AL QUEBRARSE LA TARDE 

Estabas en mi amor, casi dormida,
-blanco silencio tibio de palabras
al quebrarse la tarde quejumbrosa
en los pasmados círculos del agua.

Me brotaste del viento taciturno
de mis líricas flautas.
Me creciste en los ojos abismados,
y en la tierra más íntima del alma
se arraigaron -raíces cristalinas
tus leves manos pálidas...
Y me nació tu amor... Trémula, suave,
así entre sueños, diáfana,
te entreabriste de anhelos virginales
caída sobre el alma,
ingenua, lenta y triste
como magnolia casta.

Estabas en mi tarde indefinible
-blanco silencio tibio de palabras
y se copió tu imagen limpia, absorta
en el místico asombro de mis aguas.

Autor del poema: Francisco Granizo

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