Venerando a una dama  

Enviado por jeanpierre41   Seguir

22 Agosto 2026, 02:29

La penumbra envolvía a una auténtica guerrera, una mujer de hogar y temple inquebrantable que esa noche decidió regalarme el tesoro de su piel.
​La tomé de la cintura con firmeza, anclándola a mi cuerpo para borrar todo espacio. Al oído le susurré:
—Mírame, mi reina. Hoy olvídate de las batallas afuera; aquí tú mandas en este fuego.
​Recorrer a una reina exige elegancia y cero prisas. Besé su cuello despacio, reconociendo su esfuerzo diario.
—Qué hermosa estás al soltar tu coraza para ser mía —le murmuré en la clavícula—. Te has ganado cada caricia.
​Cuando nuestros cuerpos se fundieron, el placer fue un tributo a su valentía.
—Estás perfecta, tan apretadita y mía —gimí en su piel—. Arde para mí, suéltate, que te sostengo.
​El orgasmo de una dama se extrae con paciencia y palabras que queman. Al fin, vibró, se fundió en mi espalda y estallamos juntos. Allí, pegaditos y en sudor, supe que no hay mayor honor que encender el alma de una mujer que lo merece todo.

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