La Laguna 

Enviado por thauker   Seguir

28 Enero 2026, 09:35

Dedicado con todo mi cariño a los comercios de mi niñez, como Casa Peter en San Agustín, la pajera, discos Manzana, el punto criollo, la churrería Nene y tantos otros que cerraron sus puertas, pero cuyos ecos aún resuenan en nuestra memoria.

Hoy transito tus largas calles como antaño,
una vieja melodía me retrotrae muchos años.

Mi querida La Laguna, tú me conoces más que nadie,
más que una amiga, una hermana, como otra madre.

Me has visto nacer, crecer y cometer mil errores,
has sido cómplice, testigo de mis primeros amores.

Paseando alrededor de tus antiguos conventos,
siento plácida la memoria de aquellos momentos.

El verde moho colorea tus vetustos muros,
ocultan, celosos, aquellos secretos oscuros.

Esos clásicos balcones de madera atesoran,
esperas de siglos que en sus sombras moran.

Eres vieja, enigmática, y rebosas sabiduría,
un remanso de paz, de sueños, de poesía.

Tu encanto radica en tu rugosidad y aspereza,
cada rincón de tus calles, rezuma nobleza.

Cuna de eruditos, estudiantes, profesores,
tumba de mendigos, campesinos y señores.

Eres puerta abierta para quien busca tu abrigo,
muralla cerrada para el extraño y el enemigo.

Es invierno, huele a humo, a castañas asadas,
el aroma del recuerdo de generaciones pasadas.

Las campanas de la catedral llaman a los que no están,
como latidos de un corazón, que sabe que no volverán.

La lluvia cae lenta, inexorable, con calma,
mojando los tejados, los patios... el alma.

Se forman reliquias de luz en el suelo,
guardan el eco de un antiguo anhelo.

La gris neblina abraza la luz de las farolas,
apenas alumbran a las almas que vagan solas.

La Laguna te invita, te acoge, te arropa,
con sus gélidas manos, cariñosa te toca.

Una vez que te ha atrapado, ella no te dejará marchar,
no hay fuerzas para huir, demasiado tarde para escapar.

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