Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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LA HISTORIA SE REPITE

La historia se repite.
Es uno de los errores de la historia.

Autor del poema: Charles Darwin

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ANDE YO CALIENTE

Ande yo caliente
ríase la gente.

Autor del poema: Refrán popular

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EL PATITO FEO

No se si danés o ruso,
genial cuentista relata
que en el nido de una pata
la hembra de un cisne puso.
Y ahorrando las frases de uso
en los cuentos eruditos,
diz que sin más requisitos,
en el trigésimo día,
la pata saco su cría
de diez y nueve patitos.

Según este cuento breve,
creció el rebaño pigmeo
llamando PATITO FEO
al patito diez y nueve.
El pobre! Siempre la nieve
lo encontró fuera del ala.
Y siempre erró en la antesala
de sus diez y ocho hermanos
que dejábanle sin granos
las espigas de la tala.

Vagando por la campiña
la palmípeda cuadrilla
al fin llegó hasta la orilla
de la fuente en la montaña.
Que sensación tan extraña
y a la par tan complaciente
la que le onduló en la mente
al llamado Feo Pato
cuando miró su retrato
en el vidrio de la fuente!

Surgió entonces de la umbría
un collar de cisnes blancos
en cuyos sendosos flancos
la espuma se emblanquecía.
(Aquí, al autor, que dormía
cuando este cuento soñó,
dicen que lo despertó
la emoción de la belleza.
Y aquí sigue, o aquí empieza,
lo que tras el soñé yo)

Cisne azul la raza hispana
puso un huevo, ciega y sorda,
en el nido de la gorda
pata norteamericana.
Y ya, desde mi ventana,
los norteños patos veo,
de hosco pico fariseo,
que al cisne de Puerto Rico,
de azul pluma y rojo pico
lo llaman PATITO FEO.

Pueblo que cisne naciste,
mira y sonríe, ante el mote,
con sonrisa de Quijote
y con su mirada triste;
que a la luz del sol que viste
del alba tu campo y tu mar,
cuando quieras contemplar
que es de cisne tu figura,
mírate en el agua pura
de la fuente de tu hogar.

Con flama de tu real sello,
mi cisne de Puerto Rico,
la lumbre roja del pico
prendes izada en el bello
candelabro de tu cuello.
Y azul del celeste tul,
en que une la Cruz del Sur
sus cinco brillantes galas,
es el que pinta en tus alas
tu firme triángulo azul.

Oro latino se asoma
a tu faz y en tu faz brilla.
Lo fundió en siglos Castilla.
Y antes de Castilla, Roma.
Lo hirvió el pueblo de Mahoma
en sus fraguas sarracenas.
Y antes de Roma, en Atenas,
los Homero y los Esquilos
hilaron de ensueños el hilo
de la hebra azul de tus venas.

En tu historia y religión
tus claros timbres están;
que fuiste el mas alto afán
de Juan Ponce de León.
Mírate, con corazón,
en tu origen caballero,
en tu hablar latinoibero,
en la fe de tus altares,
y en la sangre audaz que en Lares
regó Manolo el Leñero.

Veinte cisnes como tú
nacieron contigo hermanos
en los virreinos hermanos
de Méjico y el Perú.
Bajo el cielo de tisú
de la antillana región,
los tres cisnes de Colón,
las tres cluecas carabelas,
fueron las aves abuelas
en tan maña incubación.
Alma de la patria mía,
cisne azul puertorriqueño,
si quieres vivir el sueño
de tu honor y tu hidalguía,
escucha la voz bravía
de tu independencia santa
cuando al cielo la levanta
el huracán del Caribe
que con sus rayos la escribe
y con sus truenos la canta.

Ya surgieron de la espuma
los veinte cisnes azules
en cuyos pico de gules
se deslera la bruma.
A ellos su plumaje suma
el cisne de mi relato.
Porque ha visto su retrato
en los veinte cisnes bellos.
Porque quiere estar con ellos,
Porque no quiere ser pato.

Autor del poema: Luis Llorens

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INVIERNO

El anterior morador:
Sé muy bien
Todo el frío que pasó.

* * *

Al llegar a la puerta,
La campana del Templo Mii
Se queda helada.

