38 Poemas de Juan Ramón Jiménez 

JESÚS EL DULCE, VIENE

Jesús, el dulce, viene...
Las noches huelen a romero...
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría...
Mas la celeste melodía
suena fuera...
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma...

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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OCTUBRE II

A través de la paz del agua pura,
el sol le dora al río sus verdines;
las hojas secas van, y los jazmines
últimos, sobre el oro a la ventura.

El cielo, verde, en la más libre altura
de su ancha plenitud, deja los fines
del mundo en un extremo de jardines
de ilusión. ¡Tarde en toda tu hermosura!

¡Qué paz! Al chopo claro viene y canta
un pájaro. Una nube se desvae
sin color, y una sota mariposa,

luz, se sume en la luz... y se levanta
de todo no sé qué hálito, que trae,
triste de no morir aún más, la rosa.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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OTOÑO (Fragmento)

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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LA ROSA AZUL

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
y los bellos cojínes, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
surge como en un piano muy lejano, mas honda la diaria melodía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
y parece que el pobre corazón no está solo.
Miro al jardín de la tarde, como ella,
y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría!-
y mis pisadas dejan resplandores.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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EL EDÉN

Estoy sonriendo echado, a tu sombra, en un tronco suave...

Y me parece que el cielo, copa tuya, mece su azul sobre mi alma.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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CANCIÓN DE INVIERNO

Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?

No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada...

Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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ROSA CON CARA

¿Qué mejor oración, qué mayor ansia?

¡Sonreír a la rosa de la mañana;
dejarnos contra ella, rosa con cara;
entrarnos su alma fresca en nuestra alma!

¿Poder tenerlo todo por su fragancia?

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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EL MOMENTO

¡Que se me va, se me va!
... ¡Se me fue!
Y con el momento, se me fue la eternidad.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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EL ÁRBOL

Yo te mordí tu raíz
¡Qué alta se fue tu flor!

Tu pecho entre los dos.

Tu flor, temblando, te olí.
¡Cómo tu raíz se hundió!

Tu pecho entre los dos.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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FORMA DEL HUIR

Mariposa de luz, la belleza se va cuando yo llego a su rosa.

Corro, ciego, tras ella... La medio cojo aquí y allá...

¡Sólo queda en mi mano la forma de su huida!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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LAS ROSAS PALPITABAN ENCIMA DE TUS SENOS

Las rosas palpitaban encima de tus senos
duros. Como una flora de las blancas batistas
que tus brazos rosaban cálidamente llenos,
los encajes tentaban con carnes entrevistas

¡Qué cándida lujuria en tus bucles con lazos
rojos! ¡Oh, tus mejillas, mates como jazmines,
bajo la llama negra de los hondos ojazos
sobre la pasión cálida de las rosas carmines!

Ibas hacia la vida con todo tu tesoro
intacto… Me mandaste tus pájaros de amores…
¡y te besé, temblando, tu alegría de oro
con un miedo doliente de poner tristes tus flores!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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EN LA ARDENTÍA DEL PLACER ME HAS DESNUDADO

En la ardentía del placer me has desnudado
todo: tus senos tibios, dulces como la muerte,
tus brazos imprevistos con sus hierbas de luto,
la misteriosa pesadilla de tu vientre…

El placer ha sentido todo, bajo sus manos,
bajo sus labios, bajo sus fantasías, entre
la locura sin nombre de todos los ardores
un fuego de colores en un fuego de fiebres.

Luego, un pudor que torna de tu inocencia antigua
te hace, si te sonrío, rojecer levemente
y te arreglas tus faldas y te guardas tus pechos
confusa, con un aire dulce y adolescente.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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LAS TARDES DE ENERO

Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en en alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas
los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable
en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando
con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida
estas tardes sin sol ni luceros!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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LECHUZA

Se entró en mi frente el pensamiento negro, como una ave nictálope, en un cuarto, de día.

- ¡No sé qué hacerle para que se vaya!

Está aquí, quieto y mudo, sin ver las aguas ni las rosas.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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EL INTERESADO

Quiero que tú no me olvides.
Y ya no me acuerdo yo del mí de ayer.

Quiero que tú no me olvides.
Y ya casi no me acuerdo de los dos hoy.

Quiero que tú no me olvides.
Y apenas me acuerdo ya de ti mañana.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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DESVELO MAYOR

No duermes. No. No duermo. Nos estamos hablando en las estrellas.
Somos aquí dos glorias reflejadas en la paz de la tierra.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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CUANDO TE LEVANTABA LAS FALDAS PERFUMADAS

Cuando te levantaba las faldas perfumadas
roja, como una rosa, tu cara era una risa;
tus ojos negros eran más negros y más blandos,
todo el aroma de tu cuerpo se encendía.

Y sobre la locura del instante del estío
te cegaba los ojos tu cabellera tibia.
Un mohín de fastidio replegaba tu labio
y mostrabas tus dientes de luminosa china…

Nunca el reproche tuvo tibieza ni amargura,
te dabas toda porque sí, porque querías,
y las rosas quemadas de tu jardín con sol
ornaban con fragancia de oro tu fatiga.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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ROSA YO ALA

A veces siento en mí
como la rosa que seré un día,
como el ala que seré un día.

Y una errancia me coje ajena y mía,
mía y de ala;
y una esencia me envuelve ajena y mía,
de rosa y mía.

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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