
vuelve a subir nuevamente,
otra vez, por lo más alto,
y tan pronto es una queja
de teológico arrebato,
que llega casi a tener
la emoción de algo sagrado,
como parece una broma
o un comentario muy zafio.
Bailan después seguidillas,
sevillanas y fandangos
unas mujeres morenas
con grandes ojos pintados
y batas con faralaes
que les llega a los zapatos.
Alguna estrella del arte
se menea como un diablo,
y danza con tanta fuerza
un bailoteo tan bárbaro,
con un estrépito tal,
que tiembla todo el estrado.
POEMA MUNDANO
Poema mundano, cómo vivir nuestra vida -pregunta-
Estoy aburrido, soy la tierra rotulada en el otoño
y la literatura es el gusano que roe el camino subterráneo
por donde vendrá el agua para nutrir la cosecha del verano.
Fotografía empolvada sobre el piano y encontrada viva después
en la provincia donde los padres daban clase
para conservar la fe -ha pensado que es mejor venir
a la gran ciudad con fiestas para la enajenación de la conciencia.
Mi alma: una mujer mundana que sale con cualquiera
Las mozas no son fieles, ni los violines son verdaderos
Bailarinas flores derrumbadas bailarinas trasegadas
muéstranos el secreto despojado de las hojas de algod6n.
En el escenario silencio mujer desnuda, en la sala embarazo, pero
ni menos un pensamiento que te duela, ni un actor que se muera
El negro de la luna desciende (deleitosamente) como el gorrión sobre un violín
y si lo quieres, amada mía, si lo quieres te pagaré un capricho.
NEW YORK
Los árboles pronto romperán sus amarras
y son ramos de flores todos los policías
Coney Island Wall Street
La lluvia es una moneda de afeitar La brisa dobla los tallos
de las artistas de la Paramount.
China Town
La casa de la municipalidad
cambia constantemente de sabor
El tráfico
escribe
una carta de novia
T I M E I S M O N E Y
Los teléfonos son depósitos de licor
Diez c o r r e d o r e s I desnudos en la Underwood
28 piso
CHARLESTON
RODOLFO VALENTINO HACE CRECER EL CABELLO
NADIE PODRA TENER MAS DE 30 AÑOS
Mary Pickford sube por la mirada del administrador
para observarla
HE SA LI DO
RE PE TI DO
POR 25 VEN TA-
NAS
d e b a j o d e l t a p e t e h a y b a r c o s
No cantes española
que saldrá George Walch dentro de la chimenea
AQUI COMO EN EL PRIMERO NADA SE SABE DE NADA
100 piso
El humo de las fábricas
retrasa los relojes
Los niños juegan al aro
con la luna
en las afueras
Los guardabosques
encantan a los ríos
y la mañana
se va como una muchacha cualquiera
en las trenzas
lleva prendido un letrero
S E A L Q U I L A
E S T A M A Ñ A N A
EN LOS BOSQUES
Algunos, los ingenuos, tal vez por linfatismo
encuentran en los bosques encantos misteriosos,
frescas brisas y tibios perfumes. Son dichosos.
Los soñadores sienten ondas de misticismo
y también son felices. Pero yo, por inciertos
remordimientos siempre tenazmente roído,
tengo miedo en la selva como un niño perdido
que viera en los pinares la danza de los muertos.
Las grandes espesuras, negras, siniestramente
negras, con su silencio glacial como un sudario,
todo este alucinante fatídico escenario
de un extraño y pueril terror llena mi mente.
Sobre todo en estío; la sangre del ocaso
con púrpuras de incendio mancha el gris de la bruma
y es el canto del Angelus que a lo lejos se esfuma
como un grito de angustia que siguiera mi paso.
Se alza un viento pesado, pasa un escalofrío
de horror, por la espesura de la selva inquietante;
es un horror de hielo, sin causa, delirante,
que va a desvanecerse bajo el ramaje umbrío.
Ha llegado la noche. Vuela un búho agorero,
de fantasmas de fábula se llenan los caminos,
finge una fuente oculta un rumor de asesinos
que aguardan apostados al borde del sendero.
LA TUMBA DE EDGAR POE
Como la eternidad lo transforma en Sí mismo,
El poeta se yergue con la desnuda espada
Sobre un siglo aterrado por el que fue ignorada
La muerte que triunfaba en esa voz de abismo.
Vil sobresalto de hidra que al ángel oyó dar
Al habla de la tribu un sentido más puro,
En voz alta anunciaron el bebido conjuro
De una negra mixtura en un innoble mar.
La tierra sea hostil, la nube nos repruebe,
Si no esculpe con ellos nuestra idea un relieve
Que la tumba de Poe de su belleza invista.
