Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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 TOP50 Usuarios TOP50 Yavendrás

SILENCIO

Cabelleras y sueños confundidos
cubren los cuerpos como sordos musgos
en la noche, en la sombra bordadora
de terciopelos hondos y olvidos.

Oros rielan el cielo como picos
de aves que se abatieran en bandadas,
negra comba incrustada de oros vivos,
sobre aquel gran silencio de cadáveres.

Y así solo, salvado de la sombra,
junto a la biblioteca donde vaga
rumor de añosos troncos, oigo alzarse
como el clamor ilímite de un valle.

Ronco tambor entre la noche suena
cuando están todos muertos, cuando todos,
en el sueño, en la muerte, callan llenos
de un silencio tan hondo como un grito.

Róndeme el sueño de sedosas alas,
róndeme cual laurel de oscuras hojas
mas oh el gran huracán de los silencios
hondos, de los silencios clamorosos.

Y junto a aquel vivac de viejos libros,
mientras sombra y silencio mueve, sorda
la noche que simula una arboleda,
te busco en las honduras prodigiosas,
ígnea, voraz, palabra encadenada.

Autor del poema: Aurelio Arturo

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CANCIÓN DA RÚA DO CARDENAL

Cardenal, rúa ou raíña,
de beleza sorprendente:
¡a ollada túa aloumiña
ao Monte de San Vicente!

A túa estrela sempre acerta
coas roitas da fantasía:
¡Cardenal, ancha e aberta,
que acaban na Compañía...!

Ouh Cardenal, flor das rúas
con galerías sen par
¡que teñen lembranzas túas
e non as queren contar...!

Acéndeste, ruborosa,
e brillas como un rubí,
¡Cardenal, moza xeitosa,
se oes dicir ben de ti!

Cardenal, rúa perfecta
e corazón da cidade:
¡materia de vida feita
con soños de eternidade!

Autor del poema: Manuel María Fernández

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SOÑOS FUXIDÍOS

Os meus febles soños melancólicos
sempre me foxen para Bretaña.
E cando voltan
traen gusto a codeso,
saramago, xesta e hidromel.
Ás veces sangran
polas feridas que lles fan
as duras espiñas das silveiras.
En ocasiós demoran moito
contemplando dolmens,
estraños petroglifos,
cruceiros e calvarios populares
ou entretéñense querendo descifrar
a forte cadencia melodiosa
do idioma bretón que ten
música de vento e cantería.
De raro en raro os soños meus
quedan pendurados nas ponlas
das abidueiras e salgueiros
en figura de néboa esfarrapada
para ollar correr os ríos
e deixarse adormecer
ao seu murmurio de gaita familiar.
Teño que ir a Rennes novamente
e escoitar o mar en Saint Maló.

Autor del poema: Manuel María Fernández

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PRIMAVERA AZUL

No mundo é sempre Primavera.
Sempre. Sempre.
Por moito
que queiran e que intenten
prohibila, afogala, asasinala
rexurde xoven, pura, inmaculada,
inocente, incontíbel, poderosa.

O mundo azul, Venus, Primavera,
a primeira luz que aluma
e lle dá ás cousas transparencia,
reconciliando ao home co universo.
E que fai que o noso instinto
sexa un corrente caudaloso e puro.

[...] A Primavera é azul: tal os ríos
do noso bon país.
Como as veas
nas que corre -seiva fecundante-
o noso sangue abrasado e soerguido
que berra, canta, clama ao ceo
e pide, sen máis, perpetuarse.

Autor del poema: Manuel María Fernández

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O FUTURO SERÁ NOSO

Chamei, de xeito pesado e insistente, a cada
porta, batín en todos os corazóns,
petei en todas as conciencias,
andei os camiños que a vida e o azar
puxeron diante dos meus ollos,
berrei ata rebentar os pulmóns
e quebrar a miña voz como un cristal,
malgastei o herdo de paixón que recibín
dos nosos antigos máis amigos
e, ás veces, atopei unha compaña
amiga e solidaria, xentes xenerosas
máis atentas ao destino común
que aos seus pequenos egoísmos persoais.

Tamén tropecei con traidores, oportunistas
e moitos, moitos desertores.

Con todo, mereceu a pena tanto esforzo;
o futuro – non o dubidedes – será noso.

Déixovos o que teño: a miña escura voz
para que cando sexa somente
a sombra dunha sombra moi lonxana
alguén se lembre de min na miña tribo
do mesmo xeito que a folla dun carballo
lembra a brisa que agarimou algunha vez.

