MIRANDO EL AGUA DESDE LA BARANDILLA DEJO VOLAR MI CORAZÓN 

Lejos de las murallas, en una ancha barandilla,
sin aldea que la estorbe,
la mirada llega lejos, muy lejos.
Las claras aguas del río casi rebosan el cauce.
Concluye la primavera,
y los serenos árboles están llenos de flores.
Entre una fina lluvia,
los pececillos aparecen,
y el vuelo oblícuo de las golondrinas
al pairo de la suave brisa.
En la ciudad, cien mil hogares,
aquí dos o tres familias.

Autor del poema: Du Fu

100.00%

votos positivos

Votos totales: 1

Comparte:
Añade tus comentarios