PARÁBOLA 

Todo es como una abeja
sobre el florecer
de la eternidad, que comienza
y acaba en cada aparecer.

Todo es como una abeja
sobre el liquen o sobre el laurel:
aquí acude al néctar:
allí huye de él.

¡Alabemos a toda esencia
en Dios, florido y cruel!
¡Labre la muerte su cera!
¡Labre la vida su miel!

Autor del poema: Martín Adán

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