MAGAÍÇA 

La mañana azul y oro de los folletos publicitarios
y que,
entontecido todo por la algazarra
incomprensible de los blancos de la estación
y por el resfriado trepidante de los trenes,
su corazón apretado en la angustia de lo desconocido
su muggle de harapos
cargando el ansia enorme, tejida
de los sueños insatisfechos del mamparra.

Y un día,
el tren volvió arfando, arfando ...
¡oh Nhanisse, volvió!
Y con él, maga,
de sobre todo, bufanda y media listrada
es un ser desplazado,
envuelto en ridículo.

A la espalda - ah, donde te quedó el muggle de sueños, magaíca? -
traes las maletas llenas del falso brillo
de los restos de la falsa civilización del compuesto del Rand.
Y en la mano,
Magaira aturdida encendió el candelero,
a la cata de las ilusiones perdidas,
de la juventud y de la salud que quedaron sepultadas,
en las minas de Jone ...
La juventud y la salud,
las ilusiones perdidas
que brillarán como astros en el escote de cualquier señora
en las noches deslumbrantes de cualquier ciudad.

Autor del poema: Noemia de Sousa

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