ELEGÍA 

1.
Mi compañero ha muerto.
La confusión en el asalto
nos separó un momento.
¡un momento, y ahora es para siempre!
Quiero estar solo,
escondido de todas las miradas
para decir mi queja.

2.
¿Cómo pude seguir en la pelea
si me había vestido de valor
sólo porque jamás en su presencia
me atreví a desnudar
la natural flaqueza de mi espíritu?

3.
¡Hermano y más que hermano!
Ahora que me faltas
doblemente me pesan los arreos.
El viento sopla dos veces' más helado.
¡ Si serás tú el que vive, yo el que ha muerto!
Todo está tan cambiado.

4.
Así como en las copas de los buenos festines
rebosa el vino obscuro
y deja roja mancha en los manteles,
tus ojos rebosaban cariño
y tu rostro
se inundaba de rubores.

5.
Tu mirada
era más dulce que el sueño y más consoladora,
y era mejor que el baile con mujeres
luchar contigo cuando helaba,
sentir tu aliento puro en las mejillas
y tu púgil vibrar en todo el cuerpo.

6.
¿Dónde estará la doncella —
predestinada a una viudez de virgen —
a quien tu beso, tu beso y no el de otro,
debiera haber fecundizado?
Yo le diría: "Hermana,
toma mi cuerpo que supo ser tan suyo
que aunque no sangra, siente
la herida que a su cuerpo dio descanso!"

Autor del poema: Salomón de la Selva

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