FAETÓN (I) 

Tuvo este en ánimos y en años un igual,
del Sol engendrado, Faetón, al cual, un día, que grandes cosas decía
y que ante él no cedía, de que fuera Febo su padre soberbio,
no lo soportó el Ináquida y 'A tu madre' dice 'todo como demente
crees y estás henchido de la imagen de un padre falso.'
Enrojeció Faetón y su ira por pudor reprimió,
y llevó a Clímene los insultos de Épafo, su madre,
y 'Para que más te duelas, madre' dice 'yo, ese libre,
ese feroz, callé. Me avergüenza que estos oprobios a nos
decirse sí se han podido, pero no se han podido desmentir.
Mas tú, si ora he sido de celeste estirpe creado,
dame una señal de tan gran linaje y reclámame al cielo.'
Dijo y enlazó en el materno sus brazos cuello,
y por la suya y de Mérope la cabeza, y las teas de sus hermanas,
que le trasmitiera a él, le rogó, de su verdadero señales padre.
Ambiguo si Clímene por las súplicas de Faetón o por la ira
movida más del crimen dicho contra ella, ambos brazos al cielo
extendió y mirando hacia las luces del Sol:
'Por el resplandor este,' dice 'con sus rayos coruscos insigne,
hijo, a ti te juro, que nos oye y que nos ve,
que de este tú, a quien contemplas, de este tú, que tiempla el orbe,
del Sol, has sido engendrado; si fingidas cosas digo, niéguese él a ser visto
de mí y sea para los ojos nuestros la luz esta la postrera.
Y no larga labor es para ti conocer los patrios penates.
De donde él surge la casa es confín a la tierra nuestra:
si ora te lleva tu ánimo, camina y averígualo de él mismo.'
Salta al instante, alegre tras tales de la madre
suya palabras Faetón, y concibe éter en su mente,
y los etíopes suyos y, puestos bajo los fuegos sidéreos,
los indos atraviesa, y de su padre acude diligente a los ortos.

Autor del poema: Ovidio

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