Autor del poema: Manuel María Fernández

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EL DIRECTOR

Desdicha al desdichado Támesis
Que fluye tan cerca del Espectador
El director
Conservador
Del Espectador
Corrompe la brisa
Los accionistas
Reaccionarios
Del Espectador
Conservador
Con los brazos enlazados
Dan vueltas
A paso de lobo.
En un desagüe
Una niña
En harapos
De nariz achatada
Mira
Al director
Del Espectador
Conservador
y muere de amor.

Autor del poema: T.S. Eliot

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ENTRE DOS MUNDOS

La sombra baila
Ya no hay nada más
Que el viento que se precipita
El movimiento se extiende desde la pared

Y aumenta
Hay personajes que nacen
Por un minuto o por toda la Eternidad
La noche es la única que cambia

Y yo mismo al lado
Alguien a quien el remordimiento obsesiona
En el camino donde marca su paso

No se ve nada de lo que hay
Sólo la pared hace una mueca

Una seña de mi corazón se extiende hasta el mar
No hay nadie lo bastante grande para detener la tierra
Y ese movimiento que nos cansa
Cuando una estrella azul allá arriba da vueltas al revés

Autor del poema: Pierre Reverdy

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CONVERSACIONES EN EL BAR

Dicen que lo maté, lo oí en La Habana; pero nadie quiso decírmelo a mí solo. Esperaron el teatro lleno y lo gritaron a pedradas, con huevos podridos y tomates. No dicen que lo maté, técnicamente; sino que lo vendí, que lo entregué en mi casa, entre sábanas blancas. Sí, Granada andaba loca en busca de colores. Azul y rojo, rojo y gualda en las banderas, por los arrayanes, las arreboleras, en el carmen de Falla, husmeando fuego ritual y sangre en los rosales. Ruiz Alonso, mascando un clavel negro entre las fauces lo mandó a perseguir y nos buscaron casa por casa, porque la nuestra era toda Granada y allí me lo encontraron, ya pálido, los sayones de tricornio. Mis hermanas le llevan camisas y holandas con alhucema y azahares. Allí los sayones se están rifando sus vestiduras. Allí se oyó que yo era él y que esa misma noche me matarían. Y Ruiz Alonso, chafando su clavel, mandó hacer fuego sobre la L azul de Luis en la pijama.

Autor del poema: Ernesto Mejía Sánchez

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COPOS DE NIEVE

Copos de nieve
caen en viejos recuerdos
son de tus besos
¡porque ya no me quieres!

Autor del poema: Jorge Javier Roque

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FUGA DE MUERTE

Leche negra del alba la bebemos de tarde
la bebemos de ocaso y de mañana la bebemos de
noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba entre los aires allí se yace cómodo
Vive un hombre en la casa que juega con serpientes
él escribe
escribe cuando cae la noche en Alemania tu cabello
dorado Margarete
lo escribe y luego sale de la casa y brillan las estrellas
le silba a su jauría
le silba a sus judíos pide que caven una tumba
en tierra
nos ordena tocar hasta bailar

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de día y mediodía te bebemos de tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa que juega con serpientes
él escribe
escribe cuando cae la noche en Alemania tu cabello
dorado Margarete
tu cabello cenizo Sulamit cavamos una tumba entre
los aires allí se yace cómodo

Él grita claven hondo los otros canten toquen
él empuña el acero del cinturón lo blande sus ojos
son azules
ustedes claven hondo con las palas los otros
continúen tocando hasta bailar

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de ocaso y de mañana te bebemos
de tarde
bebemos y bebemos
vive un hombre en la casa tu cabello dorado
Margarete
tu cabello cenizo Sulamit juega con las serpientes

Él grita toquen más melodiosa la muerte la muerte
es un maestro de Alemania
él grita toquen más oscuro los violines entonces
subirán al aire como el humo
entonces una tumba tendrán entre las nubes allí se
yace cómodo

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos ahora a mediodía la muerte es un maestro
de Alemania
te bebemos de tarde y por el día bebemos y bebemos
la muerte es un maestro de Alemania sus ojos son
azules
te alcanza con su proyectil de plomo te alcanza con
su buena puntería
vive un hombre en la casa tu cabello dorado
Margarete
le silba a su jauría nos concede una tumba sobre el aire
él juega con serpientes y sueña ya despierto la muerte
es un maestro de Alemania

tu cabello dorado Margarete
tu cabello cenizo Sulamit

Autor del poema: Paul Celan

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