ROMANCE DE CACERÍA 

Repetido por los montes
Alegremente, rompía
Un perfume de romeros
El cuerno de cacería.
Horadando la maleza
Se dispersó la jauría;

Y con sus galas silvestres
Primavera sonreía

Al paso de los monteros,
La condesita María,

Y Tristán que diera el alma
Por hacerle compañía.

En las veladas de Invierno
Cuando la racha gemía,

La castellana nostálgica
Junto ala estufa le oía,
Como un glosario galante,
Leyendas de cacería..
Viendo lucir los carbones
Pensaba en la pedrería
De los saraos de Mayo,
Mientras Tristán le leía

Yen la butaca antañosa
La buena abuela dormía.

Lo mismo que en el Mil y Una
Dorada de mediodía,

El romance de las breñas
El agua clara decía.

Esperaban los hidalgos
Una pieza de valía;

Pero ni negra ni blanca
La gama no aparecía.

Y solamente el sinsonte
Del corazón de la umbría
Como una flauta monótona
Cantaba al astro del día.

Cayendo ya una radiante
Tarde de melancolía
En una revuelta umbrosa
Que el escudero dormía,

Una águila carnicera
Sus ojos sacado había.

Bajó la gama a la fuente,

Pero la dio cobardía,

Tañendo como Roldán
El cuerno de cacería...

Entre las zarzas del monte.

La gama desaparecía.

Autor del poema: Humberto Fierro

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