LEVANTANDO BLANCA ESPUMA 

Levantando blanca espuma,
galeras de Barbarroja
ligeras le daban caza
a una pobre galeota
en que alegre el mar surcaba
un mallorquín con su esposa,
dulcísima valenciana
bien nacida, si hermosa.
Del Amor agradecido,
se la llevaba a Mallorca,
tanto a celebrar las pascuas
cuanto a festejar las bodas.
Y cuando a los sordos remos
más se humillaban las olas,
más se ajustaba a la vela
el blando viento que sopla,
espïándola detrás
de una punta insidïosa
estaba el fiero terror
de las playas españolas;
sobresaltóla en el punto
que por una parte y otra
sus cuatro enemigos leños
tristemente la coronan.
Crece en ellos la cudicia
y en estotros la congoja,
mientras se queja la dama,
derramando tierno aljófar:
«Favorable, cortés viento,
si eres el galán de Flora,
válgasme en este peligro
por el regalo que gozas.
Tú, que, embravecido, puedes,
los bajeles que te enojan,
embestillos en la arena
con más daño que en las rocas;
tú, que con la misma fuerza
cuando al humilde perdonas
sueles de armadas reales
escapar barquillas rotas:
salga esta vela a lo menos
de estas manos rigurosas,
cual de garras de halcón
blancas alas de paloma».

Autor del poema: Luis de Góngora

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