13 Poemas del siglo 20 

SONETO DE LA DULCE QUEJA

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Autor del poema: Federico García Lorca

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MUERTE NUPCIAL

El lecho, aquella hierba de ayer y de mañana:
este lienzo de ahora sobre madera aún verde,
flota como la tierra, se sume en la besana
donde el deseo encuentra los ojos y los pierde.

Pasar por unos ojos como por un desierto;
como por dos ciudades que ni un amor contienen.
Mirada que va y vuelve sin haber descubierto
el corazón a nadie, que todos la enarenen.

Mis ojos encontraron en un rincón los tuyos.
Se descubrieron mudos entre las dos miradas.
Sentimos recorrernos un palomar de arrullos,
y un grupo de arrebatos de alas arrebatadas.

Cuanto más se miraban más se hallaban: más hondos
se veían, más lejos, más en uno fundidos.
El corazón se puso, y el mundo, más redondos.
Atravesaba el lecho la patria de los nidos.

Entonces, el anhelo creciente, la distancia
que va de hueso a hueso recorrida y unida,
al aspirar del todo la imperiosa fragancia;
proyectamos los cuerpos más allá de la vida.

Expiramos del todo. ¡Qué absoluto portento!
¡Qué total fue la dicha de mirarse abrazados,
desplegados los ojos hacia arriba un momento,
y al momento hacia abajo con los ojos plegados!

Pero no moriremos. Fue tan cálidamente
consumada la vida como el sol, su mirada.
No es posible perdernos. Somos plena simiente.
Y la muerte ha quedado, con los dos, fecundada.

Autor del poema: Miguel Hernández

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EL SOL AZUL

Soy Billy the Kid
Ladrón de bancos
Y voy herido por la espalda
Y como herido voy
Sé dónde he de ir
Y la inmensidad, el Brillo
Del Sol y su hermano
El Desierto son claros
Y simples a mis ojos
Y entre la Estrella rutilante
Y mi silencio median
Únicamente ciento cincuenta
Millones de Kilómetros
En el polícromo espacio
Y cerca de mí, lo más cercano
Veo el Amor
Esa más alta estrella
Y en mi libro de poemas
Leo cuando luego
De la hora vespertina
La luz asciende y no olvido
Pues nada llevo en mí
De olvidar: made weak
By time and fate
But strong in will
Y nada porto de olvidar
Pues el recuerdo no hiere
Así como no existe desgarro
En el olvido. Y en mi libro
De poemas de Lawn Tennyson
Veo cantos hermosos
Resonar en las viejas Wurlitzer
De las playas de Agua Dulce
O La Herradura
Con los muros trazados
Por el musgo: ese musgo
Especial melancólico
Lánguido que muestra
Que los seres humanos
No son parte sino
Cada uno el Universo
Y como tal herederos
De los dones del mar
De la merced del aire
Del torbellino estático
Del fuego pero yo no acostumbro
Hablar tanto: Soy Billy the Kid
y como voy herido
took a few herbs and apples
And the Day. Soy Billy
The Kid, de ahí que mi idioma
Natal se me confunda
Por instantes y en esta
Vasta pradera traiga
Del tiempo que fue
Algunos días.
Como en Lima el primer
Dulce recuerdo, mi ciudad
Natal e indescriptible
Y rodeado de bruma
Transparente las extrañas
Botellas de los bares.

Autor del poema: Luis Hernández

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