CONVALECIENTE 

Mi traje azul claro, de lana,
cómodo como el de un mandarín chino,
y mi corbata roja, símbolo de sangre derramada,
dan color a las calles de Londres.
Un pedazo de cielo, algo divino,
se aburre monstruosamente en la metrópoli del mundo.
Mañana vestiré otra vez mi uniforme
para ser del todo gente y no importarle nada a nadie.

Autor del poema: Salomón de la Selva

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