* * *

Aún así, aún así,
Sumiso ante el Más Allá,
El fin de año.

* * *

La luna creciente
Está torcida y encorvada
Penetrante es el frío.

* * *

En la tempestad del invierno,
Alguien llama al masajista
En vano.

* * *

Sencillo y sincero,
El criado también
Barre la nieve de la puerta vecina.

* * *

Bajo la fría lluvia,
Por amor a los demás,
¡Ten Piedad Buda!

* * *

Este fuego de carbón;
Nuestros años decaen
Igual.

* * *

Música sagrada en la noche;
Hasta las hogueras
Caen revoloteando las hojas teñidas.

* * *

La gente es poca;
Una hoja cae aquí,
Cae allí.

Autor del poema: Kobayashi Issa

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SÚPLICA

Tírenlo todo,
pero dejen la música!

Trennos la tierra en que nacimos,
donde crecimos
y donde descubrimos por primera vez
que el mundo es así:
un laberinto de ajedrez ...

Tienen la luz del sol que nos calienta,
tu lírica de xingombela
en las noches mulatas
de la selva mozambiqueña
(esa luna que nos sembró en el corazón
la poesía que encontramos en la vida)
nos sacan la paja ̶ humilde cubata
donde vivimos y amamos,
nos sacan el hacha que nos da el pan,
nos sacan el calor de fuego
(que nos es casi todo)
̶ pero no nos quiten la música!

Pueden desterrarnos,
conducirnos
para largas tierras,
vendiéndonos como mercancía,
nos encadenamiento
a la tierra, del sol a la luna y de la luna al sol,
pero seremos siempre libres
si nos dejan la música!
Que donde esté nuestra canción
incluso esclavos, señores seremos;
e incluso muertos, vivimos.
Y en nuestro lamento esclavo
será la tierra donde nacimos,
la luz de nuestro sol,
la luna de los xingombelas,
el calor del fuego,
la paloma donde vivimos,
¡el hacha que nos da el pan!

Y todo será nuevamente nuestro,
aunque las cadenas en los pies
y azorrague en el dorso ...
Y nuestra queja
será una liberación
¡derramada en nuestro canto!
Por lo tanto,
de rodillas pedimos:
Tírenlo todo ...
pero no nos quiten la vida,
¡no nos lleven la música!

Autor del poema: Noemia de Sousa

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TE BUSCO EN EL ROSTRO DEL AGUA...

Te busco en el rostro del agua,
Entre las variadas flores.
Te busco, te busco
Y en vano te busco en el rostro del agua.

Te busco entre mis manos, en el bosque de lluvias,
En las esteras húmedas y esponjadas,
En las hojas, y te contemplo en el
Árbol florido de mi jardín.

Autor del poema: Francisco Morales Baranda

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ELEGÍA

A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar.

Autor del poema: José Gorostiza

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A FRANCISCA

Ajena al dolo y al sentir artero,
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompáñame...

En mi pensar de duelo y de martirio
casi inconsciente me pusiste miel,
multiplicaste pétalos de lirio
y refrescaste la hoja de laurel.

Ser cuidadosa del dolor supiste
y elevarte al amor sin comprender;
enciendes luz en las horas del triste,
pones pasión donde no puede haber.

Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe,
hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame...

Autor del poema: Rubén Darío

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EL SAPO VERDE

Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!

No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.

Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.

Una madrugada
lo encantó alguna hada;
y así se ha quedado:
sapo y encantado.

Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.

Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!

¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.

¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.

A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.

Autor del poema: Carmen Gil

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AMORETO V

Quiero ver en tus ojos el destello,
la inquietud de mi fibra, el rocío
en tus manos asidas a mi río,
el recodo en que habita lo más bello.

Quiero ser en la sangre de tu sello
hoja hueva en el vaso antes vacío,
ser, amor, tu sabor en el estío,
la delicia en el pulso de tu cuello.

Quiero andar tu sudor y tu saliva,
atreverme a probar el agua viva
que en tu beso refleja la dulzura

del estanque aromado y su tersura;
agua rauda y ardiente que cautiva
brillo de agua que colma mi hendidura.

Autor del poema: Ethel Krauze

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