Mole calma caída de un cataclismo oscuro,
Que este granito muestre para siempre su arista
A los vuelos de la Blasfemia en el futuro.
CANTA EL ESPÍRITU DEL FUEGO
Surjo de pronto
entre dos cosas
enfrentadas, frotadas
rápidamente y con violencia.
Dicen de mí que ardo.
Me llaman fée
o feu
o fuego,
me llaman llama.
Toman mi nombre
y llaman fée a sus espíritus.
Soy pura consunción.
Voy en tumulto de las cosas
a las moléculas de la atmósfera:
¡Ah, sí: encaminarse a la extinción!
¡Qué alivio saber que naceré de nuevo!
En mí se encarna la revolución.
Estoy del todo madura
en el momento
del nacimiento.
Soy ya un rincón de calor peligroso
en el momento
del nacimiento.
No sólo eso:
Me pierdo a cada instante,
y no hay imagen mía
que pueda en un momento
atraparme del todo.
Como la gente misma es ilusión
no ve de mí más que una ilusión.
Soy la misma embriaguez transparente.
Me caso con la mujer llamada oxígeno
y cantando una canción de amor eterno
al instante me esfumo en el aire delgado.
Soy el fuego.
Soy el espíritu.
A NIEBLA, MI PERRO
«Niebla», tú no comprendes: lo cantan tus orejas,
el tabaco inocente, tonto, de tu mirada,
los largos resplandores que por el monte dejas,
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada.
Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados,
que de improviso surgen de las rotas neblinas,
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados
todo el terror reciente de su casa en ruinas.
A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo,
que transportan la muerte en un cajón desnudo;
de ese niño que observa lo mismo que un festejo
la batalla en el aire, que asesinarle pudo;
a pesar del mejor compañero perdido,
de mi más que tristísima familia que no entiende
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido,
y a pesar del amigo que deserta y nos vende;
«Niebla», mi camarada,
aunque tú no lo sabes, nos queda todavía,
en medio de esta heroica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría.
PRELUDIO DE PRIMAVERA
Ya viene la galana primavera
con su séquito de aves y flores,
anunciando a la lívida pradera
blando engramado y música de amores.
Deja ¡oh amiga! el nido acostumbrado
enfrente de la inútil chimenea;
ve a mirar el sol resucitado
y el milagro de luz que nos rodea.
Deja ese hogar, nuestra invención mezquina:
ven a este cielo, al inmortal brasero;
con el amor de Dios nos ilumina
y abrasa como padre al mundo entero.
Ven a este mirador, ven y presencia
la primera entrevista cariñosa
tras largo tedio y dolorosa ausencia
del rubio sol y su morena esposa;
ella no ha desceñido todavía
su sayal melancólico de duelo,
y en su primer sonrisa de alegría
con llanto de dolor empapa el suelo.
No esperaba tan pronto al tierno amante,
y recelosa en su contento llora,
y parece decirle sollozante:
¿Por qué si te has de ir vienes ahora?
Ya se oye palpitar bajo esa nieve
tu noble pecho maternal, Natura,
y el sol palpita enamorado y bebe
el llanto postrimer de tu amargura.
«¡Oh, que brisa tan dulce! –va diciendo-.
»Yo traeré miel cáliz de las flores;
»y a su rico festín ya irán viniendo
»mis veraneros huéspedes cantores»
¡Que luz tan deliciosa! es cada rayo,
larga mirada intensa de cariño,
sacude el cuerpo su letal desmayo
y el corazón se siente otra vez niño.
Esta es la luz que rompe generosa
sus cadenas de hielo a los torrentes
y devuelve su plática armoniosa
y su alba espuma a las dormidas fuentes.
Esta es la luz que pinta los jardines
y en ricas tintas la creación retoca;
la que devuelve al rostro los carmines
y las francas sonrisas a la boca.
Múdanse el cierzo el ábrego enojosos
y andan auras y céfiros triscando
como enjambre de niños bulliciosos
que salen de su escuela retozando.
Naturaleza entera estremecida
comienza a preludiar la grande orquesta,
y hospitalaria a todos nos convida
a disfrutar su regalada fiesta.
Y todos le responden, toda casa
ábrese al sol bebiéndolo a torrentes,
y cada boca al céfiro que pasa,
y al cielo azul los ojos y las frentes.
Al fin soltó su garra áspera y fría
al concentrado y taciturno invierno
y entran en comunión de simpatía
nuestro mundo interior y el mundo externo.
EL EDÉN
Estoy sonriendo echado, a tu sombra, en un tronco suave...
Y me parece que el cielo, copa tuya, mece su azul sobre mi alma.
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